El martes día 30 de septiembre en el Hotel NH de Vigo y de la mano de D.Pedro Aznar (Director Comercial Técnico y enólogo de la bodega) y D.Jorge Vigo (cabeza visible de la bodega por estos lares), tuve el placer de asistir a la cata de 4 de los vinos de la bodega Herederos del Marqués de Riscal.
Resultó un evento en mi opinión, interesante y bien dirigido por Pedro Aznar y que sirvió de presentación a través de cata comentada de 4 de sus vinos:
En copa presentó color picota de capa media sin evolucionar con un borde granate oscuro. En nariz nos ofrece matices de fruta madura, en concreto cereza, acompañados por notas de tostados de la madera y ahumados, lo que indica su capacidad de desarrollo. En boca los taninos están presentes pero ya bastante integrados. Es largo, surgen de nuevo los tostados, más matices de juventud. Posee acidez, cierta calidez. Necesita de 6 a 12 meses en botella que le llevarán a estar por encima de la añada 2003.
Está elaborado con un 85% de tempranillo, 5% de cabernet sauvignon y un 10% de graciano y mazuelo. Llegados a este punto, alguno podeis preguntaros como es posible que posea un 5% de cabernet si las variedades permitidas por el Consejo Regulador de la DO Rioja son la tempranillo, garnacha, mazuelo y graciano. Es sencillo: Marqués de Riscal, por su historia tiene derecho preferencial a utilizar esta variedad debido a la antigüedad de sus viñedos. El uso de la cabernet en este caso le va a proporcionar aroma y envejecimiento al vino.
En copa presentó color picota de capa alta con borde granate oscuro, casi impenetrable, sin eolucionar. En nariz no prima la fruta, pero la que surge es madura. Se trata de una nariz compleja, cremosa y especiada junto con aromas ahumados. En boca posee un ataque agradable con taninos maduros e integrados. Es largo, complejo y de nuevo surge la fruta madura con un toque licoroso. La madera de roble americano está presente pero no adquiere importancia ni apabulla.
Estamos ante un vino con una larga vida.
En copa presenta color picota de capa alta con borde granate oscuro, sin evolucionar. En nariz nos aporta fruta roja, ligeros matices licorosos, tostados, cierto toque caramelizado, especiados y cueros. En boca posee un buen ataque, con taninos presentes pero ya integrados, es largo, agradable, elegante. De nuevo aparecen las sensaciones de fruta roja y cierta licorosidad así como ligeros tostados.
Es un vino aún joven, con años por delante pero con menos longevidad que otras añadas anteriores.
Es un vino que se elaboró para celebrar la inauguración de la bodega diseñada por el famoso arquitecto F. Gehry. Es un vino que no se ha comercializado, por lo que probarlo es todo un lujo. Es una representación viva de la tempranillo, es monovarietal y posee una crianza de 22 meses. Sólo se elaboraron 5000 botellas.
En copa nos ofreció un color picota de capa alta con borde con matices cobrizos y anaranjados, muy ligeros. Sin evolucionar. En nariz la fruta está presente de forma muy madura, casi en compota, acompañada de balsámicos. Se trata de un vino fresco y que ya en nariz se intuye que la madera está integrada. En boca nos recibe con taninos integrados, con elegancia, de forma sutil. Se trata de un vino muy varietal, largo, con presencia de fruta madura y ligeros tostados. Un muy buen vino.
Éstas y otras notas de cata las puedes encontrar en Vinogusto, en la página personal de Roco&Wines.
Todas las notas de cota han sido originalmente publicadas en el blog de Roco&Wines
El vino forma parte de nuestra vida, es uno de esos pequeños rituales que configuran nuestra día a día y que en ocasiones puede aportar un enorme aliciente u, otras veces, grandes decepciones. El vino es, además, milenario; una bebida que acompañó al hombre y que estuvo presente en muchos de los más importantes momentos de la Historia, compartiendo salón con césares, reyes y emperadores; bendecido por papas; corriendo en las calles durante las revoluciones que han sacudido reinos e imperios; calmando la sed de populacho y nobleza, y marcando la vida de aquellos que se han dedicado durante siglos a su elaboración.

