El próximo 4 de septiembre, Bodegas La Sangre de Ronda y el Museo del Vino de Ronda ceñebran por segundo año consecutivo la Pisada Tradicional de la Uva, un evento con el que se quiere recuperar la fiesta tradicional de la vendimia, con la que durante siglos los campesinos han celebrado en la Comarca el inicio de la recogida de los frutos. La fiesta comenzará a mediodía en el Museo (c/ González Campos, 2) con la tradicional “pisa de uva” en un antiguo lagar de madera. Según los organizadores, el año pasado asistieron más de 4.000 personas.
Los organizadores invitan a los asistentes a “descalzarse y sentir en primera persona la sensación milenaria de extraer el mosto a la antigua usanza”. Además de la “pisa”, la Bodega La Sangre de Ronda ofrecerá una cata de sus vinos, acogidos a la Denominación de Origen Málaga - Serranía de Ronda. Tradicionalmente, este tipo de fiesta ha servido de encuentro para los habitantes del medio rural.
La Serranía de Ronda atesora un importante legado vitivinícola que se remonta a la memoria de los tiempos, alcanzando su máxima expresión en la ciudad romana de Acinipo, conocida en la época como “tierra de vinos”. Con el desastre de la filoxera, la viticultura en la Serranía de Ronda sufrió un serio retroceso. La bodega La Sangre de Ronda quiere, con actividades de este tipo, ”recuperar esta riqueza”.
Por ello, a través de la pisa tradicional de la uva pretenden “que los rondeños y los miles de visitantes que esos días están por Ronda disfrutando de la Feria y de las fiestas de Pedro Romero, puedan revivir estas tradiciones y que se divulgue las raíces culturales de la Comarca de Ronda”.
Como nos recuerda la bodega, “la ‘pisa’ era el momento de festejar” el esfuerzo de la vendimia que se celebra en septiembre. “En un principio, se realizaba con los pies descalzos o con alpargatas de esparto. Este modo de extracción del mosto en el más perfecto que existe ya que permite que el jugo salga sin que se rompan las pepitas. Con la llegada de la mecanización, obviamente los usos se vieron obligados a cambiar”.
Más información en la página web del Museo.
O Vinobus. Así se llama un servicio ofertado por la Oficina de Turismo de La Rioja. Una iniciativa más que intenta potenciar el tirón turístico del vino algo a lo que se apuntan casi todas las denominaciones de origen, como ya se ha puesto de manifiesto en este blog cuando hemos hablado de otras rutas turísticas.
Hay tres opciones y la primera de ellas incluye una novedad: está dirigida a los niños (aunque evidentemente acompañados por sus padres). Esto es así porque además de visitar bodegas como Pastor Díaz u Ontañón, incluye una vuelta por el museo de Dinosaurios y por un yacimiento de huellas dejadas por aquellos reptiles prehistóricos hace millones de años. Los 40 euros que cuesta (25 para los infantes) dan derecho a comida y la visita dura hasta las 18h.
La segunda de las opciones también tiene su toque original: conjuga la ruta enológica con una parte del Camino de Santiago. Los 20 euros que cuesta esta opción no da derecho a obtener la Compostela, pero sí que ofrece una interesante visita por los viñedos de las bodegas Señorío de Villarrica y Corral, que acompañan a la ruta a su paso por La Rioja, y a la Catedral de Santo Domingo de la Calzada.
La tercera y última opción no se queda atrás y propone un parón en el tiempo con la visita a dos calados donde se envejece el vino desde hace cientos de años: los de bodegas Amézola de la Mora (que datan de 1816) y los de El Conde de los Andes (del siglo XVI). Además, también se visita el museo de Relojes de Torre y las fortificaciones la ciudad de San Vicente de la Sonsierra. Todo ello por 20 euros. Eso sí, la visita es más cortita y acaba a las 15h.
Si queréis más información, o incluso reservar, podéis acudir a la página web que ofrece la oficina de Turismo.
