Venezuela no es un país de tradición vinícola. Generalmente, los venezolanos han bebido sobre todo cerveza y whisky, y el vino es un producto que se ha relacionado casi siempre con los inmigrates europeos. Además, a primera vista se trata de un país de clima tropical, en el que la vid no encuentra las condiciones idóneas para crecer.
Sin embargo, como en toda norma existen excepciones, por pequeñas que sean. En Venezuela, también las hay.
Por un lado, el consumo de vino está creciendo cada vez más, gracias a las importaciones de caldos de otros países. Chile es el mayor exportador al país (un 60% del total) gracias a sus precios competitivos y a sus privilegios aduaneros con Venezuela.
Las cifras de consumo bailan mucho, entre los 0.4 y los 5 litros per cápita al año, muy poco en todo caso comparado con los más de 90 litros de cerveza que consumen lo venezolanos anualmente. Sin embargo, gracias a esas ayudas arancelarias a la exportación de las que goza Chile y también Argentina, cada vez se compra más vino en Venezuela. De 2005 a 2006 aumentó un 25% la venta de vino en el país, unos 5 millones de litros más.
Por el otro lado, la producción de vino ya es un hecho. Y con resultados sobresalientes. Sin embargo, es todavía muy limitada, reducida prácticamente a las Bodegas Pomar. Situadas en el estado de Lara, se trata de una aventura compartida por la empresa venezolana Empresas Polar y el grupo francés Martell.
Para Gilberto Pagua, autor del reconocido blog venezolano la Casa de Antociano, los vinos de Bodegas Pomar “son un gran logro tomando en cuenta que nuestro país no tiene una ubicación muy favorable para el vino (estamos montados en el Ecuador)”. Y destaca de ellos los espumosos “que son una grata sorpresa para cualquier foráneo.” Para elaborarlos utilizan sobre todo variedades foráneas, francesas y españolas, como tempranillo, syrah o chenin blanc.
La región donde se asientan sus 120 hectáreas, Carora, es la que mejor cumple los requisitos climáticos para la elaboración del vino, con una variación de 14 grados entre el día y la noche, y escasas lluvias. Curiosamente, esto permite realizar dos vendimias, al contrario que en los climas más templados.
Sin embargo, no es Bodegas Pomar él único intento de hacer vino en Venezuela: el Centro de Desarrollo Vitícola Tropical y Vinícola investiga la producción de vino en zonas tropicales en la región de Zulia, que sin embargo tiene suelos más pobres y peor clima que Lara.
Para Antociano, esta actividad “es más un experimento” que un intento firme por elaborar y luego comercializar vino. Por cierto, en Zulia elaboran Juvita, la bebida “para mantener la juventud eterna” que dio a conocer el presidente Chávez en una de sus intervenciones en su programa de la televisión.
En definitiva, Venezuela, un país tropical con alguna sorpresa enológica por descubrirnos.