Por eso, porque es indisociable del discurrir del ser humano, el vino tiene un hueco, a veces testimonial, a veces protagonista, en la literatura. De la Antigüedad nos han llegado textos como La Iliada de Homero, o como Las Geórgicas de Virgilio en las que se hablaba de la elaboración del vino en aquella época. Por supuesto, casi no hace falta nombrar al dios griego Dionisio, ni a su colega romano Baco, a quien se le atribuía el haber regalado a los hombres el secreto de la fabricación del vino. Los persas también tenían su propia leyenda y llamaban al vino “el remedio del rey”.
Pero sin irse tan lejos en el tiempo, el vino se ha asomado a las páginas de muchísimos escritores. Shakespeare y Cervantes hicieron del vino un elemento costumbrista más en sus obras. Célebre es la alusión al vino de Jerez en Enrique IV del dramaturgo inglés: “Si mil hijos tuviera el primer principio humano que les enseñaría sería de abjurar de toda bebida insípida y dedicarse por entero al jerez“. Por su parte, Sancho es tan fiel a Don Quijote como al vino en la obra del manco de Lepanto, quien, por cierto, llenó de comentarios sobre vino el resto de sus escritos.
Más tarde, en España, Benito Pérez Galdós hará un recorrido por la Rioja con uno de sus personajes de Lo Prohibido, representante de vinos. Azorín o Baroja también hablarán del vino y especialmente de La Rioja. Por su parte, Walter Scott, el escritor escocés autor de Ivanhoe, habla en una de sus primeras novelas del “rico y oloroso” vino canario.
Es complicado hacer una relación exhaustiva, aunque el profesor Miguel Ángel Muro lo ha hecho (o al menos lo ha intentado) en su El Caliz de las Letras, recogiendo más de 400 autores y 800 obras literarias, con sus respectivos fragmentos, bajo el auspicio de la Dinastía Vivanco. Están todos, o casi todos los nombres destacados de la literatura.
Por nombrar a alguno de los escritores contemporáneos, Ken Follet, celebre autor de Los Pilares de la Tierra, ha reconocido más de una vez que solía celebrar el éxito de sus novelas con una botella de Bollinger. El vino, casi siempre francés, es un invitado habitual en sus páginas. Aunque Ray Bradbury es conocido sobre todo por sus obras de ciencia ficción y terror, una de sus más reputadas novelas es El vino del estío, en la que la cosecha y el vino son parte importante de la trama. Un nombre más: el conocido escritor Noah Gordón ha hecho del vino una novela en su La Bodega, que además se desarrolla en tierras españolas durante las guerras carlistas.
Para acabar ya este sucinto, sucintísimo, relato de obras y autores en los que el vino y la literatura se entrelazan, dos obras españolas. Por un lado, el Breviario del Vino, del poeta jerezano Caballero Bonald, obra también recopilatoria de cuanta miotología o literatura se ha escrito sobre el vino. Por otro, Historias Para Catar, iniciativa patrocinada por bodegas Enate (siempre atentas a darle un punto cultural a todo aquello que emprenden) y escrita por diversos autores pero, como no podía ser de otra manera, con el vino como lugar común.
tinto Vino del Buen Amor 2006, de bodegas Nuntia Vini
Es uno de los vinos más dificiles de definir que ultimamente me he encontrado, si hubiera sido una cata ciega, jamás (aunque no deberiamos decir nunca esa palabra), creo que hubiera apostado por la DO Toro. El motivo es que predominan las sensaciones y recuerdos a caramelos de cuando era niño, diria que de café con leche y además, el vino se muestra muy goloso, acaramelado. Lo dicho curioso.
En copa nos recibe con color cereza oscuro, con notas de moras. En nariz, como indicaba, es peculiar, distinto, me recuerda a caramelos de mi niñez, muy dulces, a caramelos de café con leche. Es sorprendente. Me he acordado también de crema de cacahuete. La nariz es muy golosa, muy de caramelo. En boca los taninos están pulidos, es largo y fresco. Surge otra vez ese matiz peculiar de cacahuete más caramelo y helado de café con leche. Estos matices predominan sobre cualquier otro. Incluso diría que de fondo surgen sensaciones florales, pero quedan mitigadas por las anteriores.