La Denominación de Origen Cataluña ha convocado un concurso muy al hilo con los tiempos que corren. Conscientes de la importancia creciente de Internet y, sobre todo, de los blogs en el mundo del vino, invitan a todos aquellos que tengan un blog a participar en su concurso. Es una iniciativa con la que el consejo regulador pretende “premiar las iniciativas particulares para difundir los valores del mundo del vino y de la viticultura a través de sus bitácoras”. Y el premio son, nada más y nada menos, que 3.000 euros. Eso sí, para poder competir hay que ser residente en Cataluña.
Para los que estén interesados, pueden inscribir su blog aquí. ¡Tenéis hasta el 12 de septiembre!
vía adictosalalujuria.
La Comisión Nacional de la Competencia investiga al Marco por posible fijación de precios y reparto del mercado del vino fino. El pasado 16 de julio se llevaron a cabo inspecciones en las sedes de las principales empresas del sector, entre ellas González Byass, Emilio Lustau o Antonio Barbadillo, hasta un total de más de 40 bodegas. La intención de la CNC era verificar la existencia de dichos acuerdos y comprobar que luego hayan sido llevados a la práctica, con el consiguiente perjuicio a los consumidores.
Es un tema serio que constituye infracción muy grave y puede suponer para las empresas una sanción del 10% del volumen de negocios total del ejercicio anterior a la imposición de la multa. La CNC ha comenzado los trámites de un expediente sancionador a las empresas aunque su presidente, Luis Berenguer, ha señalado que no pretende ser definitivo en espera de lo que señale la investigación. El plazo máximo de resolución de la investigación es de 18 meses. Por ahora hay absoluto silencio sobre los documentos incautados a las bodegas.
via Diario de Sevilla
via la CNC.
El Centro de Documentación de Dinastía Vivanco es un atracón de vino para el aficionado y para el investigador, un riesgo para la salud mental del enochalado, un paraíso para todo curioso que quiera adentrarse en la historia del vino representada en todas las formas posibles: libros, fotos, revistas, posters, monedas, billetes. La persona que ha ido creando este pequeño universo compuesto por miles y miles de referencias es Nuria del Rio aunque cuando hable traslade todo el mérito a Pedro Vivanco. Y tiene razón, aunque sólo en parte. Pedro Vivanco está en el origen y fue él quien empezó a coleccionar todo lo que caía en sus manos y tuviera que ver con el vino, pero si 30 años después se ha podido poner a disposición del público ha sido gracias a la labor de Nuria del Río durantes estos últimos 10 años.
En realidad, el Centro de Documentación fue creado en 2004, junto con el museo, pero hasta ahora se le “había dado poca difusión”, cuenta Nuria del Río. Ahora, “gracias a la interconectividad, a Internet”, han decidido compartirlo con todo el mundo informatizando el catálogo. Esperan que dentro de unos cuatro meses ya se pueda acceder a los documentos al completo, porque por ahora sólo es posible ver los documentos in situ. Aunque eso sí, el acceso es libre y todos los servicios salvo la compra de fotografías son gratuitos.
El Centro de Documentación es el tercer pilar de la Fundación Dinastía Vivanco, creada por las bodegas riojanas con el fin de difundir todo lo relacionado con el vino y la enología. Los otros dos bases sobre las que se asienta son “unas excavaciones arqueológicas en Tudelilla”, donde hay un monasterio cisterciense y al que quieren usar para “promover un centro de interpretación del vino”, y una editorial desde la que ya han editado 4 libros, “todos, siempre, sobre el mundo del vino”. Todo el dinero que obtienen de los libros y de la venta de fotografías se utiliza para los proyectos de la fundación, como por ejemplo otorgar becas, porque “para ganar dinero ya están el museo y la bodega”.
