Este Vallegarcia Syrah 2005 está elaborado por Pago de Vallegarcía y se ubica en el corazón de los Montes de Toledo, por cierto si visitais la web debo reconocer que la bodega, su arquitectura me ha llamado la atención positivamente.
Este Syrah, monovarietal, procede de un viñedo de 7 Has, fue vendimiado a finales de Septiembre y posee un encubado de 21 dias. Posee 15%, fue embotellado entre Junio y Julio de 2007. Posee una crianza de 9 meses en barricas de roble francés y 12 meses de botella. Vallegarcía posee buenos comentarios sobre sus vinos, en particular este syrah y su viognier.
Se trata de un syrah elegante, sabroso y pleno. En copa presenta color picota de capa alta con ribete granate con notas violáceas. Muestra densidad. En nariz es intenso, profundo. Al principio se muestra algo cerrado y nos pide tiempo, si se lo concedemos nos ofrece lácteos, compota, moras, notas vegetales, vainilla, nata y cremosidad. Además posee claras notas a mermelada de mora. En boca los taninos están maduros, pulidos, es largo, llena la boca, de nuevo compota, moras, cremosidad. Es sabroso, el alcohol está integrado, aparece cacao ligero y cerezas maduras. Es una boca llena de moras, frambuesas, compotas, lacteos e intensidad.
Uno de los mejores syrah que he probado, su precio ronda los 19-20€. Nos ofrece la cara amable de la syrah, la elegancia y se muestra lejos de la rudeza que a veces nos podemos encontrar en otros monovarietales de esta variedad. Un vino muy recomendable, sin lugar a dudas y un claro ejemplo que en zonas fuera de las grandes como es esta de Montes de Toledo se hacen magnificos vinos.
Por su lado, el Vallegarcia Viognier 2006 es un vino monovarietal, y con una crianza de aproximadamente 4 meses. Se elabora como el resto de vinos de la bodega bajo calificación de Vino de la Tierra de Castilla.
Lo primero, ante un vino como este, es buscar como han adaptado esta variedad a nuestro pais y concretamente a Ciudad Real. La respuesta a esta primera pregunta es muy positiva, la verdad que el vino a las primeras de cambio, promete.
La segunda, es saber si sólo se queda en una buena intención o realmente es un buen vino que cumple con los 15€ que cuesta. La respuesta a esta segunda pregunta es que, a mi parecer, es un buen vino, interesante y creo que bien pagados están los 15€.
Dejando de lado, este mini 50×15, y centrándonos en el vino resulta como digo un vino interesante, sabroso, untuoso y creo que un magnifico acompañamiento para platos de pescado al horno, que exigen cierta complejidad más allá de un simple aporte frutal y de frescura.
Es un vino que en copa se presenta con amarillo dorado intenso con inserciones verdosas y tostadas. En nariz sorprende y nos exige un esfuerzo olfativo debido a la complejidad y a los matices no tan habituales. La nariz es un conjunto de aromas herbáceos, vegetales, citricos, minerales, ahumados, ciruela amarilla, corteza de melón, hueso de fruta,tostados acompañados de frescura e intensidad. Con los minutos avanza hacia, también, notas de canela, frutos secos y restos de miel. En boca es largo, sabroso, con final de cierta sequedad, untuoso, graso,mineral, salino, de nuevo la fruta amarilla junto con hueso.
Particularmente, me pareció un buen vino, un buen ejemplo de esta variedad sin salir de nuestras fronteras y agradable esas sensaciones untuosas y grasas junto con la complejidad de matices que posee en su conjunto. Probablemente, no es un vino, para todos los públicos pero sí para quien esté abierto a otras sensaciones lejos de simple fruta blanca o frescura sin más.
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Éstas y otras notas de cata las puedes encontrar en Vinogusto, en la página personal de Roco&Wines.
Todas las notas de cota han sido originalmente publicadas en el blog de Roco&Wines
OCTUBRE 2009: Finca La Emperatriz Reserva 2004 y Finca La Emperatriz Terruño 2006.
La filosofía de la bodega es trabajar sólo con uvas propias, con criterios de calidad y selección. El rigor puesto en todo el proceso ha hecho que sus vinos hayan sido muy bien recibidos prácticamente desde su salida al mercado. Bodegas La Emperatriz ha sido una de esas firmas que han demostrado que en Rioja no está todo inventado.
