El marco de producción de la Denominación Montilla – Moriles se extiende por buena parte del sur de la provincia de Córdoba, con los ríos Genil, Guadajoz y Guadalquivir como fronteras. Se distingue en su interior una Subzona de Calidad Superior, formada por los alberos de la Sierra de Montilla y los Moriles Altos. El clima propio es de veranos cálidos, largos y secos, e inviernos cortos. El terreno es ondulado y de blancura, formado por alberos ricos en carbonato cálcico.
Los vinos de Montilla – Moriles se suelen comparar con los finos de Jerez, aunque las diferencias son sensibles al olfato, con aromas a tomillo y romero, y al gusto, avellanado y no almendrado como los jerezanos. El amontillado debe su nombre a la zona y es ideal para beber con frutos secos, embutido ibérico e incluso queso azul. Se producen, además, finos, olorosos y, sobre todo, excelentes dulces Pedro Ximénez y Moscatel, para tomar como postre sin más acompañantes. (fuente: www.montilla-moriles.org)