Me ha resultado dificil de definir y creo que los matices acaramelados lo convierten en boca en un poco empalagoso pero es tan peculiar, que no me atrevo ni a recomendarlo ni a no recomendarlo, es de esos vinos que cada uno debe probarlo y encajarlo o no en sus gustos
tinto Dominio de Tares Cepas Viejas 2005, de bodegas Dominio de Tares
Debo reconocer que hace ya años fué uno de los vinos que me descubrió el Bierzo con todo su potencial y que con el paso de los años, sea por conocer y probar cada vez más vinos o quizás pueda ser que las últimas añadas no estén a la altura de aquellas que pasaron por mis copas hace tiempo, debo decir que ya no me sorprende tan gratamente como hizo entonces.
En copa aparece con color cereza oscuro con borde muy vivo. En nariz es herbáceo, con notas balsámicas y fruta roja madura en concreto cerezas y ciruelas. Acompañan matices especiados y ahumados. En boca es fresco y fácil de beber. Los taninos están pulidos y se muestran ensamblados. Las sensaciones principales son de especiados, de tostados ligeros y de nuevo de fruta roja madura. Posee un final demasiado especiado incluso resulta algo picante. Hubiera agradecido que todos los matices anteriores tuvieran más intensidad para que subiera un peldaño en calidad y fuera más interesante.
Lo dicho, no es aquel Dominio de Tares de hace años que guardo en mi memoria.
tinto Les Terrasses 2004, de bodegas Álvaro Palacios
Ultimamente mis encuentros con los Priorats no son lo que me esperaba y en este caso con este Les Terrasses me ha vuelto a ocurrir. Logicamente que nadie entienda una generalización sobre esta denominación, faltaría más, además generalizar en muchos aspectos de la vida y sobre todo en el mundo del vino es absolutamente contraproducente. No me he encontrado la complejidad ni el envejecimiento ni la evolución que debería haber tenido.
Este Les Terrasses 2004 en copa se mostró con color cereza ligeramente oscuro con borde granate y en conjunto con viveza. En nariz se muestra fresco con matices minerales (grafito, pizarra) acompañados de fruta ligeramente madura como moras y cerezas. El fondo de la nariz es algo cremoso. Surgen matices tostados de la madera y notas térreas.
En boca los taninos están equilibrados y nos encontramos de nuevo las notas minerales y térreas. Es largo. La fruta aparece de forma ligera, en concreto la cereza. También surgen los tostados igual que en nariz. El alcohol tiene una cierta presencia de fondo que se mitiga con la aireación y el control de la temperatura. Facilmente bebible.
Hasta aquí los matices parecen correctos y que nos ofrece lo que debería ser pero el problema es que dichas sensaciones son ligeras y de forma plana, lo que hace que se presente el vino ante nosotros como interesante, sabroso, bebible pero falto de complejidad y sin presencia en los matices definitorios.
Éstas y otras notas de cata las puedes encontrar en Vinogusto, en la página personal de Roco&Wines.
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tinto Prima 2006, de bodegas Maurodos
En principio esperaba encontrarme un vino joven de una gran bodega y por tanto un gran producto, pero….no, sorpresa. Sorpresa la que me llevé pero en la otra vertiente, no está a la altura de sus hermanos, por supuesto con las grandes diferencias que a priori deben existir entre todos ellos. Lógicamente no esperas un pequeño San Román ni un pequeño Mauro, pero sí me esperaba un vino distinto a otros vinos jóvenes, con ese toque de la bodega que incrementará la calidad media y nos ofrecerá un vino como, el que al menos yo me esperaba y no me encontré.
Es un vino que ronda los 10€ lo que en principio es un precio competitivo y en la línea de otros productos similares.Está elaborado con 90% de tempranillo y 10% de garnacha y con crianza de 12 meses.
En copa muestra color cereza oscuro, pero vivo y con expresión de juventud. En nariz es especiado con notas de cacao y de tostados de la crianza. Surge fruta roja, en concreto cerezas junto con ligeros balsámicos, matices de juventud y fondo ahumado.