Su apuesta, por otro lado, ha sido la de crear dos gamas diferenciadas de vinos: una clásica con un crianza y un reserva que no ha ido a buscar la modernidad sino lo que en la propia bodega denominan la “tercera vía” y que sería un camino intermedio entre los riojas clásicos ligeros y con predominio de notas terciarias y las elaboraciones modernas con mayor extracción. En este sentido, su reserva es un acierto total: un tinto que recupera la fluidez, el equilibrio y la frescura en boca; sin alardes, sin estridencias y sin excesos.
Y por otro lado, una gama de vinos más limitada que intenta reflejar las particularidades de su viñedo: una rara y seductora garnacha de zona fría, un blanco de viura de cepas muy viejas y, en especial, el Terruño que es la segunda parte de esta selección mixta. A diferencia del reserva que deja sitio a más uvas en su ensamblaje, éste se centra exclusivamente en la tempranillo para profundizar en la expresión del suelo y del particular microclima de la finca; con algo más de intensidad, con más color, más profundidad de fruta, más carácter y persistencia en definitiva.
La selección de 3+3 permite acceder a un vino de producción limitada como es Terruño a un precio excepcional, además de poner frente a frente dos estilos de una misma bodega perfectamente adaptables a distintos momentos y situaciones de consumo.
Precio medio por botella: 13,45 € ,con I.V.A. Pedido mínimo: 6 botellas (3 de cada una): 80,70 euros.
Resulta curioso que mezcle estos dos vinos en el mismo post. Uno, el 200 Monges Gran Reserva 1996 pertenece a la línea clásica y otro el Pintia 2004 nos muestra todo el potencial que resurge en Toro.
Hacía ya tiempo que el 200 Monges Gran Reserva 1996 se encontraba en mis vinotecas pero, no me acuerdo cuanto exactamente pero varios años. Tampoco es que se trate de una botella muy especial, pero nunca encontré una buena compañía para abrirlo en casa hasta este verano y eso se ha notado, creo que tiempos mejores ha visto ya este vino.
Reconozco que lo abrí con prisas y nos pidió tiempo a gritos y la última copa demostró más que la primera pero aún así prevaleció la madera. Es un vino que fué elaborado con un 85% de tempranillo, un 10% de graciano y un 5% de mazuelo procedentes de viñedos de más de 25 años. Fermentó 11 dias entre 24 y 28 ºC y permaneció con los hollejos 25 dias más. Clarificado con clara de huevo y criado durante 24 meses en barricas nuevas de roble francés y americano a los que hay que añadir 36 meses más en botellero.
En copa resultó color cereza suave con ribete cobrizo, con cierta viveza y con lágrima media-baja. En nariz presiden los tostados, las cerezas cercanas a guindas, mentolados, de fondo un ligero cacao y como comenté, pide tiempo. En boca los taninos están bien pulidos, es largo, de nuevo presiden los tostados, el clasicismo, las cerezas guindas, resulta sabroso y con un matiz elegante, pero longevo y falto de más expresividad.
Por su lado, Pintia 2004, sigue en la magnífica línea que demostró en añadas anteriores:
La copa la llena de picota de capa alta con ribete granate, oscuro y resulta con profundidad. En nariz nos ofrece ciruelas, moras, regaliz negra, cacao, tostados cremosos, intensidad, profundidad más frescura, notas de vainilla y crema pastelera, incluso un ligero especiado de fondo. Nariz compleja. En boca los taninos están presentes pero ya pulidos, es largo, sabroso, llena la boca, de nuevo ofrece frutas maduras, las mismas moras y ciruelas que en la nariz, también surge otra vez la vainilla, la cremosidad. Tanto sus 15% y la madera están integrados. Resulta un equilibrio entre presencia y elegancia. Un estupendo vino.
Dos vinos cercanos en espacio y tiempo pero lejanos en concepto.
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Septiembre 2009: Venta Mazarrón 2009, tinto, Vino de la Tierra de Zamora
Tercera añada con “lacre” para este tinto que exhibe la mejor cara de la tempranillo, nuestra variedad tinta más importante por su versatilidad y capacidad para elaborar grandes tintos (basta pensar en Rioja y Ribera del Duero) y que consigue una brillante expresión en otros muchos lugares del viñedo español.
Es el caso de la Tierra del Vino de Zamora, que sigue el cauce vitícola del Duero y puede presumir de un importante patrimonio de viñas viejas adaptadas al terreno. Con la ventaja de que este origen, supuestamente más humilde, repercute favorablemente en el precio. Venta Mazarrón es un excelente tinto que aúna la calidad frutal de estos viñedos singulares con la complejidad que aporta su crianza en roble francés y americano.