En total hay más de 8.000 monografías, pero sus fondos no se limitan a los libros, razón por la que se escogió el nombre “Centro de Documentación” y no otros más restrictivos como biblioteca. En él se pueden encontrar desde las últimas revistas especializadas, pasando por fotografías de todas las épocas, por carteles de ferias del vino, hasta fondos de barrica antiguos. Esa variedad es el “auténtico valor del centro, que los visitantes pueden consultar todo tipo de documentos en un mismo sitio”, explica Nuria del Río. Sin embargo, y aunque no cree que haya un documento más importante que otro, las niñas bonitas de la colección son, sin duda, los ocho incunables, impresos en una época, antes de 1500, en la que el proceso de impresión era muy laborioso y se hacían tiradas de pocos ejemplares que hoy en día son codiciadas piezas. Si, además, tenemos en cuenta que versan sobre un tema tan restringido como el vino, su valor se hace aún importante. Entre esas joyas, escritas en varios idiomas, se encuentran libros como él Regimen Sanitatis, atribuido a Arnaldo de Vilanova (1482) o De las propiedades de las cosas: el libro de propietatibus rerum de Anglicus Bartholomaeus de Glanville. Estos dos y los seis restantes, hablan en algún momento del vino y del viñedo.
Hay otras obras no tan antiguas pero no menos curiosas como un documento autógrafo del químico francés Pasteur, el único en el que habla del vino, o el libro Las Uvas y el Viento de Pablo Neruda, con un poema autografiado en la primera página.

Tanta diversidad se refleja también en el público que visita el Centro: desde el agricultor que busca una foto de sus viñedos de hace 50 años hasta el estudioso universitario que acude para documentarse para su tesis. En todo caso, hay algo que une a todos los visitantes: el vino. Como los documentos que cobija con mimo y orgullo el Centro.
Si queréis más información, os invitamos a visitar su página web.
Hace unos días se aprobaron los estatutos del Consejo Regulador Único de Vinos de Tenerife. La idea, en la que se trabaja desde hace 15 años, es unir en una única Denominación las cinco que ya existen: Abona, Ycoden-Daute-Isora, Valle de la Orotava, Valle de Güímar y Tacoronte-Acentejo. De este modo, el gobierno de Canarias, que ha impulsado esta iniciativa a través del Instituto Canario de Calidad Agroalimentaria (ICCA), espera lograr una mayor competitividad, una mayor calidad en el producto, y luchar contra la dispersión de marca.
Esos nuevos estatutos están ya en manos de los cinco consejos reguladores que deberán votarlos en pleno. El director del ICCA, Guillermo Díaz Guerra, espera poder hacer efectiva esta nueva denominación antes de tres meses pero la cosa no está tan clara. Algunas denominaciones, que en la nueva DO pasarían a llamarse “comarcas”, temen que se pierdan las distintas identidades y que aumente el precio de las uvas de calidad. Además, también argumentan que esta unión llevará a la desaparición a las bodegas de menor poder económico.
Sin embargo, desde el ICCA se hace incapié en que se ha intentado sumar y no dejar a nadie fuera, recogiendo en el texto de los estatutos las modificaciones que han exigido las distintas partes que han participado de la mesa de trabajo. En todo caso, septiembre parece la fecha señalada para la constitución de la DO Vinos de Tenerife, siempre y cuando el sí gane en las cinco votaciones que se celebrarán hasta entonces.
vía elmundovino
vía eldia.es
El próximo lunes, 23 de Junio, se celebra el 1er Salón de Vinos Naturales. Ésta quiere ser una iniciativa pionera en España para dar a conocer y promocionar unos vinos “elaborados de forma natural, sin aditivos, sin sulfitos añadidos, respetando la expresión de la tierra y de la uva en estado puro”.
El encuentro lo organiza la Asociación de Productores de Vinos Naturales de España, formada por once bodegas, “que se reparten a lo largo y ancho de la península” aunque esperan “extenderse a muchas más”. Entre otras, estarán presentes las bodegas Barranco Oscuro, Vetas o Marenas.
Al evento está invitado todo aquel que tenga interés y que pueda acercarse al restaurante El Toboso, de 10 a 19 horas. Es una buena oportunidad para pasar y conocer a estos productores que intentan sacar lo mejor de sus uvas, sin más ayuda que la del sol y la tierra.
Además, durante todo el fin de semana podrán catarse los vinos en el restaurante.
