A Ana Bombal le picó el gusanillo del vino cuando todavía era estudiante de ingeniería agrónoma. Por eso se decidió a hacer un master y todos los cursos que se le pusieron de por medio. Al final, y aunque al principio no fue fácil, logró lo que quería: trabajar en el mundo de vino. Consiguió el puesto de director técnico de la DO Méntrida, donde estuvo muchos años peleándose con los productores y las cooperativas y los bodegueros, apegados a un modelo de producción a granel que no ayudaba nada al prestigio de estos vinos manchegos.
Sin embargo, recuerda con cariño esa época, en la que al final se ganó el respeto de los bodegueros. Al final, dejó el puesto, tanto por los cambios estructurales y de reglamentación que sufría la DO como por sus ambiciones más íntimas: crear su propio vino. Y lo consiguió, se llama Destiempo, tienes casi cinco añitos y con él se pasea, como si fuera su hijo, por las calles y tascas de Lavapiés.
Pero no corramos tanto, porque todo tiene su proceso. Como hemos dicho, hizo su máster tras acabar la carrera, pero el primer año en su estrenada vida laboral no tenía nada que ver con el vino. Envió currículums y tuvo la suerte de que la plaza de director técnico de la DO Méntrida estaba libre. Tenía otra opción laboral pero se decidió por partir a tierras manchegas. “Una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida”, asegura.
Y eso a pesar de que Méntrida, enológicamente hablando, era por aquel entonces “caótica, estaba perdida de la mano de Dios”. “Para que te hagas una idea, explica, alguna de las bodegas tenía equipo de frío, ¡alguna!; además, en el Consejo Regulador no había comité de cata, ni sistema de contro. Llegué para poner orden”. Algo, que, sin embargo, no iba a ser fácil.
En una denominación donde prevalecían las cooperativas, los viticultores mayores contentos con sobrevivir a base de la venta de granel, que no querían ni oir hablar de embotellar, de etiquetar, de hacer vino de calidad, Ana era un bicho raro. “Fue duro”, cuenta. “Yo era una chica joven que tenía que decirles lo que tenían que hacer”…
Pero ella se empeñó. Elaboró el reglamento, instauró las catas a ciegas para evaluar la calidad de los vinos para lo que constituyó un comité de cata y estableció unos parámetros mínimos. “Fue duro, repite, pero más adelante estaba feliz e incluso venían a preguntarme y se daban cuenta de que aquello estaba cambiando”.
Pero tocó cambiar de etapa, dar un paso adelante, así que dejó la DO en un momento en el que todo volvía a cambiar. La nueva reglamentación aprobada por la Junta de Castilla-La Mancha supuso un vuelco. Se separó la gestión del control de calidad a través de empresas externas y el puesto de Ana dejó de tener sentido.
Ahora, cuenta Ana, “la cosa está muy parada”. Además, la situación económica no ayuda. El Consejo Regulador depende de las ayudas de la Junta y de las contraetiquetas que los bodegueros pagan por sacar sus vinos con el paraguas de DO. Pero, como son pocas, hay pocos ingresos.
Y eso que la situación se ha invertido. “Ahora, alguna bodega no tiene medios”, afirma Ana. Y eso que la región “tiene mucho potencial… Unas garnachas de más de 80 años, clima, suelo… Y además está muy cerca de Madrid”. Pero para Ana, “las cooperativas siguen siendo una losa”. Aunque matiza: “lo podrían hacer bien, pero el esfuerzo comercial no les interesa”.

Esa fue, en parte, una de las razones que llevaron a Ana a elaborar su propio vino: demostrar al resto de bodegas de la DO que se puede embotellar un vino en condiciones. Quería “picar” al resto de bodegas de la zona. Habló con una bodega de la zona que le dejó elegir sus uvas, pero ella quería darle madera así que habló con otra bodega que le cedió sitio para envejecerlo. Compró sus barricas y con un tractor (sí, el de la foto) llevó el vino de una bodega a otra.