Un vino fiel a su estilo y a su origen que se distingue por su excelente carácter fruEtal, fragante y potente. En esta añada 2006 destaca además por su madurez, sutileza y agradable golosidad. Un tinto para disfrutar, avalado por su impecable trayectoria de “lacre” y que, además de una compra excepcional, constituye todo un descubrimiento.
Precio: 10,45 € ,con I.V.A por botella. Pedido mínimo: 6 botellas
…que no albariños, un problema de marketing que tiene su origen en la propia DO y hace ya tiempo, creo recordar que es un tema que comentamos en su día en el blog de Iñaki a raíz de un articulo suyo sobre la variedad albariño en Australia y que con el paso del tiempo creo que resultó no ser albariño de verdad sino más bien savagnin en francés o traminer en alemán, como queramos.
Vayamos al asunto, hoy toca comentar el Sin Palabras 2007 y el Pedralonga 2007, este último tengo que agradecer a ML Asociados que me hicieran llegar esta botella. Comencemos con el Sin Palabras 2007, diré que no me ha dejado como su nombre indica pero, sí debo reconocer que es un estupendo albariño y me ha gustado, y que es un vino que está a gran altura y por tanto repetiré. Está elaborado por Adegas Castro Brey en Vila de Cruces.
En copa se presenta con color amarillo cítrico con notas verdosas, con intensidad y untuosidad. En nariz es herbáceo, con notas de hueso de fruta, con fruta blanca comedida, posee notas cítricas, notas de manzana, plátano y piña. Resulta cremoso, floral y elegante. En copa se muestra elegante, con cierta untuosidad, largo, cítrico, sabroso, de nuevo la fruta comedida presente en nariz y bien conjuntada. Presenta incluso cierta salinidad. Resulta tanto en boca como en nariz equilibrado y conjuntado, a la vez es muy bebible y disfrutable.
El otro vino de hoy, Pedralonga 2007, camina en otra dirección que el Sin Palabras, avanza hacia podriamos definirlo como la tradición. Es lo más destacable de este vino, me ha gustado esas sensaciones que hacía ya mucho tiempo que no me encontraba, me refiero a las mismas que hace ya años encontraba en ciertos vinos “de casa” y que sabiendo donde encontrarlos disfrutaba con mi padre y sus amigos, esas notas que insisto, no había vuelto a encontrarme debido en gran manera a que aquellos vinos caseros de gran calidad, han desaparecido del panorama vinícola o por lo menos jamás me los he vuelto a cruzar, es más todo lo que ahora se esconde detrás de ese término es todo lo contrario.
Es un vino elaborado por Francisco Alfonso en Godos, Caldas de Reis.
Este Pedralonga 2007, se presentó en copa con color amarillo dorado con claros matices verdosos, es un vino graso a la vista. En nariz (dificil de definir) se muestra intenso, cuasi balsámico, con notas de piel de manzana y pera, es herbáceo, incluso aromas de peladillo verde, y el conjunto está envuelto en una mezcla de diría yo citricos mas pomelo y salinidad. Resulta muy personal. En boca resulta untuoso, largo, persistente, sabroso, graso, de nuevo la ligera manzana y esa mezcla dificil de definir de citricos, pomelo y salinidad, notas auvadas, notas de antaño (de tradición) de no artificialidad, resulta personal y distinto, con acidez para evolucionar positivamente.
Otro Rias Baixas a tener muy en cuenta, distinto, que hace retrotraernos a tiempo atrás cosa que yo particularmente agradecí y mucho.
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Hoy escojo dos que me parecieron grandes trabajos, dos conceptos distintos separados por la distancia y el transfondo pero unidos por la añada, en ambos casos dos muy buenos vinos. Por un lado el Crozes Hermitage 2006 de Alain Graillot y por otro el Venta La Ossa 2006.
El vino de Alain Graillot es como su nombre indica un Appellation Crozes Hermitage Controlee, está ubicada al norte del vinícola río Ródano, es decir en el sureste francés. La uva principal es la syrah. Nos encontramos ante un vino que ronda los 19€ y que es una gran expresión de la syrah del Ródano. Confieso que al principio no me sedujo y quedaba en un término medio de calidad pero según avanzaba el tiempo y llegaba la última copa me dejó la sensación de una syrah elegante lejos de todo lo probado de esta variedad desde hace tiempo.