En boca los taninos tienen peso pero ya comienzan a estar integrados, es largo y ligeramente cremoso. Se muestra demasiado joven y el final es cálido y especiado. La fruta roja aparece pero comedida quedando en un segundo plano. La boca podemos resumirla como demasiado joven, cálida, con matices cárnicos y especiado.
Reconozco como ya he dicho que me esperaba más, a lo mejor esperaba encontrar sensaciones que no debiera buscar en un vino como este pero, la calidad de la bodega que está detrás de este Prima 2006 me hizo depositar ciertas esperanzas y encontrar una de esas “joyitas” de RCP que tanto nos gusta que se cruze en nuestro camino.
tinto Vinana 2007, de bodegas Kieninger
Vinana, nos ofrece en copa un color rojo cereza algo oscuro y vivo, con borde hacia matices de frambuesa. Lágrima media. En nariz surgen aromas a cerezas, fresas y violetas. Es fresco con claros recuerdos a caramelo blanco y cierta golosidad. Surgen ciertos balsámicos así como tostados cremosos junto con matices especiados. Es una buena nariz. En boca posee buenos taninos, integrados ya. Resulta largo y sabroso. La fruta presente en nariz se muestra algo más comedida aquí. Aparece de nuevo el matiz a caramelo blanco junto con aquella golosidad y un ligero especiado. El alcohol y la crianza de 6 meses están integrados. Posee buena acidez y se muestra aún joven, le aguarda un buen envejecimiento y aún mostrándose interesante hoy en día creo que queda lo mejor de él por llegar.
En resumen se trata de un vino sabroso, con muestras de juventud que pulirará con el tiempo, para disfrutar con calma y beber despacio, por lo menos yo así lo hice.
tinto Principi di Butera, de bodegas Feudo Butera
En concreto es un vino que en copa nos muestra un color cereza vivo e incluso surge algún matiz anaranjado. En nariz es ligeramente especiado, es una nariz fresca, ligera en la que toma protagonismo la cereza acompañada por ciertos recuerdos de fresas junto con un toque de cacao que añadido a sensaciones que me recuerdan mucho a aquellos caramelos de toffe y vainilla podemos decir que es una nariz que además de frescura ofrece golosidad. En boca de nuevo es fresco, ligero, con los taninos integrados todo ello lo convierte en un vino fácil de beber. De nuevo surgen los especiados sobre todo al final y las cerezas aparecen otra vez pero ya no son protagonistas ni mucho menos.
Peca de falta de intensidad en boca lo que no le ayuda a resaltar y hace que se quede un vino más. Cierto es que nos indica los matices principales de esta variedad pero la Nero d’Avola es capaz de estar por encima del nivel mostrado por este Principi di Butera.
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La segunda edición de la Feria Mundial de la Cocina en Miniatura D’Pintxos y el Túnel del Pintxo ya tienen fecha y sabrosos contenidos. El reconocido gastrónomo Peio García Amiano, alma y artífice de ambos certámenes, que se celebrarán del 27 al 29 de octubre en el conjunto histórico del Palacio de Miramar de San Sebastián, ha logrado reunir a los mejores especialistas en esta faceta culinaria, cada vez más en alza internacionalmente. Arte, originalidad, sabor y delicadeza en una gastronomía más modesta, pero nunca menor: la del aperitivo.
La Feria Gastronómica reunirá a diferentes expositores nacionales e internacionales especializados en gastronomía y vinos que presentarán sus productos, sus elaboraciones, así como un amplio catálogo de utensílios de cocina. A lo largo de los tres días, todo un reto para degustar sus propuestas gastronómicas.
Simultáneamente se celebrará el II Túnel del Pintxo con la participación de los mejores bares especializados en pinchos, tapas y cocina en miniatura. Los asistentes podrán enjuiciar y disfrutar la calidad en un largo recorrido por los stands de los pinchos que presentan los bares participantes. Los tiques a la venta, como en la anterior edición, tendrán precios populares. Para facilitar el desplazamiento hasta el Palacio Miramar, la organización pondrá a su disposición buses gratuitos que saldrán con regularidad desde el Boulevard a partir de las 18′30h. y hasta las 21′30h. El horario del Túnel de Pintxo será de 19h. a 22h. El Túnel albergará paralelamente la segunda edición del Concurso Popular de Pintxos donde el público otorga los premios.
