San Valentín es una horterada, un truco de las grandes superficies y los restaurantes para hacer caja. Parece que es algo en lo que todo el mundo está de acuerdo, pero, al final, los mismos que hablan y critican acaban pasando por el aro de la cenita romántica y la caja de bombones. Porque, al fin y al cabo, es una excusa más para pasar una noche o un fin de semana con la persona a la que se quiere, y ese tipo de excusas tampoco están tan mal.

La noche del día 14 suele haber, como parte inefable del ritual, una botella de vino para compartir. Durante la cena, casi siempre es tinto. Después, el champán o el cava se apuntan con sus burbujas a la celebración, los brindis y los planes de futuro. Pero hay otra manera de incluir el vino en San Valentín de manera que no sea sólo un detalle más de la noche, sino que sea parte importante.
La revista Hola propone la más sencilla: elegir un vino con un nombre acorde con lo que se celebra. Propone, por ejemplo, los caldos de la denominación Saint-Amour del Beaujolais o celebrarlo con el champán Amour de Deutz. También ofrece ejemplos de vinos españoles que hacen referencia al amor en sus nombres: el más evidente, el San Valentín de Bodegas Torres, pero hay otros como el Venus del Montsant o moscatel Beso de Ángel.
Por supuesto las marcas, conscientes de potencial de tan señalada fecha, sacan sus propias propuestas, como el Miniblack Love Pack de Freixenet o un set de Moët&Chandon que incluye copas y cubitera. Un regalo que no está hecho especificamente para San Valentín pero que puede endulzar la velada es el estuche que incluye una botella de Abadal Cabernet Franc – Tempranillo junto a unas bombolas de chocolate negro con almendra y caramelo elaboradas por el maestro chocolatero Enric Rovira.
Y si seguimos hablando de regalos, siempre se puede personalizar una botella con el nombre de la pareja o, para las novias más atrevidas, una botella de la selección que realiza Playboy etiquetados, como no podía ser de otra manera, con la foto de una playmate de los años 50 y 60. Como curiosidad, uno de ellos es riojano, el Roda Cirsión. Se trata de una edición limitada a 550 botellas.
Encontrar plan no debe ser difícil en San Valentín ya que son muchos los restaurantes que ofrecen menús para esa noche y también muchas las bodegas que ofrecen, las que pueden, packs para San Valentín que incluyen estancia, visitas, catas… Así que no debería resultaros complicado organizar una velada enológica con vuestra pareja con un punto distinto. Porque cuando algo es inevitable, siempre se agradece algo de originalidad.
Una vez que las altas temperaturas nos han abandonado, podemos disfrutar de otros placeres que nos ofrece Andalucía. En este caso hablamos de un placer para el paladar: un buen vino, como lo son los del Condado de Huelva o los de Málaga y sus sierras. Una alternativa al sol que se nos escapa la que ofrecen ambas regiones para aquellos que todavía dispongan de días libres.
Porque en los vinos también se puede aplicar el refrán que dice “lo poco gusta, lo mucho cansa”, os proponemos que os déis una vuelta por las bodegas de cualquiera de estas dos denominaciones donde podréis degustar y conocer in situ el proceso de elaboración de sus vinos.

La tradición vinícola onubense es antigua y no dudan en llamar a sus caldos Vinos del Descubrimiento, haciendo referencia a los vinos que se embarcaban hasta las Indias en los siglos XVI y XVII. Para disfrutar del recorrido enológico, podéis optar por seguir las rutas preparadas por la propia DO, que incluyen desde visitas al Parque Natural de Doñana hasta un recorrido urbano por la capital vinícola de la región, Bollullos Par del Condado. Pero si preferís ir por libre, he aquí una pequeña selección de bodegas que visitar:
- Bodegas Iglesias. Organiza espectáculos ecuestres y bailes flamencos, todo ello en el marco de sus bodegas bicentenarias.
- Bodegas Privilegio del Condado. También se encuentra en Bollullos Par del Condado, como la anterior.
- Bodega Infante. Situada en La Palma del Condado, disponen de un museo donde muestran objetos usados para la elaboración del vino.
Para encontrar un lugar en el que alojaros, podéis echar un ojo a las casas de vacaciones en Huelva del portal Rentalia.
Málaga es otra región histórica si hablamos del vino. Como ocurre con el Jerez, la región da nombre al vino y la variedad de climas y geografías ofrece multitud de posibilidades.