En copa se presentó con color picota de capa media alta y ribete granate no muy vivo. En nariz se muestra algo cerrado al comienzo y necesita tiempo para abrirse poco a poco. Nos ofrece chocolate negro, ahumados, tabaco, cerezas maduras y notas de pimienta negra. Posee un fondo cremoso, de caramelo. En boca los taninos están pulidos, es largo, fácil de beber, elegante, con notas de tostados, de fruta madura, de cerezas, de ciruelas y de regaliz negra. De nuevo el cacao más un final especiado.
Es un vino que me gustó y que procuraré repetir y abrir con más antelación, ya que me queda la duda después de ver otras referencias en la red que lo alaban enormemente, si con más tiempo de apertura y de botella también, alcanzará ese magnífico nivel que resaltan dichos comentarios. Para mí, de momento es un buen vino a tener en cuenta.
Viajamos hacia el Sur, hacia el corazón de España y nos paramos en Ciudad Real. Para comentar el Venta La Ossa 2006. Es un vino elaborado mayoritariamente con tempranillo y con un 20% repartido a partes iguales entre petit y merlot. En la etiqueta, todo un alarde de marketing indica que está elaborado para Bodegas 705. Un vino que ronda los 14€ y de esta calidad, es un claro ejemplo de vino de gran RCP.
En copa se presentó con color cereza oscuro con capa media alta y ribete granate amoratado. En nariz nos ofrece ciruelas maduras, moras, cremosidad, ligera vainilla, notas cremosas, aromas especiados acompañados de chocolate, galletas,ligera crema pastelera y todo ello con intensidad. En boca los taninos están pulidos, sabrosos, cremosidad, es largo, de nuevo las ciruelas, las moras, la fruta madura y las notas especiadas. Llena la boca, es equilibrado y conjuntado. Los 14% están perfectamente integrados.
Un vino más que interesante, el cuál probé hace unas semanas y que aquí en el blog, había comentado las sensaciones generales y que ahora con tiempo me ratifico en las sensaciones comentadas en su momento.
Dos buenos vinos para disfrutar. Uno un buen ejemplo de la syrah del ródano y otro un´gran trabajo con la tempranillo castellana.
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blanco Anselmo Mendes Alvarinho 2005, de bodegas Anselmo Mendes
Una delicia de vino, que fermenta con el hollejo parcialmente y permanece en barrica 9 meses. Un vino del que hay que tomar cumplida nota tanto catadores, amantes del vino como elaboradores. Un vino que roza la frontera entre blanco y tinto, como bien comentaba José y cierto es, un vino blanco con corazón y alma de blanco pero con guiños, con cierta estructura de tinto. Te seduce su profunda y compleja frutalidad madura de blanco y su necesidad de tiempo, a sorbos de tinto.
En copa se presenta con color dorado profundo intenso, a rasgos cobrizo. En nariz nos ofrece intensidad, se muestra complejo con notas de albaricoque maduro, piel de melocotón y cierta cremosidad. En boca es intenso, largo, concretamente muy largo. De nuevo aparece la fruta ofrecida en nariz pero muy madura concretamente peladillo, albaricoque y melocotón. Resulta profundo, sabroso, denso y graso.
Un magnífico ejemplo que de nuevo me hace disfrutar y de que manera de un vino y que deja a muchos de los buenos vinos de la DO Rias Baixas como juguetes en sus manos.
blanco Lagar do Merens 2007, de bodegas José Merens García
Este Lagar do Merens 2007 es un buen ejemplo de ese tipo de vinos que deben surgir con más fuerza en la denominación, me ha parecido un buen vino, un vino interesante y con el que he disfrutado más que con otros tantos y tantos vinos blancos que se aprovechan de un nombre de una denominación como Rias Baixas o de cualquier otra y que dejan tanto que desear.
Es un vino elaborado con las variedades Treixadura, Ladó y Torrontés y del que se elaboraron 14000 botellas en Arnoia, provincia de Ourense. Creo recordar que pagué sobre los 11-12 € lo que lo convierte en un vino de buena relación calidad precio.
En copa se presenta con color dorado intenso con notas verdosas, se muestra untuoso y con lágrima densa. En nariz predomina la fruta blanca como la manzana, la piel de manzana, notas de melocotón, cítricos, frescura y notas herbáceas y todo ello con intensidad. En boca de nuevo es fresco, es sabroso, untuoso, graso, largo, con notas de manzana, de cítricos (lima) y de nuevo ligero melocotón.