Estas citas se completarán con el II Congreso Mundial de la Cocina en Miniatura D’Pintxos y el II Concurso Mundial del Pintxo previstos para mayo. El concurso abrirá las inscripciones a partir de enero a través de su página web.
La cosa fué sencilla: visita e improvisación. Unos pinchitos preparados con rapidez y una elección de vino sobre la marcha. Pensé que encajaría muy bien un Arrayán Syrah 2003, DO Méntrida y que pensaba que podría empezar a estar en un buen momento de consumo.
En los primeros minutos quiso mostrarse como un syrah menos domado de lo que realmente es pero al poco se vislumbró lo que era: un estupendo syrah, agradable, elegante y sin astringencias ni pasos densos que se cuasi se puedan masticar en la boca que a veces nos muestran más de uno y de dos syrah españoles. En copa color cereza oscuro, en nariz fruta madura, fruta negra, intensidad y cierta cremosidad. En boca los taninos ya están integrados, equilibrados, muestra cierta carnosidad pero leve, muy bebible, de nuevo la fruta, cierto cacao, cremosidad de nuevo y todo ello muy integrado muy redondo. Realmente muy interesante este syrah de La Casa de las Cuatro Rayas. Compraré más.

El syrah se agotó antes de lo esperado así que busqué en la vinoteca algo que pudiera encajar después de ese Arrayán, cosa dificil con otros syrah españoles, pero debido a su elegancia creí oportuno y ya no pudiendo hacer nada con el orden, abrir un Abadía Retuerta Selección Especial 2005, pensando que estaría a la altura de la añada 2004 y de la que tanto disfruté en varias ocasiones. Craso error.
Donde viene, digamos la pequeña no buena sorpresa, pues en la nariz: tenía una nariz dominada por almizcle y cueros en lugar de fruta madura, notas tostadas y matices de cacao que por ejemplo, debería poseer y que tenía la anterior añada. En boca los taninos están equilibrados, la madera está integrada, aparece fruta negra pero de forma mucho más leve que en el 04. La boca se comporta infinitamente mejor que la nariz pero ambas están muy lejos de los agradables matices que me aportó la anterior añada. Le daré otra oportunidad, ya que la nariz me dejó absolutamente descolocado y en fuera de juego. Pero la sorpresa negativa no me la quita nadie.
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Una vez que las altas temperaturas nos han abandonado, podemos disfrutar de otros placeres que nos ofrece Andalucía. En este caso hablamos de un placer para el paladar: un buen vino, como lo son los del Condado de Huelva o los de Málaga y sus sierras. Una alternativa al sol que se nos escapa la que ofrecen ambas regiones para aquellos que todavía dispongan de días libres.
Porque en los vinos también se puede aplicar el refrán que dice “lo poco gusta, lo mucho cansa”, os proponemos que os déis una vuelta por las bodegas de cualquiera de estas dos denominaciones donde podréis degustar y conocer in situ el proceso de elaboración de sus vinos.

La tradición vinícola onubense es antigua y no dudan en llamar a sus caldos Vinos del Descubrimiento, haciendo referencia a los vinos que se embarcaban hasta las Indias en los siglos XVI y XVII. Para disfrutar del recorrido enológico, podéis optar por seguir las rutas preparadas por la propia DO, que incluyen desde visitas al Parque Natural de Doñana hasta un recorrido urbano por la capital vinícola de la región, Bollullos Par del Condado. Pero si preferís ir por libre, he aquí una pequeña selección de bodegas que visitar:
- Bodegas Iglesias. Organiza espectáculos ecuestres y bailes flamencos, todo ello en el marco de sus bodegas bicentenarias.
- Bodegas Privilegio del Condado. También se encuentra en Bollullos Par del Condado, como la anterior.
- Bodega Infante. Situada en La Palma del Condado, disponen de un museo donde muestran objetos usados para la elaboración del vino.
Para encontrar un lugar en el que alojaros, podéis echar un ojo a las casas de vacaciones en Huelva del portal Rentalia.