Vía De Vinis.
Más información: Vinos Naturales.
Ha sido una tarea ardua pero por fin han sido seleccionados los ganadores del I Certamen Elcatavinos de Escritores Enológicos Noveles. El primer premio es para:
Llegando al corazón
de Esteban Cabezas Méndez
“He leído que hace menos de 20 años bebíamos en España una media de 50 litros de vino por persona y año. En 2007 esa cifra había bajado a la mitad, y esa mitad a su vez, era y es, menos de la mitad de la media del consumo de nuestros vecinos franceses e italianos. Estaba perplejo porque en mi círculo de amigos superamos con creces esa cifra, y me refiero a la primera. Es cierto que mucho de lo que se ha dejado de consumir es de baja calidad, que los hábitos de consumo son otros y que los tiempos cambian, pero la triste realidad es cada vez se bebe menos vino.
A mi entender, la “gente del vino”, en el sentido amplio de la palabra, tenemos algo de culpa en ello. No hemos sabido transmitir el gusto, el placer, y sobre todo las sensaciones y el lado emocional. Sí, exacto, no el producto, la marca, el líquido, o los aromas empireumáticos y a sotobosque -que sin duda son importantes- sino las intensas vivencias asociadas al vino. Si usted es aficionado sabe a que me refiero, ¿verdad? Lo hacen otras bebidas de menos enjundia con mensajes como “La chispa de la vida”, “Con amigos sabe mejor”, o “Gente sin complejos” llegando al corazón de las personas, haciéndoles sentir más allá del producto. Se dice que este sector es diferente, y que no se pueden usar los mismos métodos de comunicación que emplean otros. Pero hacer énfasis en el lado emocional es algo que utiliza el 100% de las bebidas comerciales, desde agua embotellada hasta whisky. ¿Por qué no en el vino? También existen esos momentos, que bien contados, podrían despertar el interés del gran público. Veamos algunos ejemplos:
Organizando un viaje a Borgoña conseguimos una visita a la mítica Romanée-Conti. Una a una, catamos de barrica los 7 Grand Cru de esta legendaria bodega. Hablando a susurros, como en misa, mirábamos fijamente como caía de la pipeta el vino gota a gota. “A ver si se despista al mover el pulgar y cae un poco más en mi copa”. Al final, entre otras, nos descorcharon un La Tâche 91. Nadie decía nada, nerviosismo en el ambiente, como en la tanda de penaltis en una final de la Champion, dolorosa concentración a la espera del milagro… y sucedió. Sentimos ser parte de un momento histórico; complicidad al considerarnos unos privilegiados, con un toque de maldad disfrutando de las envidias que sabíamos íbamos a levantar al contarlo. “Ya estamos con los esnobismos” pensarán algunos, “así está chupado darle un toque emocional”.
Pongamos otro ejemplo. En el despacho tuvimos un jefe de los malos, de los que sabían de todo; también de vino. En una cena, aunque yo suelo escoger el vino, él agarró la carta. Se lo dieron a probar “Sabía que con éste iba a acertar. Puede servirlo”. Mientras bebíamos nos miramos entre todos con media sonrisa: estaba oxidado, avinagrado y otros “-ados”. Jamás me he sentido más unido a mis compañeros. El jefe se marchó, y nos fuimos de copas. (¿Por qué de copas y no de vinos?) Nos sentíamos como los conjurados después de derrocar al tirano; bailamos, nos abrazamos y cantamos el “We are the champions”.
¿Necesitan más muestras donde el vino nos ha dado razones para sentir, vibrar y palpitar? Miremos a cada una de las etapas significativas de nuestra vida. La botella que mi padre guardó para cuando yo naciera, y las que yo tengo reservadas para cuando nazca mi hijo. La primera noche que invité a mi novia a cenar. No tenía ni un duro y fue en un chino, pero aquel riojita nos supo a gloria. Las copas que hizo falta para pedirle que se casara conmigo. Momentos de exaltación de la amistad, de reconciliación, de fiesta y celebración o de tristeza y melancolía… Siempre ha habido un vino en cada ocasión que ha hecho de catalizador, potenciando o mitigando nuestras emociones y sentimientos.