A lo largo de 48h se comportó a gran nivel y me ayudó a recordar el potencial que posee la denominación y que por el bien de todos nosotros, vuelva al nivel que se merece.
tinto Aldonia 2005, de Bodegas Aldonia
Es un vino más en la línea de la evolución del 2004, es decir hacia la sobriedad que a los primeros pasos de aquella añada, es decir la juventud y la sorpresa de la cremosidad que desbordaba.
En copa se presenta con color cereza de intensidad media con ribete granate suave que avanza matizándose hacia tonalidades propias de la fresa. En nariz nos ofrece frescura, cerezas, moras y ligeras frambuesas. Se suman unos ligerisimos tostados junto con unos suaves matices cremosos aportados por notas de chocolate. Además podemos encontrar aromas especiados como suave orégano y laurel. En conjunto la nariz es intensa y franca. En boca los taninos están bastante integrados, la fruta aparece en forma suave bajo vestido de ciruelas y notas de suave regaliz. Acompañan matices térreos. Como no podia ser de otra manera por la filosofía que hay detrás de este vino, el alcohol y la madera están integrados. Va evolucionando, llenando la boca y aportando al mismo tiempo un matiz de frescura.
Es un vino sin estruendos ni artíficios innecesarios. Me atrevo a comentar lo que pensé con esa primera botella de Aldonia 2005: sigue una línea de cierto clasicismo con un guiño a una visión más moderna.
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El pasado viernes pudimos asistir en la vinoteca Vinarium de Madrid a la presentación de la bodega riojana Luis Cañas. Situada en la Rioja alavesa, posee unas 90 hectáreas de viñedo propio y controla otras 220. Sus cepas tienen una edad media de 40 años y su parque de tonelería consta de 5.000 barricas francesa y americanas. Sus vinos llevan unos cuantos años entre los más valorados de La Rioja y han cosechado numerosos premios, tanto dentro como fuera de España.
Óscar Cárdenas, sumiller de la bodega y maestro de ceremonias, convirtió la velada en toda una experiencia ya que no sólo habló de sus vinos, sino que dio una completa lección de enología, partiendo de los conceptos más básicos de la cata, pasando por las diferencias entre la barrica americana y la francesa, la importancia de la edad de las viñas o el número exacto de vueltas, ocho y media, que hay que dar al sacacorchos para hundirlo en el tapón. Y todo ello respondiendo siempre con amabilidad a las numerosas preguntas que surgieron de público.
Tuvimos la oportunidad de catar 4 vinos de la bodega. Empezamos por el Luis Cañas Blanco Fermentado en Barrica 2008. Óscar explicó que la barrica daba más complejidad al vino y que además ese tiempo en contacto con la madera luego permitía que la botella pudiera ser guardado más tiempo. También fue guiando la cata mientras los presentes intentaban distinguir los matices aromáticos que Óscar iba dibujando.
Pasamos a los tintos con un Luis Cañas Crianza 2005, un vino que todos los presentes encontraron en un buen momento. Ya está en el mercado, por cierto, su hermano de 2006. Pasamos casi sin enterarnos al siguiente caldo: un Reserva Selección de la Familia 2003. Un vino que se ha conservado muy bien estos seis años y que por lo catado parece que todavía tiene recorrido.
Compitió en muy buenas condiciones con el siguiente y último vino, una de las estrellas de la bodega y recientemente declarado Mejor Vino Español en Madrid Fusión: el Amaren Tempranillo 2001. Un vino que proviene de viñedos con una edad más que respetable: 60 años de media. Ocho años han pasado y todavía se conserva joven. De hecho, está en su mejor momento de forma y aún debe estarlo, según estimó Óscar, otros dos años más por lo menos. Su sutilidad y elegancia lucharon con la expresividad del Selección de Familia. Difícil para los asistentes decidir cuál gustaba más.
En definitiva, una interesantísima presentación de la que salimos, todos, sabiendo un poco más de vinos, de La Rioja, de la cata en general y de los vinos de Luis Cañas. Eso sí, a todos se nos quedaron los dientes largos por no poder probar el Hiru 3 Racimos. “Siempre está agotado”, explicaba Óscar sin que sirviera demasiado de consuelo.
tinto Sottimano Pairolero 2006, de bodegas Azienda Agricola Sottimano
En copa presentó color cereza picota de capa muy alta con ribete cardenalicio intenso con lágrima que tinta la copa. En nariz nos ofrece cerezas y moras maduras, grosellas, cacao, bombón con licor, intensidad, cremosidad comedida, ligerisimos tostados y el alcohol (14%) está integrado.