- En Ronda, podemos encontrar la bodega La Sangre de Ronda y su Museo del Vino, muy implicados en la difusión de la cultura del vino. Ya os hemos hablado de ella en alguna otra ocasión por los actos que suelen organizar en torno al vino.
- También en Arriate, podemos encontrar la bodega de Juan Manuel Vetas, que lleva su nombre, y degustar su conocido Petit Verdot.
- Ya más cerca de la propia ciudad de Málaga se halla la bodega Quitapenas, cuyos moscateles y Pedro Ximenez gozan de antigua fama.
Del mismo modo, Rentalia proporciona mucha información sobre casas de vacaciones en Málaga para poder alojaros durante vuestra estancia.
Por supuesto, esto no son más que sugerencias. Entre Málaga y Huelva hay más de 40 bodegas y seguro que en todas ellas estarán encantados de acogeros con los brazos abiertos.
La fotografía de Vetas está extraída del blog adictosalalujuria.blogspot.com. El resto de páginas oficiales de la DO Huelva y de la bodega Infante.
Las bodegas Gutiérrez Colosía y el mar son indisociables. Aunque pueda resultar de Perogrullo, los vinos de esta bodega portuense no serían los mismos sin el Atlántico y su viento de Poniente, sin el río Guadalete ni las marismas que salpican la Bahía hasta Puerto Real. De hecho, Gutiérrez Colosía es la bodega del Marco de Jerez más cercana al mar, justo al límite del cauce antiguo del Guadalete, a unos metros del actual, separado solamente por una calle y un aparcamiento que en mitad de agosto luce repleto de coches de turistas.
Pero está relación, lejos de ser accidental, está buscada y mimada por los dueños de la bodega, conscientes de la influencia transcendental que los elementos tienen en los vinos y muy especialmente en el Marco. No en vano, la imagen de la bodega no es otra que la silueta del buque insignia de la Armada española, el Juan Sebastián Elcano, que además da nombre a su mejor brandy. “A ver si algún día nos lo ponen en una rotonda”; comenta riendo Ela, nuestra lazarillo particular entre las sombras de la bodega, en relación a los toros de Osborne que decoran alguna rotonda de la ciudad.
Las anécdotas marinas no acaban aquí. Por casualidad, la ubicación de la bodega coincide con la de la antigua capilla de la Virgen de Guía a la que rezaban los antiguos marineros de El Puerto al echarse a la mar. Sus restos fueron descubiertos hace algunos años y ahora los dueños proyectan, a medio-largo plazo, su recuperación “aunque es una inversión muy grande”. Por allí, cuenta Ela, han pasado todos los grandes marinos de la historia hasta que fue destruida en 1801 por los franceses.
Hasta bien entrados los años 80, estas bodegas han hecho lo que muchas otras en la zona: criar vino para sus hermanas mayores. Sin embargo, decidieron sacar sus propias marcas al mercado y no les está yendo nada mal. Por lo pronto, este verano esperaban muy pocas visitas y al final han tenido que reforzar el servicio. Eso sí, Ela reconoce que la venta en España es complicada para un Jerez vista la competencia y la presencia de las grandes marcas, por lo que el 80% de lo que producen se exporta.
Algo también muy típico en las bodegas de la zona es que ellos no tienen viñedos, sino que compran el mosto a la cooperativa jerezana Nuestra Señora de las Angustias. Gutiérrez Colosía sólo se ocupa de la crianza de sus vinos. La bodega impresiona por sus altos arcos envueltos por la penumbra y por el tiempo, y por el silencio que llena la estancia. El suelo es de piedra antigua, descubierto, sin el albero que cubre el de otras bodegas porque no lo necesitan. “Tenemos toda la humedad que queremos porque si aquí excavas un metro encuentras agua, así que lo único que hacemos es regar para bajar un poco la temperatura”.
En un apartado rincón, unas firmas en tiza decoran unas pocas botas. “Son las botas de nuestro brandy Elcano y esas son las firmas de todos sus comandantes”. Como para confirmar la solemnidad de lugar, aparecen el periodista Carlos Herrera (conocido gourmet) y Juan Carlos, el dueño de la bodega. La visita es fugaz y casi en silencio. Luego Ela nos cuenta el origen del brandy. “La solera es de la Guerra Civil. Se destruyeron las botas pero el abuelo de Juan Carlos recogió lo que quedaba y lo guardó. Y no se ha abierto hasta hace tres años, cuando se comenzó a comercializar este gran reserva cuyas 1500 botellas sólo pueden conseguirse en la propia bodega o en distribuidores exclusivos.