Pero no acabó ahí el proceso. Eligió la botella que le gustaba y se diseñó ella misma la etiqueta. Y el nombre, Destiempo, un nombre que a muchos de sus amigos y conocidos les sonaba “poco comercial” pero que ahora se ha convertido en seña de identidad. Y es que a Ana, además del vino, le gusta escribir, y por eso el nombre surgió de unos de sus poemas. De hecho, ganó un concurso literario organizado por la revista Sibaritas que se puede leer en su flamante nueva página web.
Así nació el primer Destiempo: un 2005 roble. Para la siguiente añada decidió cambiar al línea. Antes había usado mayoritariamente garnacha, un 30% de Syrah y algo de otras variedades. Para 2006 cambió usando syrah casi al 95%. “Buscaba una línea más moderna y la garnacha es muy oxidativa”. Además, duplicó la producción.
Ha habido más cambios. Ya no se acoge a la DO Méntrida, ahora su vino sale con la etiqueta Vinos de la Tierra de Castilla. Es una circunstancia que le “da igual” porque a ella lo que le interesa es que el vino salga, pero es consciente de que quizás comercialmente le venga mejor. Además, se ha establecido definitivamente en la bodega en la que envejecía el vino y de ahí selecciona las uvas. 2008 ya está en las barricas y 2009 está “a punto de caramelo”.
Lo cierto es que a pesar de ser una apuesta completamente personal y de tener una promoción minúscula, le ha funcionado bastante bien. La crítica ha dado su bendición, algo que le “encanta, me hace feliz que hablen bien de mi vino, que es como mi niño. Es difícil que uno valore a su propio vino, así que si otros críticos lo valoran bien”… En los sitios a los que ha llevado Destiempo (sobre todo Lavapiés, donde hay toda una ruta) también ha ido bien y por eso ahora lo que intentará “es sacarlo y ponerme por más zonas”.
No acaban ahí los proyectos. El año pasado quiso sacar un Destiempo Verdejo. Le encanta esta variedad de uva blanca que tan de moda se ha puesto en España gracias al buen hacer de los bodegueros de Rueda, aunque lamenta que algunos viticultores usen levaduras de otras variedades, como el sauvignon blanc, y no dejen que la propia uva de elaboración exprese su propio carácter. Llegó a tener el Verdejo preparado pero no quedó contenta con el resultado. “Espero sacarlo este año”, asegura con ilusión y una sonrisa.
Mientras el clima y el tiempo van haciendo su trabajo en la viña, esta apasionada del vino de Jerez, y de los vinos modernos y jovenes, se dedica a dar cursos de cata y a trabajos que tienen más que ver con su condición de ingeniera que con la de enóloga. Lo de dar clases le encanta, porque nota que los alumnos “se lo pasan bien, quieren más”, y desde ellas intenta “combatir los clichés, educar al consumidor”. Por ejemplo, para que aprecien más al rosado: “la gente no lo conoce, es una maravilla”.
Una receta muy veraniega para despedir este verano, de nuevo de la mano de nuestros amigos de Directo al Paladar: Cintas a la marinera.

“Esta receta de Cintas a la marinera, es una de las recetas más sencillas, rápidas, económicas y sabrosas que podemos cocinar. Es más rápida que uno de esos sobres de pasta precocinados y mucho más rica, y mucho más sana. Y sienta mucho mejor.
Ya sabes que esta receta te la dedico a ti, que te atiborras a precocinados cobardemente, minando tu salud (los antiácidos a los 30 no son buen presagio, colega). Te voy a demostrar que en 10 minutos, hasta el más torpe, puede preparar un plato exquisito.
Te reto a que seas valiente y lo intentes”.
Ya sabéis, si os atrevéis, aquí tenéis el resto de la receta.