Es una mezcla de intensidad y frescura. En boca los taninos están presentes pero ya integrados, llena la boca, tiene presencia, es largo, le favorece el paso de los minutos, tiene un ligero matiz especiado, de nuevo aparece la fruta madura, resulta sabroso y estamos ante un buen conjunto, equilibrado, expresivo, con buenos tostados.
Un gran vino de gran RCP para disfrutar con tiempo, tranquilidad y apurar bien las copas. Se comportó a muy buen nivel incluso a las 24h. Si se cruza de nuevo en mi camino, repetiré.
champán Zoémie de Sousa Precieuse Brut, de Champagne de Sousa
Antes de que me olvide, destacar que es un champagne que adquirí por 22-23 €, lo que lo convierte en un producto de enorme RCP, sin género de dudas.
En copa se presenta con color dorado intenso, con burbuja media fina y persistente, todo ello acompañado de tonos ligeros verdosos. n nariz es frutal, con frescura, con elegancia y con notas de manzana de forma principal y muy destacadas. En boca de nuevo es fresco, floral, herbáceo, largo, con notas cítricas, manzana verde y con acidez que nos indica que le resta mucha vida por delante.
Para mí un pequeño infanticidio abrir tan pronto este De Sousa, pero ello no resta para indicar que se trata de un estupendo champagne a un gran precio. Repetiremos sin duda.
tinto Finca Muñoz Viñas Viejas 2005, de Viñedos y Bodegas Muñoz
En copa se presenta con color picota de capa media alta con ribete cardenalicio intenso. En nariz es muy cremoso y goloso, se añaden además notas ahumadas y fruta madura concretamente cerezas y fresas acompañadas de regaliz. Al mismo tiempo surgen aromas de pan, chocolate blanco, café,vainilla y galletas. En boca los taninos se encuentran pulidos, es largo, el alcohol es comedido, el final es especiado, de nuevo la fruta madura, ciruelas y golosidad.
En conjunto se muestra bastante cremoso sobre todo en nariz, donde sorprende por lo elevado de este matiz que roza lo excesivo. Es un vino de aproximadamente 12€ y que puede, por precio, resultar interesante si se busca la cremosidad marcada.
Éstas y otras notas de cata las puedes encontrar en Vinogusto, en la página personal de Roco&Wines.
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Este mes, como el anterior, seguimos disfrutando de los productos del mar con una receta que nos trae como siempre Directo al Paladar: Pescadilla a la Marinera.
Lo del pescado y mi casa he de reconocer que no suelen hacer buenas migas por lo que cada vez que quiero hacer una receta tengo que buscar novedades y cosas que no haya hecho nunca para que podamos comer pescado. Esta vez me he decidido por una forma rápida y fácil, receta de pescadilla a la marinera.
Como siempre, Antonio Rubio se sale de los cánones para traernos un vino con el que acompañar este delicioso plato.
Existe la norma general de que el mejor vino para un pescado siempre es un blanco, pero como toda norma general, está para romperla de vez en cuando. Y este caso se presta a ello, ya que por la manera de preparar la pescadilla, se puede agradecer más un tinto joven que un blanco fermentado en barrica. Eso sí, debe ser un tinto suave, sin madera, con buena acidez que ayude a limpiar la boca y muy afrutado. Podemos utilizar por ejemplo Albiker, de bodegas Altún (Rioja).
Este maceración carbónica destaca por su buena capa de color rematada con tonos violaceos y su nariz de frutos rojos maduros que se aproximan a la cereza. En boca es ligero, con buena acidez y un tanino frutal bien integrado en el conjunto. Muestra discretas trazas minerales lo que lo convierten en un vino fácil a la vez que interesante. Su precio son unos 5 €.

Existe la norma general de que el mejor vino para un pescado siempre es un blanco, pero como toda norma general, está para romperla de vez en cuando. Y este caso se presta a ello, ya que por la manera de preparar la pescadilla, se puede agradecer más un tinto joven que un blanco fermentado en barrica. Eso sí, debe ser un tinto suave, sin madera, con buena acidez que ayude a limpiar la boca y muy afrutado. Podemos utilizar por ejemplo 