No es la única solera vieja de la bodega. Sus Pedro Ximénez provienen de una solera que data de principios de siglo y una vez más nos encontramos ante un vino difícil de encontrar. Apenas se producen cuatrocientos litros, es decir, sólo 200 botellas.

El último rincón que nos enseña Ela es la sala de degustación donde acogen a los visitantes, ya preparada para la inminente visita. Relumbran las botellas y los cuadros repletos de etiquetas. Una de ellas reza Sangre y Trabajadero. “Es un oloroso y es el vino con el que tradicionalmente se bota a los barcos”. Pues eso, Gutiérrez Colosía y el mar, indisociables.
O Vinobus. Así se llama un servicio ofertado por la Oficina de Turismo de La Rioja. Una iniciativa más que intenta potenciar el tirón turístico del vino algo a lo que se apuntan casi todas las denominaciones de origen, como ya se ha puesto de manifiesto en este blog cuando hemos hablado de otras rutas turísticas.
Hay tres opciones y la primera de ellas incluye una novedad: está dirigida a los niños (aunque evidentemente acompañados por sus padres). Esto es así porque además de visitar bodegas como Pastor Díaz u Ontañón, incluye una vuelta por el museo de Dinosaurios y por un yacimiento de huellas dejadas por aquellos reptiles prehistóricos hace millones de años. Los 40 euros que cuesta (25 para los infantes) dan derecho a comida y la visita dura hasta las 18h.
La segunda de las opciones también tiene su toque original: conjuga la ruta enológica con una parte del Camino de Santiago. Los 20 euros que cuesta esta opción no da derecho a obtener la Compostela, pero sí que ofrece una interesante visita por los viñedos de las bodegas Señorío de Villarrica y Corral, que acompañan a la ruta a su paso por La Rioja, y a la Catedral de Santo Domingo de la Calzada.
La tercera y última opción no se queda atrás y propone un parón en el tiempo con la visita a dos calados donde se envejece el vino desde hace cientos de años: los de bodegas Amézola de la Mora (que datan de 1816) y los de El Conde de los Andes (del siglo XVI). Además, también se visita el museo de Relojes de Torre y las fortificaciones la ciudad de San Vicente de la Sonsierra. Todo ello por 20 euros. Eso sí, la visita es más cortita y acaba a las 15h.
Si queréis más información, o incluso reservar, podéis acudir a la página web que ofrece la oficina de Turismo.
Ya hemos atravesado el ecuador de agosto y para muchos eso implica el principio del fin de las vacaciones. Sin embargo, todavía quedan algunos días que apurar y por eso os proponemos tres ejemplos de rutas del vino de las muchas que han ido apareciendo estos últimos años. Parece que las denominaciones de origen son cada vez más conscientes de la importancia del enoturismo tanto para sus arcas como para su imagen.
Rías Baixas – Itinerario del mar.
Recorre la cara sur de la ría de Arousa y ofrece una completa oferta que no se limita al vino, desde la ruta de senderismo que recorre el río Umía hasta la visita a la necrópolis de Adri Vello, que acoge restos que datan del siglo IX, pasando por los paisajes naturales de la laguna Bodeira y las miles de aves que la habitan. Pero siendo el vino nuestro motor principal, la ruta ofrece la posibilidad de visitar bodegas como la D’Altamira o la de Condes de Albarei, que elaboran algunos de los albariños más reconocidos de la DO. La ruta incluye varios hoteles donde poder alojarse, pero si no podéis optar por casas rurales como la Quinta de San Amaro o el Eirado de Pino.
Más información: Itinerario del mar
Ruta del vino de Utiel – Requena.
Utiel-Requena es una región donde el cultivo de la vid viene de lejos y actualmente da el sustento a unas 7.000 familias. Su situación geográfica la convierte en una opción interesante a la hora de elegir destino, habida cuenta de su proximidad con la costa levantina. Además, es de las pocas regiones en las que se cultiva la variedad Bobal, lo que no deja de ser una curiosidad y un aliciente. La ruta del vino se puede recorrer de tres maneras distintas: por libre; en un recorrido de un día que ronda los 30 euros y que permite la visita a dos bodegas de la zona; o durante todo un fin de semana, con precio variable en función del alojamiento que elijamos. Además de bodegas como Murviedro o Torre Oria, podemos visitar las cuevas de la Villa de Requena o el curioso Museo de la vid y el vino Bodega Redonda.