Málaga es otra región histórica si hablamos del vino. Como ocurre con el Jerez, la región da nombre al vino y la variedad de climas y geografías ofrece multitud de posibilidades.
- En Ronda, podemos encontrar la bodega La Sangre de Ronda y su Museo del Vino, muy implicados en la difusión de la cultura del vino. Ya os hemos hablado de ella en alguna otra ocasión por los actos que suelen organizar en torno al vino.
- También en Arriate, podemos encontrar la bodega de Juan Manuel Vetas, que lleva su nombre, y degustar su conocido Petit Verdot.
- Ya más cerca de la propia ciudad de Málaga se halla la bodega Quitapenas, cuyos moscateles y Pedro Ximenez gozan de antigua fama.
Del mismo modo, Rentalia proporciona mucha información sobre casas de vacaciones en Málaga para poder alojaros durante vuestra estancia.
Por supuesto, esto no son más que sugerencias. Entre Málaga y Huelva hay más de 40 bodegas y seguro que en todas ellas estarán encantados de acogeros con los brazos abiertos.
La fotografía de Vetas está extraída del blog adictosalalujuria.blogspot.com. El resto de páginas oficiales de la DO Huelva y de la bodega Infante.
Joan Lluis empezó en esto casi, casi por casualidad: fueron los cócteles los que le llevaron a interesarse por la cata. Se dio cuenta de que no era lo mismo un J&B que un Cardhú y quiso saber el por qué de esa diferencia. Lo que pasa es que los cursos de cata y sumillería, en general, versan sobre el vino “y lo vas conociendo y te vas motivando”, cuenta. Y remata: “Lo que me gusta de este mundo es que detrás de cada botella hay una historia”. Lo que no le gusta, en cambio, son los concursos de cata. “No, porque, a excepción del de España y los internacionales, la mayoría de los concursos son de marcas y, si ganas, estás medio obligado por esa marca”. Aunque admite que hay otros en los que cree, como el de la asociación de sumilleres. De todos modos, no le han hecho falta a la vista de los resultados: es el sumiller del restaurante Carme Ruscalleda Sant Pau, uno de los flamantes (y escasos) tres estrellas Michelin que se pueden encontrar en España.
¿Cómo es tu labor en el restaurante?
Me encargo de la gestión de la bodega. Tengo que estar al día de las novedades, leer lo que dicen nuestros amigos Peñín y Parker… Tienes tan poco tiempo para leer y probar cosas… Esos señores te ayudan a saber cómo está el mercado, aunque luego cada uno tiene su opinión. Por supuesto, también tengo que ayudar al cliente y recomendarle.
¿Cómo elaboras la carta?
Bueno, ahora voy a hacer la primera porque yo llevo aquí desde mayo. Hasta ahora trabajaba con la antigua, que está muy bien. Voy a introducir más vinos catalanes porque hay muchos clientes que vienen de fuera y creo que es una buena oportunidad para darlos a conocer. Y luego otros vinos representativos de otros sitios. Para los maridajes quiero tener 10-15 vinos que vayan en función de los platos. El resto para los clientes más exigentes.
¿Se dejan aconsejar?
Sí, suelen dejarse aconsejar siempre que te quedes dentro del mismo estilo. Si te piden un Rioja y les aconsejas un blanco alemán…
Pero siempre anda por ahí el mito del sumiller que intenta colarte lo que le interesa quitarse de en medio…
(Se ríe) No, no. Eso ha cambiado…Hoy en día somos más partidarios de romper stocks a dar un mal vino porque eso me perjudica a mí y además perjudica al restaurante.
Otro mito es el del valor del vino. ¿Metería usted en su carta un vino que en el mercado no superara los 10 euros?
Yo sí. Para mí la gracia está en buscar vinos correctos, de esos que pruebas y después te dicen que cuesta 50 euros y lo pagas; o 5 euros. Yo me comparo con los farmacéuticos que te aconsejan lo mejor que pueden darte dejando de lado el precio.
Dígame qué vinos podemos encontrar en su carta.
Pues querría tres tintos para la nueva carta. El Secastilla de Viñas del Vero, el Taberner y el Mas Doix. Esos no quiero que se me olviden. Luego cavas como el María Casanovas o el Lorigan.
