En femenino, en singular y, la tarde del 14 de enero, también en plural. ‘Vinos de Mujer’, la cita organizada por la Asociación de Mujeres Amigas del Vino (AMAVI) en el marco del congreso anual de la International Associated Women in Wine (Federación de Asociaciones de Mujeres del Vino de Alemania, España, Francia, Grecia, Italia, Hungría y Suiza) reunió a las profesionales más relevantes de estos países.
Un evento que elogia su trabajo, ya que están revolucionando el panorama vinícola y cada una, además, lo esta haciendo con personalidad y carácter propios, como demostraron con los distintos vinos que presentaron. Además, las bodegueras intercambiaron opiniones, ideas y experiencias y es que ‘Vinos de mujer’ es un encuentro que pretende potenciar los vinos elaborados por ellas y reconocer e impulsar su posicionamiento dentro del mercado internacional.

Por otro lado, el evento fue el escaparate idóneo para dar a conocer la labor de cada una ante un auditorio multidisciplinar y especializado en el mundo del vino. Así, durante el acto, las bodegueras dieron a catar sus vinos a los asistentes, que recorrieron el salón de un stand a otro degustando y hablando con las amables bodegueras.
Entre las participantes de nuestro país estuvieron presentes Mª José López de Heredia, de la histórica firma riojana López de Heredia Viña Tondonia con su vino homónimo; Otilia Romero, diseñadora del proyecto Arva Vitis en Vinos de la Tierra de Castilla con Arva Vitis Selección Privada 2005 y Grial de Avalon 2003; Elena Adell, responsable de enología de Bodegas Juan Alcorta que dio a catar el conocido Azpilicueta Reserva 2004 y Campo Viejo, que acaba de celebrar su 50 aniversario y Xandra Falcó, al frente de la firma Pagos de Familia Marqués de Griñón.
Cruzando nuestras fronteras, propuestas como Georg Mosbacher y LenhArdi de Alemania, Chateau La Fleur Jonquet de la enóloga francesa Laurence Lataste; el caldo blanco Santorini, de la isla griega del mismo nombre presentado por Mary-Irene D. Triantafillou; Hungría contaba con el mítico Tokay y entre los vinos suizos pudieron catarse las creaciones de Coralina de Wurstemberger o Jean –Paul Berney.
International Associated Women in Wine y AMAVI
Es una asociación no lucrativa fundada en 2002 por iniciativa de AMAVI, cuya sede se encuentra en Madrid y con la participación de seis asociaciones de mujeres del vino de Alemania, España, Francia, Grecia, Hungría y Suiza. Promueve y fomenta la cultura del vino, su consumo inteligente y facilita el intercambio de información e ideas entre las mujeres profesionales del sector.
Por su parte, AMAVI es una sociedad abierta a todas las mujeres que se sienten atraídas por el conocimiento de los vinos así como por su entorno gastronómico y cultural. Presidida por Dña. Sonia Galimberti, su principal cometido es la gestión y el desarrollo de acciones encaminadas a realzar la cultura y el aprecio de esta bebida de calidad. En su programa de actividades se encuentran los Premios Amavi, La Fiesta del Vino y la Moda, cursos de cata, conferencias y diferentes actos culturales y lúdicos.
(fuente: airesnews)
En el racimo,
la gota de rocío
de uva en uva.
Un haiku es un poema de origen japonés que obedece a la estructura 5-7-5 sílabas. Escribir un haiku supone un reto porque se trata de expresar sensaciones, emociones que el poeta siente en tres breves frases. Es un arte sutil y complicado que cada vez gana más adeptos en Occidente.
Del mismo modo, beber vino puede ir más allá que beber por la pura y primaria necesidad de apagar la sed. Si un vino es bueno esconde multitud de matices, disfrutar de él supone ahondar en su origen, en la tierra, en la uva, descubrir sus aromas y sus sabores como quien desentraña los secretos de una obra de arte. Un enólogo y un artista auténticos se parecen en que ambos trascienden lo accesorio.
