La DO La Mancha, en plena centro ibérico, acoge la región vitivinícola más grande del mundo, con casi 192.000 hectáreas y 300 bodegas, y por lo tanto es el viñedo responsable de la mayor parte de producción del vino español. El entorno, especialmente privilegiado para el cultivo de la vid, está caracterizado por un clima continental de inviernos muy fríos y veranos muy calurosos, con escasez de lluvias y un gran número de horas de sol por año. Las tierras de La Mancha, llanas, de composición constante formada por arcillas pardas o rojizas y ricas en caliza y tiza, cuyos rendimientos por hectáreas son escasos pero proporcionan una calidad y una salud a las uvas extraordinarias.
La gran inversión hecha en los últimos años ha provocado un salto cualitativo en el vino manchego, desde los tintos, vinos de nariz fina, color intenso, plenos y redondos, ideales para acompañar un buen queso manchego o un plato de caza; pasando por los blancos, afrutados y aromáticos; los rosados, a degustar con unas migas o casi cualquier plato regional; y, por último, los espumosos, frescos y equilibrados, para postres o aperitivos.
(fuentes: www.apoloybaco.com y www.lamanchado.es)