El maridaje, para seguir con el tema de este mes, nos lo trae Nacho Coterón, presidente de la Asociación de Sumilleres de la Provincia de Alicante:
“Para un plato con sabor a mar elegiremos un vino con origen mediterráneo. Como la receta es sencilla un vino que lo sea a su vez ganará enteros en el conjunto plato vino.
Por eso os propongo un Marina Alta, vino blanco seco de moscatel que resaltará los aromas a mar de las almenjas y las gambas, limpiará boca y ganará con la cremosidad de la salsa y la pasta e incluso será un buen complemento al toque ácido del tomate con los restos de azúcar y su sabor a moscatel, fruta y cítricos. Espero que os guste”.
La exportación de vinos podría perder 384 millones de euros en 2009 de mantenerse los mismos niveles de comercio exterior del primer semestre, según advirtió este sábado la Asociación Española Empresarial de Bodegas de Vinos de España, Avimes.
Según los bodegueros, podrían dejar de exportarse 290 millones de litros, casi tres millones de hectolitros, debido a la recesión internacional y a la falta de campañas de promoción “continuadas y efectivas” para propiciar el consumo dentro de la Unión Europea. Esto supone unos 384 millones de euros perdidos, según calculan los bodegueros.
En el primer semestre del año, la exportación de vino cayó un 13% en valor en hasta junio, facturando 763,5 millones de euros, frente a los ingresos de 875,5 millones de euros obtenidos en el primer semestre de 2008, según los datos ofrecidos por Avimes.
En cuanto a volumen, el retroceso comparativo entre ambos periodos fue cercano al 20%, pasando de los 827,1 millones de litros exportados en el primer semestre de 2008, a los 668 millones comercializados hasta junio del presente ejercicio.
Por contra, el precio medio de todo el vino exportado ascendió a 1,15 euros por litro en los primeros seis meses de 2009, frente a los 1,06 euros por litro percibidos en el mismo periodo del año precedente.
Ante esta situación, la asociación de bodegueros propone la implantación con urgencia de campañas cofinanciadas de promoción sostenida para poner en valor el consumo de vinos dentro de las fronteras de la UE, al tiempo que insistió en la necesidad de que la dieta mediterránea, en la que se incluyen los vinos españoles, se consolide como patrimonio inmaterial de la humanidad.
vía Europa Press.
Bodegas Neo no lleva ni una decena de años elaborando vinos, desde que tres amigos, Julio, José y Javier decidieran ponerla en marcha. Sin embargo, en ese corto de tiempo han dado más guerra que la mayoría de bodegas, sin ningún tipo de complejo y con un derroche de imaginación, creatividad y sentido constructivo.
Porque Bodegas Neo no sólo elabora vinos, aunque los que elabora en la Ribera del Duero están dando bastante de que hablar. En su momento empezaron con 50 barricas y hoy en día, “poco a poco y pasito a pasito” exportan a 65 países. La bodega, además, es un antiguo molino totalmente reformado para convertirlo en la bodega moderna y cómoda que ellos querían.
Pero Bodegas Neo no sólo elabora vinos porque como el propio Javier explica “queríamos aportar nuestro granito de arena para mejorar el entorno”. Se pusieron manos a la obra desde el principio y crearon “una especie de fundación” llamada Mondoneo.
Desde ella, llevan a cabo varios proyectos solidarios. Por ejemplo, lograron que de mucha gente pusiera entre 1 y 5 euros para ponerle su nombre a una vid que sería plantada en Marruecos. Una vid que junto con el resto serviría para proporcionar trabajo y sustento a los habitantes de un pequeño pueblo del Atlas.
También colaboran con la Asociación Arandina de Amigos del Pueblo Saharaui. Con ellos han reformado un internado “en territorios ocupados en el que los niños vivían en condiciones infrahumanas”. El año pasado convencieron a Amaral para que ofreciera un concierto benéfico y este año son Hombres G y Melocos los que colaborarán con la causa.
Prefieren trabajar del “entorno cercano” y no con grandes ONG’s “porque así sabemos a quién va el dinero”, y también porque tampoco quieren hacer demasiado ruido y que la gente compre sus vinos por razones que tengan que ver con la fundación.