Pues bien, las bodegas las bodegas riojanas Florentino Martínez junto con el portal elrincóndehaiku.org organizan el II Concurso Haiku, una iniciativa cuanto menos curiosa que pretende lanzar dos mundos tan llenos de sensaciones como el de la literatura y el del vino.
El que encabeza el post lo escribió Sergio Abadía Celma hace dos años y con él ganó el I Concurso Haiku que se celebró en el año 2008. En esa edición participaron 282 personas de diversos países de habla hispana.
Este año el premio es una visita un fin de semana en La Rioja para dos personas con visita al Monasterio de San Millán de la Cogolla, cuna del castellano, una visita con cata a Bodegas Florentino Martínez y un lote de vinos de la bodega por valor de 500 euros.
Para todo aquel que se sienta con inspiración, las bases del concurso. ¡Suerte!
Desde principios de los años 90 los médicos vienen hablando de “paradoja francesa“: en Francia las enfermedades vasculares y los casos de obesidad tienen menos incidencia que en los Estados Unidos y ello a pesar de que su dieta es rica en grasas saturadas.
Hasta ahora no había una explicación satisfactoria a este fenómeno aunque se barajaban fenómenos de todo tipo: desde la calidad de las carnes y foies que consumen hasta la diferencia de tamaño en las raciones entre uno y otro país. Sin embargo, según un último estudio, parece que el que se lleva el gato al agua es el vino.

Según un estudio elaborado por investigadores de la universidad francesa de Angers, el responsable de la buena salud de los franceses sería el vino o, para ser concretos, sus polifenoles.
Se sabía que estas sustancias, presentes ya en la uva, tienen efectos vasodilatadores, es decir, rebajan la presión aretrial y previenen la obstrucción de las arterias. Lo que no se sabía es cómo pero ahora, con este estudio, los investigadores han concluido que los polifenoles llevan a las paredes de las arterias a producir óxido nítrico, responsable último de la dilatación de los vasos sanguíneos.
Lo interesante de todo esto, además de explicar la paradoja francesa, es que abre el camino a una investigación sobre los efectos beneficiosos de los polifenoles y quién sabe qué aplicaciones pueden tener en el futuro. Y, claro, da una razón más (y muy buena) para seguir bebiendo vino.
Más información, en elmundovino o, si te atreves, puedes leer el estudio original entero (en inglés).
Seguimos con el capítulo II de la trilogía de Riberia Sacra comenzada en el post Ribera Sacra Cap. I, donde empecé a desgranar los tres vinos escogidos por el jurado de la última Feria de Amandi.
Hoy le toca el turno a Viña Regueiral 2008.

No es la primera y será la última vez que hable de este vino en este cuaderno, es más, tiene etiqueta propia donde ver lo escrito sobre él hasta ahora: Viña Regueiral en Roco&Wines . El motivo es claro, como decía en el post del pasado 20N, precisamente cuando abrí esta botella, se trata de un vino de marcado caracter sentimental para mí, y bien sabeis los que seguís este blog la razón. Se elaboran algo menos de 6000 botellas de mencía 100% sin crianza en madera.
Añada tras añada va subiendo un peldaño más, y debo reconocer que las botellas abiertas hasta ahora de este 2008 (y van unas cuantas) me confirman que estamos ante una de las mejores añadas de la bodega sino la mejor, aunque Peñín este año no piense lo mismo, en fin… Otras menciones además de la de la Feria de Amandi, han sido: 95 puntos en los Premios Excelencia de los Vinos de Galicia 2009 y una Mención de Honor en el XVII Concurso Internacional de los Vinos De Montaña 2009 (Aosta, Italia).