¿El más caro?
El más caro, el Petrus 95 y 96. Salen por unos 2700 euros.
¿Y alguien los paga?
Puede haber clientes que lo paguen, por eso están en la carta, pero yo no he conocido a nadie que pague esas cantidades en un restaurante. El vino más caro que he vendido valía 600 euros. De media, los clientes gastan 80 – 90 euros.
¿Por qué el vino tiene ese aura de exclusividad que no tienen otras bebidas?
Yo creo que es cuestión de modas. El vino es apasionante, como saber de arte. Pero es como hace unos años se puso de moda el Kir Royal y todo el mundo mezclaba el cassis con el champán. El vino es una moda. Además, nos invaden con información, nos venden fascículos… Nos hemos preocupado de vender lo nuestro, como si te vas a Escocia y allí es el whisky.
Osea, que la culpa la tienen los franceses…
No, yo creo que nos hemos preocupado por montar muchas bodegas y venderlo. Hace 10 años no se conocía el vino como se conoce ahora, sólo el Rioja. Pero detrás de cada bodega hay un esfuerzo, y además ayuda a valorar nuestros paisajes y el medio ambiente.
¿Cómo es el vino que te gusta?
Complejo, bien estructurado y que me acompañe en cualquier velada, ya sea solo o acompañado.
¿Un ejemplo?
No sé. Cada vino tiene su momento. Si tuviera que elegir uno para tomar algo con amigos pues quizás un blanco alemán, fresquito, con un punto dulce. Si es por la noche, en una terraza, uno más complejo, un Priorat. No es cuestión de marcas, sino de estilo de vino. Por ejemplo, soy un enamorado de los Sauvignon blanc de Nueva Zelanda.
Hace un tiempo, en una entrevista a Matias Vela, dijo que a los vinos españoles les iría mejor si no hubiera Denominaciones de Origen. ¿Qué le parece?
Yo creo que al contrario. A ver, iría mejor para que las bodegas hicieran lo que quieran, como Mauro o Abadía Retuerta. Habría que seguir el sistema francés de los Cru y que cada bodega hiciera lo que quiera. En ese sentido sí estoy de acuerdo. Más libertad. Ahora no sé cómo está, pero en Cataluña, cuando se propuso hacer cava con Pinot Noir hubo muchos problemas, sobre todo con las grandes. Además, se creo la DO Cataluña para tener una pero luego se pueden usar uvas de otras regiones. ¿Eso qué personalidad es?
¿Qué tal ve la situación del vino en Cataluña?
Muy bien. Creo que se están haciendo cada vez mejores vinos, pero creo que en toda España. El Taberner, por ejemplo. Cuando me lo ofrecieron y me dijeron que era de Cádiz me dije “bueno, voy a probarlo…” No te lo esperas, pero por eso voy a ponerlo en la carta, para demostrar que se hacen muy buenas cosas en toda España.
¡Cambiamos de chef en Vinogusto! A partir de ahora nuestra receta mensual nos la ofrecerán los diestros cocineros de Directo al Paladar. Desde sus fogones, nos llegará junto con la newsletter su propuesta culinaria que irá maridada, como siempre, con los consejos de Antonio Rubio.
Para ir abriendo boca, os dejo con un sabroso Steak Tartare. Un plato que quizás no sea del gusto de todos puesto que la carne cruda siempre causa controversia, al igual que su origen, como muy bien nos explica el autor de la receta.

Para acompañar, Antonio Rubio nos propone un tinto con mucha fuerza.
Ya sabemos que en este maravilloso mundo de los vinos y sus sensaciones existe una gran parte que es subjetividad y eso
es lo que me ocurre hoy a mi. Supongo que no se me ocurre proponeros ningún vino que no sea de la maravillosa DOQ Priorat de donde acabo de llegar tras pasarme un mes y medio de vendimia.
Se trata de maridar un tartare, plato muy especiado que estaría muy bien acompañado por un vino de sensaciones muy especiadas y es aquí donde podemos encontrar varias referencias en esta DOQ. Yo hoy me decantaré por Coma Vella 2004 de la bodega Viticultors Mas d’en Gil, elaborado con las uvas Cabernet Sauvignon, Cariñena, Garnacha, Garnacha Peluda, Syrah y Merlot y 12 meses de barrica francesa.
