El cava surge a finales del siglo XIX en Cataluña, con la imitación de los procesos de producción de vino espumoso llevada a cabo en la región francesa de Champagne. Sin embargo, el uso de uvas autóctonas, el clima templado y la variedad de regiones que componen la DO, dan al cava un carácter diferenciado del resto de vinos espumosos, y una calidad reconocida mundialmente. La zona de producción está repartida por toda la geografía española, aunque el centro principal de producción se sitúa la comarca vinícola del Penedés, al sur de Barcelona, responsable del 95 por ciento del total de cava producido en España. También forman parte de esta DO Extremadura, Navarra, la Comunidad Valenciana, La Rioja y Aragón. Centrándonos en el Penedés, el clima es mediterráneo, soleado, de temperaturas templadas, inviernos y veranos suaves. Los suelos, calcáreos, profundos, ofrecen una buena permeabilidad. Estas condiciones varían en el resto de regiones productoras de cava.
Los productos finales dependen de las uvas que se utilicen (Parellada, Macabeo, Xarl.lo o Chardonnay), pero por lo general los cavas blancos suelen presentar un color amarillo pajizo o verdoso, con presencia de burbujas, fresco y de agradable acidez en boca, con aromas que van desde los herbáceos hasta los de frutos secos. También se producen cavas rosados. Según el contenido de azúcar, la denominación de los cavas irá desde los Brut Nature (los que menos) hasta los Dulces. En España, el cava se suele beber en el aperitivo y para acompañar los primeros platos.
(fuentes: www.crcava.es, www.winesfromspain.com y www.apoloybaco.com)