Hasta la fecha no me había decidido a escribir sobre él, esperando por un lado hacer esta trilogía y por otro debido a que todas las otras veces en que probamos este vino no era el momento de tomar notas o simplemente no era el lugar. Por fin el pasado viernes y sábado encontré el hueco y en honor a Roco “destripé” la botella.
La primera impresión, en copa, es francamente buena, el color como dijo mi mujer sin saber de que vino se trataba “es muy bonito, muy vivo”. Efectivamente, en copa se presenta con color cereza oscuro, vivo, con ribete cardenalicio suave y evolucionando hasta matices fresa en la parte más exterior.
En nariz, nos pide unos pocos minutos, y tras los cuales nos ofrece fruta roja en concreto cereza, regaliz junto con moras. Todo ello con intensidad, sobre un fondo cremoso sumando matices especiados ligeros y herbáceos comedidos.
En boca despliega tanino pulido y sabroso, es largo, aporta de nuevo con intensidad la fruta roja, todo bajo un claro manto de frescura, de moras y cerezas. Resulta sabroso, varietal y franco. Copa tras copa te anima a disfrutar de complejidad y frescura, dejando claro hasta donde puede llegar la mencía de la R. Sacra.
Es un claro exponente de lo que yo, como comentaba en anteriores post, espero de los vinos de Amandi, además la RCP como en el caso de Guímaro es muy buena. Otro vino de la R. Sacra a un gran nivel y que pide a gritos que los amantes del vino se zambullan más en esta DO y valoren todo su potencial que junto con los precios que se manejan en estos vinos hacen que no exista excusa posible.
Éstas y otras notas de cata las puedes encontrar en Vinogusto, en la página personal de Roco&Wines.
Todas las notas de cota han sido originalmente publicadas en el blog de Roco&Wines
¿Existe un gusto por país? Quizás sea difícil generalizar, pero está claro que se pueden establecer pautas de consumo que expliquen qué y cómo beben los naturales de un determinado país.
No sirve de nada preguntarse qué pasaría si todo el mundo tuviera acceso a todos los vinos, si una persona de Venezuela pudiera comprar los mismos vinos que un francés, por ejemplo. Sería un juego interesante, de todos modos, aunque está claro que hay otros factores aparte del socioeconómico: la cultura gastronómica juega mucho.

En la revista electrónica Vinisfera.com han elaborado un completo e interesante estudio que intenta describir al bebedor mexicano de vinos. Este es el primer esbozo que hace del mexicano:
“Más informado, exigente y con la inquietud de aprender más, el gusto mexicano está debatiéndose entre un malinchismo residual y un chauvinismo cada vez mejor cimentado por una producción nacional de calidad creciente; seducido por el placer de las tertulias caseras, el maridaje sin presiones y liberándose de antiguos estereotipos y tabúes. El consumo del vino mexicano se divide hoy entre un pequeño grupo de precursores y una nueva gran ola de adeptos, cada vez más jóvenes y curiosos. El consumidor típico mexicano se ubica en clases sociales media y alta, aunque el nivel ha bajado y continúa haciéndolo mientras aumenta el conocimiento al respecto y la oferta”.
Aunque a primera vista parece un retrato en el que se pueden reflejar muchas nacionalidades distintas, pero hay un par de detalles interesantes que nos han llamado la atención.
- “En focus groups hemos descubierto que mucha gente pide vinos españoles simplemente porque sus nombres son más fáciles de pronunciar.” Es el eterno miedo a quedar en ridículo que tanto daño hace al mundo del vino.
- “Cada vez más mexicanos lo consumen con la comida cotidiana, sin gran pompa ni circunstancia. Incluso con la comida mexicana.” Una regla no escrita que parece que por fin se rompe.
- “El copeo, que antes ofertaba los peores vinos de la casa, muchas veces por debajo de las condiciones aceptables, es hoy un must como estrategia de ventas y para satisfacer la demanda de un público más aventurero y abierto”
En todo caso, una radiografía muy completa, que cuenta con opiniones de muchos representantes del sector y que os recomendamos leer al completo.