Encontrareis que sus recuerdos en nariz de fruta madura. balsámicos y minerales añaden un toque muy especial al plato de esta semana. Cuidado con su temperatura de servicio ya que temperaturas superiores a los 18 grados pueden dar al traste con nuestro vino. Feliz armonía.
¡Que disfrutéis de este mágnifico plato!¡Y del vino!
tinto Castillo de Perelada La Garriga 2005, de bodegas Castillo de Perelada
En copa es un vino de color cereza oscuro y de capa alta, rozando el picota. En nariz es elegante, con aromas a fruta roja madura pero suave y con ligeros tostados de la madera acompañados de vainilla. Resulta cremoso en nariz ya que surgen matices de cacao e incluso les acompaña algún especiado. Resulta una muy buena nariz en la que todas las notas anteriores están presentes pero de forma ligera, comedidas y elegantes. En boca los taninos surgen pero cremosos e integrados. Del alcohol nos olvidamos, no lo encuentras. Otra vez y siguiendo la línea que nos marcaba con anterioridad la nariz vuelve a ser cremoso, con presencia de tostados y algún especiado y de nuevo, es elegante y ligero. Se comportó de forma equilibrada y resultó muy sabroso, interesante y en conjunto es un muy buen trabajo. Me gustó y compraré más, por lo tanto os lo recomiendo.
Lógicamente no todo lo que uno adquiere puede resultar de calidad, y más en el esquema de compra que yo sigo, es decir, raramente repito y siempre me muestro muy abierto a probar recomendaciones o cosas absolutamente nuevas que creo puedan depararme algún matiz, sensación o conocimiento nuevo en el mundo del vino. Otras, te encuentras en tu cesta de la compra de vino una botella como esta que te agrada el día y te devuelve a las más primitivas senaciones que te hacen recordar tu vínculo con el vino.
tinto 105 2007, de bodegas Compaía de Vinos de Telmo Rodríguez
Cuando lo adquirí por poco más de 7€, no me esperaba un grandísimo vino pero sí digamos, un vino medio, que se pueda beber sin muchas complicaciones y sirva para acompañar cualquier vianda que podamos realizar rápidamente cualquier noche de la semana.
En copa presenta color cereza intenso con matices de frambuesa, muy vivo. La nariz se caracteriza por ser muy especiada, muestra matices de fruta roja (cerezas), con notas de verdor y de juventud. En boca de nuevo es muy especiado. Los taninos muestran cierta presencia, es un vino largo con final de pimienta, posee también notas ahumadas junto con claros matices de verdor y juventud más cierta sequedad.
Es un tinto joven, sí, pero es tosco y cálido, no invita a seguir bebiendo. Es muy sencillo y nada complejo. La verdad, como decía al principio, no esperaba un vinazo, pero sí muchisimo más de lo que mostró. No me gustó, en absoluto. Existen vinos en nuestro país en ese rango de precios que poseen una calidad muy por encima, pero mucho, que este Viña 105. Me da la impresión que va encaminado más al mercado exterior, tanto por los matices como por el etiquetaje, que al mercado nacional.
tinto Duque de Huéscar Reserva 1996, de bodegas Viña Herminia
En copa mostró color cereza con borde naranja. En nariz los aromas son de fruta roja ligera (cerezas), con cierta cremosidad al tener notas de vainilla y cacao. Además aporta notas tostadas y especiadas. En boca es un vino leve, ligero con pequeños aportes de fruta roja, tostados y especiados. Es muy bebible pero precisamente por esa falta de matices y de complejidad.
No todos los días se puede disfrutar de buenos vinos, pero reconozco que en el caso del Viña 105, insisto a pesar de su bajo precio, me defraudó enormemente y me hace preguntarme si simplemente es un producto que se aprovecha de pertenecer a la Compañía de Vino Telmo Rodríguez. El Duque de Huescar, está en la línea de otros productos que he probado de Viña Herminia, en mi opinión le falta una expresión más clara de los matices y sobre todo complejidad que no posee.
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