Más información: Ruta Utiel Requena.
Ruta del vino de Tacoronte – Acentejo.
Es la primera ruta del vino en la primera DO reconocida en las Islas Afortunadas. No hay que dar muchas razones para hacer una escapada a Tenerife: los espectaculares paisajes, sus hermosas playas y, también, sus variedades de uva únicas en el mundo. El Consejo Regulador quiere poner las cosas fáciles a los visitantes enófilos y por ello las posibilidades son muchas: rutas de medio día, de día entero, a bodegas, rutas con un enfoque más cultural o rutas que incluyen senderismo por la costa o por el Monte de Agua García. Entre las bodegas que forman parte de estas rutas: Agryenca y Bodegas y Viñedos 2005 en Tacoronte o Insercasa en La Laguna. Para descansar, nada como El Adelantado una típica casa canaria con espectaculares jardines.
Más información: Ruta Tacoronte – Acentejo
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- busquéis una bodega a la que visitar, tendréis una lista de alojamientos, con la distancia a la que se halla, las opiniones de otros usuarios, etc.
- busquéis un alojamiento, aparecerá una lista con las bodegas cercanas para que os hagáis una idea de qué podéis ver.
¡Una manera sencilla y práctica de hacer turismo enológico!
En este blog estamos pecando quizás de españolitismo, olvidándonos de que hay muchos millones de personas en el mundo que hablan castellano, y, sobre todo, de que se hacen muy buenos vinos allende los mares. Así, hoy vamos a dar un pequeño salto para plantarnos en Argentina aprovechando que este fin de semana se celebra en Mendoza la edición 2008 del Argentina Wine Awards.
Se trata de una reunión anual, ya va por la segunda edición, en la que los productores argentinos intentarán encontrar las claves para penetrar en el mercado de Estados Unidos. Ya el año pasado se hizo lo mismo con el mercado británico como diana, y parece que al final estos concursos son más una excusa comercial que unos premios a la calidad. Pero, sin entrar en política (ni en polémicas), durante estos días se está llevando a cabo la cata a ciegas, y el próximo jueves 21 se llevará a cabo el seminario “Vinos & Estilos exitosos en Estados Unidos”. Para ello, los productores tendrán el consejo de expertos, entre ellos el master of wine Doug Frost o el española afincado en Florida, Charlie Arturaola. De hecho, los vinos argentinos ya cuentan con algo a su favor, ya que el propio Arturaola dijo hace poco en una entrevista que Argentina tiene el potencial que tenía el valle de Napa hace 25 años.

Y aunque quizás ya es un poco precipitado, existe la posibilidad de asistir para aquellos que quieran de una manera más completa que pagar una entrada. Argentine Wines organiza todos los años Wine Tours por las regiones vinícolas más importantes de Argentina, con la idea de conocer los vinos que por allí se elaboran, junto a las costumbres y a los alimentos típicos. El primero de este año 2008 lo organizan precisamente del 21 al 24 de febrero, para asistir a los Argentina Wine Awards y luego aprovechar los tres días restantes visitando la región de Mendoza, conociendo las bodegas de Valle de Luco, Luján de Cuyo y Valle Central, y cenando en los mejores restaurantes.
Sin duda, una más que interesante proposición de enoturismo en una región vinícola de moda en Argentina.

Organizar una escapada una bodega de Jerez y aprender cómo se elabora un fino, visitar un viñedo en el Somontano y perderse por la accidentada provincia de Huesca, está al alcance de un clic. Gracias a un acuerdo con la página Top Rural, Vinogusto incluye en su página información sobre más de 6.000 casas rurales y habitaciones situadas cerca de los viñedos de toda España. Elegid las bodegas que queréis visitar y consultad las sugerencias de alojamiento cercano y con encanto.
Además, os ofrecemos también una selección de caldos de la región que visitáis, y una lista de direcciones para elegir dónde alojarse cerca de la bodega o del viñedo. Podéis echar un vistazo, por ejemplo, a la sección “alojarse cerca” de la bodega Mata d’Abello.
En total, Vinogusto os ofrece más de 20.000 bodegas y 12.000 alojamientos en toda Europa, con toda la información necesaria para poder alojarse: señas y datos prácticos, fotografías, y las opiniones los usuarios y de vuestros amigos.
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