Leemos en elmundovino.com que las cinco principales bodegas bolivianas han decidido unir esfuerzos para promocionar los “vinos de altura” del país. Siguiendo ese hilo, hemos querido profundizar un poco en lo que se está haciendo en un país al que es raro mencionar cuando se habla de vino pero que, sin embargo, tiene su granito de arena que aportar.
En Bolivia hay dos zonas principales donde se produce vino: Tarija y Chuquisaca. Ésta última es la primera región a la que llegó la vid procedente del Perú. Un siglo más tarde los agustinos y jesuitas llevaron la uva a Tarija, que es hoy día la región donde más empuje tiene la industria vitivinícola.
Aunque ya en los 70 se hicieron tímidos intentos de modernización de la producción del vino, en esos años comenzó la verdadera industrialización, en la último década el sector se ha renovado y se han introducido nuevas variedades (casi todas francesas).

Las condiciones climáticas y ambientales son muy especiales porque se encuentran lejos de las latitudes en las que normalmente se elabora vino. Lo que más destaca es, sin embargo, la altura de los viñedos: entre los 1.600 y los 2.400 metros por encima de nivel del mar. Dicen los productores que esto da a sus vinos mayor riqueza aromática.
Más allá de los vinos tradicionales tinto, blanco y rosado, Bolivia tiene una bebida propia que no llega a ser vino aunque sí está hecha de la uva Moscatel de Alejandría: el Singani, un interesante destilado.
En Bolivia el consumo de vino es todavía minoritario, la cerveza gana por goleada, pero lo cierto es que en los últimos años el consumo y la producción han aumentado. En 2007 se produjeron en el país andino 72.000 hectolitros y se consumieron 26.000. No es mucho, pero la tendencia es al alza.
Sin embargo, el vino es considerado de mejor calidad que la cerveza. La diferencia, como casi siempre, está en el precio. Sólo las personas de una cierta edad y de clase media-alta se lo pueden permitir. Por suerte, poco a poco el vino nacional es mejor y se vende a precios más asequibles y, si se hacen las cosas bien, el consumo de vino boliviano debería seguir creciendo, tanto dentro como fuera de las fronteras de Bolivia.
De hecho, algunos vinos ya están empezando a hacerse un nombre y otras bodegas como Kohlberg, Casa Grande o La Concepción están trabajando para hacerse un hueco en el mercado.
Para saber más:
- El vino boliviano en números.
- Vinos de altura.
- Rutal del vino de Tarija
La idea surgió hace ya algunos años pero, como casi siempre en estas cosas, faltaba el empujón definitivo. Éste llegó en la forma del BBVA Open Talent: la excusa perfecta para poner en marcha el proyecto, para empezar a trabajar en serio. Y en ello están, “a tope”, según nos cuenta Fabián Pedrero, alma mater de Maridaje Digital.
¿En qué consiste Maridaje Digital? Es muy sencillo: se trata de digitalizar las cartas de lo restaurantes, la de comidas y la de vinos, de manera que el restaurador pueda modificarla, imprimirla, convertirla en PDF, compartirla vía Internet o incluso dársela a los clientes en una pizarra electrónica en lugar de la tradicional carta.

De esta manera, un restaurante grande o con muchas referencias ahorraría en costes, ya que no tendría que imprimir decenas de cartas. No sólo eso: imaginemos que se nos acaban varias referencias de vinos, que cambiamos el menú o que tenemos un plato especial del día. La carta digital permitiría hacer cambios al instante. Es más, si se acabara un vino, éste desaparecería automáticamente de la carta.
Al restaurador no le haría falta instalar ningún software: se hace todo a través de Internet. El equipo de Maridaje Digital es consciente de que muchos restauradores crean sus cartas con otros programas como Word, y por eso el programa permitirá transformar esos documentos en una carta digital.
