Cocinar con oro y plata es algo que se hace desde hace siglos, muchos siglos. Ya se hacía en el Egipto faraónico o en la exótica China. Estos últimos años parece que la moda se está extendiendo entre los ricos y famosos, y ya se pueden encontrar restaurantes y productos donde estos preciados metales son los protagonistas.
A pesar de que no aporta sabor a los platos, el oro y la plata se pueden añadir en polvo, en láminas o incluso en láminas. Hay expertos que aseguran que ambos metales, puros, tienen propiedades beneficiosas para el organismo humano: eliminan toxinas y retardan el envejecimiento, y por supuesto siendo inofensivos para el cuerpo.

Dentro de esta nueva corriente que busca un toque de glamour en los productos que consume se halla la propuesta de la bodega valenciana Artesanos del Vino. Han sacado a la venta un cava adornado con virutas de oro 24 quilates. Su elaboración es la habitual, salvo que al dosificar el licor se añade alrededor de un gramo de oro por botella. Se logra así, según los creadores, untuosidad y un cierto sabor metálico. En realidad, la idea es darle un toque exclusivo a la bebida; que al beber una copa de este cava el brillo intenso del oro haga aún más patente que se trata de una celebración.
Eso sí, unos 80 gramos de láminas de oro pueden salir por unos 20 euros en un restaurante, y la botella de cava va de los 95 a los 105 euros, aunque sólo los más rápidos podrán probarlo porque no quedan existencias. Los quilates y el glamour se pagan caros…