Pero Bodegas Neo no sólo hace vino y lleva a cabo actividades solidarias. También han organizado más de 15 conciertos, espectáculos teatrales, cenas y catas y todo tipo de actividades. Además, en su flamante nueva bodega han instalado un estudio de grabación musical y todo para promocionar “el vino y su cultura entre los jóvenes”.
Javier lo tiene claro. Los que están en el mundo del vino “nos olvidamos del futuro: los jóvenes, que son los que dentro de unos años tienen que beber vino”. Le preguntamos por qué cree que los jóvenes no se acercan al vino tanto como a otras bebidas y también es tajante:”El problema es claro: nosotros mismos nos limitamos”. Y se pregunta: “¿Por qué no puede haber campañas increíbles de vinos como sí las hay de cerveza u otras bebidas?”.
Va todavía más lejos e invita a los jóvenes a beber calimotxo. A quien le critican por esto, les contesta: “al fin y al cabo, si un joven bebe calimotxo tenemos media copa ganada. Luego ya irán aprendiendo que el vino está mejor solo”. Sin embargo, no frivoliza. “Tenemos que hacer una campaña de concienciación, de consumo equilibrado y explicar las propiedades del vino.” “Hay que aprovechar, concluye, que ahora el vino es una cultura cuando antes era sólo una bebida”.
Llega la hora de la vendimia. Estamos a mediados de agosto, fecha en la que la uva ya está lo suficiente madura como para ser recogida. De hecho, en algunos lugares ya han comenzado a recogerla. Pero no es sólo una fecha señalada para los agricultores, lo es también para los habitantes de las comarcas vinícolas donde vendimia es sinónimo de fiestas.
Para empezar a vendimiar hay que tener en cuenta varios factores. Entre ellos, el tipo de uva (las blancas maduran antes), el clima y sobre todo el contenido en azúcares y ácidos de las uvas, ya que de ese contenido dependerá el tipo de vino que queramos o podamos hacer. Por ello, hay que estar muy atento.

El cuadro La Vendimia, de Francisco de Goya.
En el Somontano empezaron ayer oficialmente la vendimia. En Castilla La Mancha, oficialmente, igual. En otras regiones, por el contrario, comenzaron a finales de julio, como Montilla-Moriles, aunque en este caso es ahora cuando se empieza a generalizar. Llega la hora, pues, de coger las tijeras de pode y ponerse manos a la obra cuando el sol todavía no haya empezado a pegar con toda su fuerza.
En realidad, esa última frase tiene que ser matizada. En primer lugar, no todas las podas se hacen manualmente. En los casos en los que la vid esté distribuida en espalderas, se puede llevar a cabo una vendimia mecánica. Este método permite ahorrar en costes, sobre todo humano, y se lleva a cabo a menudo en grandes cultivos.
Sin embargo, hay zonas que no son accesibles a las maquinas, como por ejemplo los viñedos en altura de la Alpujarra y el Priorat, o los que cuelgan en los desfiladeros del Miño en Ribeira Sacra. Además, la recogida mecánica es menos selectiva por lo que, por cuestiones de calidad, muchos productores de vino prefieren el método artesano.

Un vendimiador en la Ribeira Sacra
El segundo matiz es que la vendimia se hace de día cada vez menos. Lo tradicional es que los vendimiadores comiencen de madrugada para evitar las horas más cálidas. Esto está cambiando y cada vez son más las bodegas que recogen las uvas por la noche.
Las razones para este cambio son múltiples. Cuando se recoge la uva se guarda en depósitos que están a 10º. Si la uva se recoge por la noche habrá menos diferencia de temperatura lo que conservará mejor la calidad de la uva.