El programa también da la opción de darle un diseño a la carta e imprimirla pero es que, además, Fabián Pedrera cuenta con el boom de los teléfonos móviles y de los e-book, lo que daría la posibilidad al cliente de consultar la carta en su dispositivo sentado tranquilamente a la mesa.
Pero, entonces, ¿por qué se llama maridaje digital? Pues porque la “opción final” sería enlazar ambas cartas con otra de maridajes, de maner que fuera mucho más fácil para el cliente decidir qué vino quiere tomar en función de los platos ha elegido.
Pedrera y su equipo tienen claro a qué público quieren llegar y están convencidos de que su idea soluciona muchos problemas a los restauradores. Sin embargo, no se bajan de la realidad y por eso están en contacto con algunos restauradores para saber cómo piensan y qué piden.
Por ahora, Fabián dice que les interesa la idea pero les ve todavía “un poco perdidos” en el uso de las nuevas tecnologías e Internet. “Muchos tienen web pero son encargadas y luego no se dedican a ellas”. “Hay falta de costumbre con Internet, explica Fabián, “pero está al caer, en el momento en que uno se lance”…
Tienen claro también que Maridaje Digital tiene que ser un servicio universal, que pueda usarlo desde el bar más pequeño hasta el restaurante de más nivel. Por eso están estudiando los precios. Se plantean incluso ofrecer un primer mes gratuito para que los interesados vayan probándolo.
En todo caso, por ahora todo está en fase inicial aunque “todo se ha acelerado mucho” con el BBVA Open Talent. A pesar de todo, quieren ir poco a poco, aunque tienen “la cabeza a tope” y están trabajando mucho para tener pronto algo que mostrar. Estaremos muy atentos.
Las Navidades son días de comidas y cenas entre amigos y familiares. Es la época del año en la que aprovechamos para darnos esos caprichos culinarios que en otras épocas no nos atrevemos. Es la época en la que aprovechamos para disfrutar de vinos más caros, de estupendos cavas y de champanes cuyos precios rozan, cuando no sobrepasan, lo prohibitivo.
El maridaje es central, ya que precisamente por ser comidas especiales el vino suele acompañarlas y elegir el adecuado para cada plato no es tarea fácil.
Por eso, aquí os ofrecemos algunos consejos. Siempre a modo de líneas generales. Lo más importante en estos casos es probar, probar y probar. Los moldes a veces están hechos para romperse
Normalmente se intenta respetar un orden a la hora de servir el vino. Lo normal es empezar con los espumosos como el cava o el champán. Esto puede parecer raro en España, donde están acostumbrados a usar el cava en el brindis final de la noche.
Lo cierto es que ambos vinos son estupendos para comenzar con los entrantes. Unas ostras, una cigala o incluso, si alguien quiere dar un paso atrevido, el sushi. Otro vino clásico de aperitivo es el Jerez, sobre todo los finos y manzanillas. Perfecto para combinarlo con una sopa de pescado o un buen foie.
Luego lo normal es pasar a blancos. Unos pastelitos de hojaldre o las gulas (o angulas para el que pueda) agradecerán el vino pero también es válido para la mayoría de entrantes, siempre teniendo cuidado y sabiendo que salvo que sea un blanco potente, en general aguantan mal los sabores fuertes.
Una advertencia más: aunque los pescados se suelen maridar con vinos blancos hay algunos que son muy grasos o tienen sabores demasiado intensos. Ojo también a las salsas que acompañan. Un tinto joven de Ribera del Duero o de Castilla La Mancha nos puede hacer un buen apaño.
Así podemos enlazar con los platos fuertes. Cada carne tiene su truco aunque aquí seguramente los criterios sean menos estrictos. El pollo al horno, por ejemplo, según con que lo acompañemos puede soportar un tinto o un blanco. El pavo mejor acompañarlo con un vino más suave, con madera: tempranillo de La Rioja o de La Mancha.
Carnes más sabrosas como el cerdo o el cordero necesitan de vinos más potentes. ¿Por qué no maridarlas con un Priorat o un vino del Somontano? Ojo, igual que con el pescado, todo dependerá de con qué acompañamos la carne. Y recordad una regla de oro: si usáis un tinto para cocinar la carne, bebed ese mismo tinto en la comida.
Los postres dan mucho juego también. Ojo con el chocolate, dificilísimo de maridar, aunque hay valientes que se atreven con un vino tinto dulce de Jumilla (por ejemplo, para acompañar el turrón de chocolate) o un Jerez.
Este último y el Cava aparecen de nuevo en escena aquí. Son perfectos para maridar postres a base de almendras como los polvorones o los turrones. Y si después de tanto comer, no se llega con fuerzas al postre no pasa nada: los PX de Montilla Moriles serán un broche perfecto y tan dulce como el mejor turrón de Jijona.
Por supuesto, estos son unas líneas maestras que podéis traspasar cuanto queráis. Innovar y probar, es la base de la gastronomía. Seguro que tenéis buenas ideas para acompañar a vuestros platos de estas fiestas.
Todos los maridajes que os proponemos:
Este mes os traemos algo muy especial y que seguramente no gustará a todos: Glögg o vino caliente.
Se trata de una costumbre que viene del norte de Europa. Cuando llega el frío (lo que suele coincidir con la Navidad) se abren puestos en la calle que sirven esta bebida especiada de gusto particular.
Dicen que esta costumbre viene de la necesidad de deshacerse del vino que ya no sirve porque se ha pasado o porque sobra. Así, siempre se ha asociado a vino de mala calidad y, por lo tanto sabor, aunque este uso ha cambiado.
Hay muchas maneras de hacerla. Hay quien le pone clavo, canela, anís y un toque de limón y naranja. Esta es, seguramente, la receta más básica pero otros le añaden brandy, miel, azucar… Se mezcla, eso sí, con agua muy caliente. Como veis, las posibilidades son muchas. Tantas que hemos descubierto que no sólo se usa el vino tinto, también el blanco y hasta el oporto.
Se trata de una tradición que ayuda a pasar los rigores del frío sin dejar de disfrutar de un vaso de vino. ¿Lo habéis probado?
El alcohol siempre ha sido difícil de maridar con el deporte. No sólo por las juergas que se gastan algunos futbolistas, que también, sino porque se trata de un alimento difícil de encajar en las dietas de los deportistas.
Sin embargo, el vino debe de arrastrar algún tipo de valor que parece interesar a los equipos porque no son pocos los casos de unión entre esta bebida y el deporte. Hace tiempo os hablábamos de algunos jugadores metidos a bodegueros, pero hay otros casos.
El más reciente es el del Atlético de Madrid, club de fútbol que el pasado jueves día 9 presentaba su primer vino oficial. Se trata de un Ribera del Duero elaborado por las bodegas Viña Solorca que representarán al club durante 5 años. La primera tirada constará de 250.000 botellas.
No es el único caso. Sin ir más lejos, el Real Madrid también tiene vino oficial. En su caso se trata de un caldo de la DO Bierzo que lleva sus etiquetas desde 2003.En Chile, el club más conocido, el Colo Colo, se apuntó a la moda pero parece que no ha cuajado.
También el baloncesto se ha apuntado, aunque en este caso la simbiosis es al revés: es el equipo el que lleva nombre de vino: Valladolid Blancos de Rueda.
Si se piensa bien, tanto el baloncesto como el fútbol suponen un enorme vivero de clientes potenciales. Los seguidores del deporte son, en su mayoría, hombres, igual que el bebedor (y comprador) medio de vino es hombre. Las bodegas lo saben y lo aprovechan.
¡Ah! Lo que te decíamos antes de que el vino tiene difícil encaje en la dieta del deportista, quizás no es tan cierto…