Las fiestas de la vendimia
La vendimia siempre ha tenido una significación especial para las comarcas en las que se ha cultivado la vid. Y eso no es ahora, ya en tiempos de los romanos era considerada una actividad vital, complicada, para la que hacían y hacen falta conocer muy bien el campo y de la naturaleza. Plinio, al escribir de la vendimia, decía:
Hablaré de la vid con la gravedad de un romano
cuando discurre sobre las artes y las ciencias útiles.
Hablaré de ellas no como lo haría un médico,
sino como lo haría un juez al pronunciarse
sobre la salud física y moral de la Humanidad
Tanto es así que la vendimia, como hemos dicho antes, es celebrada con fiestas que cada se han hecho más populares y que han sobrepasado incluso su razón primera. Fiestas como las de Jumilla reúnen a miles de personas en unas calles que acaban teñidas de rojo. Mientras, los productores esperan que esa alegría se prorrogue cuando el duro trabajo en el campo se vea compensado con excelentes caldos. Las ventas, las ventas son otro cantar.
(La cita de Plinio ha sido extraída de un excelente artículo sobre las tradiciones que, con los años y los nuevos tiempos, se han perdido a la hora de vendimiar).
No, no se trata de que a partir de ahora se vaya a vigilar a los bodegueros con cámaras de seguridad. Resultaba inevitable: el vino ha llegado al mundo de los « realities ». El próximo mes la cadena estadounidense PBS lanzará al aire el programa “The winemakers”, un concurso al estilo Gran Hermano que dará la oportunidad al ganador de crear su propia marca y venderla por todos los Estados Unidos.
12 personas en total, seis hombres y seis mujeres, serán quienes pelearán por tan apetitoso premio. Para ello deberán ir superando una serie de pruebas, todas ellas relacionadas con el vino. Pruebas como trabajar exhaustivamente en la viña californiana durante 48 horas o superar un test de conocimientos enológicos, más toda la carga emocional de risas, lloros y peleas que garantizan siempre este tipo de programas.
De hecho, el concurso ya se ha estado emitiendo por Internet pero es ahora cuando la cadena pública estadounidense comenzará a hacerlo por televisión. Es más, la segunda temporada está a punto de ser grabada y ya se ha realizado el casting para seleccionar a los participantes. Esta vez, el concurso les llevará al Rhône francés y de nuevo sólo puede quedar uno.
Para más información: The Winemakers.
vía decanter.com
Hoy escojo dos que me parecieron grandes trabajos, dos conceptos distintos separados por la distancia y el transfondo pero unidos por la añada, en ambos casos dos muy buenos vinos. Por un lado el Crozes Hermitage 2006 de Alain Graillot y por otro el Venta La Ossa 2006.
El vino de Alain Graillot es como su nombre indica un Appellation Crozes Hermitage Controlee, está ubicada al norte del vinícola río Ródano, es decir en el sureste francés. La uva principal es la syrah. Nos encontramos ante un vino que ronda los 19€ y que es una gran expresión de la syrah del Ródano. Confieso que al principio no me sedujo y quedaba en un término medio de calidad pero según avanzaba el tiempo y llegaba la última copa me dejó la sensación de una syrah elegante lejos de todo lo probado de esta variedad desde hace tiempo.
En copa se presentó con color picota de capa media alta y ribete granate no muy vivo. En nariz se muestra algo cerrado al comienzo y necesita tiempo para abrirse poco a poco. Nos ofrece chocolate negro, ahumados, tabaco, cerezas maduras y notas de pimienta negra. Posee un fondo cremoso, de caramelo. En boca los taninos están pulidos, es largo, fácil de beber, elegante, con notas de tostados, de fruta madura, de cerezas, de ciruelas y de regaliz negra. De nuevo el cacao más un final especiado.
Es un vino que me gustó y que procuraré repetir y abrir con más antelación, ya que me queda la duda después de ver otras referencias en la red que lo alaban enormemente, si con más tiempo de apertura y de botella también, alcanzará ese magnífico nivel que resaltan dichos comentarios. Para mí, de momento es un buen vino a tener en cuenta.
Viajamos hacia el Sur, hacia el corazón de España y nos paramos en Ciudad Real. Para comentar el Venta La Ossa 2006. Es un vino elaborado mayoritariamente con tempranillo y con un 20% repartido a partes iguales entre petit y merlot. En la etiqueta, todo un alarde de marketing indica que está elaborado para Bodegas 705. Un vino que ronda los 14€ y de esta calidad, es un claro ejemplo de vino de gran RCP.
En copa se presentó con color cereza oscuro con capa media alta y ribete granate amoratado. En nariz nos ofrece ciruelas maduras, moras, cremosidad, ligera vainilla, notas cremosas, aromas especiados acompañados de chocolate, galletas,ligera crema pastelera y todo ello con intensidad. En boca los taninos están pulidos, sabrosos, cremosidad, es largo, de nuevo las ciruelas, las moras, la fruta madura y las notas especiadas. Llena la boca, es equilibrado y conjuntado. Los 14% están perfectamente integrados.
Un vino más que interesante, el cuál probé hace unas semanas y que aquí en el blog, había comentado las sensaciones generales y que ahora con tiempo me ratifico en las sensaciones comentadas en su momento.
Dos buenos vinos para disfrutar. Uno un buen ejemplo de la syrah del ródano y otro un´gran trabajo con la tempranillo castellana.
Éstas y otras notas de cata las puedes encontrar en Vinogusto, en la página personal de Roco&Wines.
Todas las notas de cota han sido originalmente publicadas en el blog de Roco&Wines
Un grupo de arqueólogos trabaja en la construcción de una réplica de un lagar y una bodega celtibérica en las proximidades del yacimiento de Segeda, en la localidad zaragozana de Mara. El lagar estará operativo el próximo mes de octubre y este año producirá vino siguiendo las técnicas milenarias que usaban los celtíberos en el siglo II antes de Cristo.
El catedrático de Prehistoria de la Universidad de Zaragoza, Francisco Burillo, explicó que este grupo de trabajo acomete ahora la última fase de la construcción del lagar, con las obras en la bodega anexa al mismo, en un espacio de 35 metros cuadrados en total.
Su construcción se está realizando siguiendo “las mismas técnicas constructivas de la ciudad de Segeda”, de la época celtibérica, usando materiales como la tierra o el adobe. Así, para dar forma al edificio del lagar ya se han elaborado “más de 6.000 adobes”.
El objetivo es que en el próximo mes de octubre estas instalaciones puedan utilizarse para fabricar vino, con las mismas técnicas y herramientas que se seguían hace 2.200 años. De esta forma, en una viña situada a unos 150 metros de este espacio se cultiva uva, de la variedad garnacha, porque “aunque no hemos comprobado que esta variedad era de la época celtibérica, sí que es la más propia” de esta zona de la provincia de Zaragoza.
Una vez recogida la uva, se pisará en el lagar, se trasladará en tinajas y se dejará fermentar. La producción se degustará, desde octubre, por los visitantes del lagar y, en caso de que exista demanda externa, “se venderá”. En todo caso, la producción de este viñedo “será muy limitada, y no se producirán más de 4.000 litros año”. En esta primera vendimia saldrán “entre 300 ó 400 litros” y será “la primera vez que se haga vino aquí desde hace más de 2.200 años”, destacó.
Este espacio, que ha tomado forma gracias a las ayudas de la Diputación Provincial de Zaragoza (DPZ) y del programa Leader de Calatayud y el Aranda, se incluirá en el proyecto Segeda Didáctica, del que se benefician especialmente los escolares de esta zona.
Además, todos los instrumentos que se elaboren en el proceso de producción del vino, como las tinajas, pasarán a formar parte de un Museo Celtibérico del Vino de Segeda, un centro que reproducirá “fielmente” las instalaciones celtibéricas y en el que se podrá comparar esta forma de producir vino con la romana, fenicia o griega, entre otras.
vía Europa Press.
las fotos son de Aragón Digital