Ahora sólo queda buscar una buena agencia de comunicación, presupuestos para invertir en medios, y asumir ciertos riesgos para empezar a hablar del vino de una forma diferente. Manos a la obra.”
El segundo premio ha recaído en:
El doctor siempre tiene razón, de Roberto García Corona.
Y el tercero:
El Jumilla es una maravilla, de Rubén Arranz González.
¡Enhorabuena a los tres!
Durante este fin de semana se celebrará en los Jardines del Cristo en la localidad de Colmenar de Oreja (Madrid), la octava edición de su Feria del Vino, donde se mostrarán una selecta muestra de vinos de las bodegas de la localidad y de la Comarca de las Vegas, todas pertenecientes a la Denominación de Origen de Madrid (Subzona de Arganda) y de instituciones relacionadas con el sector vinícola.La organización tiene grandes expectativas: esperan más de 10.000 visitantes que se acerquen para disfrutar de las actividades de degustación y cata de vinos y otras propuestas lúdicas, principalmente gastronómicas.
La Feria se celebra desde hoy y hasta el domingo, y cuenta con la participación de importantes Bodegas de Colmenar de Oreja, como la Bodega Jesús Figueroa, Bodegas y Viñedos Pedro García, Bodega Jesús Díaz, o la Cooperativa El Arco.
Además de las firmas citadas, estarán presentes el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Vinos de Madrid, el Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario (IMIDRA) de la Comunidad de Madrid, la Asociación de Empresarios de Colmenar de Oreja (AECOL), la Caja Rural de Toledo y el Ayuntamiento de Colmenar de Oreja.
En esta edición, la Feria del Vino ha instaurado un reconocimiento público a aquellas instituciones o personas que han colaborado de manera importante en el desarrollo y promoción de la localidad. En esta primera ocasión el nombramiento ha recaído sobre Radio Televisión Madrid.
La Degustation de Printemps que organiza Espacevin en Grenappe, Bélgica, se ha convertido en un acontecimiento ineludible para los amantes del vino de la zona. Este año Vinogusto estaba invitado a compartir estos dos días con los 16 productores franceses que han presentado sus vinos junto a una pequeña selección de vinos argentinos, italianos y sudafricanos que también distribuye la enoteca.

En principio, estas citas tienen un interés comercial: los viticultores dan a conocer sus vinos y la tienda aprovecha para venderlos, pero estos dos días han ido mucho más allá del simple mercadeo: han sido dos días de descubrimientos de buenos vinos, de viticultores que tienen en común el trabajo bien hecho, siempre buscando sacar lo mejor de sus viñas. Uva, tierra, sol, y trabajo, mucho trabajo, ya que muchas veces estos viticultores son a la vez agricultores, distribuidores y comerciales. Y detrás de las etiquetas y de la piel quemada por el sol, siempre hay una historia diferente que surge regada por el vino.
Alain Combard, del Domaine St. André de Figuière, es el patriarca de una familia que tiene sus viñedos en la Provenza francesa, y que a sus tres vinos los ha llamado como a sus hijos: Valérie, Magali y François. Cada uno de un color, con el rosado Cuvée Magali como estandarte. Nos confesaba entre risas que el problema es que ya van seis nietos y que no tiene caldos para ponerles su nombre.
David Fayet también escogió el nombre de su hija Anna para nombrar uno de sus vinos, pero quizás el Cuvée des Fées es el más representativo de todos los que elabora Mas du Fadan. “Fada”, loco, le llamaban por el riesgo que tomaba, y él decidió que no había mejor nombre para su bodega. David nos explicaba que la palabra “fadan” se usaba hace mucho tiempo para llamar a aquellos que habían sido tocados por las hadas, ganando su protección pero perdiendo la razón, y así es como algunos le llamaban cuando decidió lanzarse a la aventura y crear sus propios vinos. Atrás quedaba una carrera en el balonmano profesional truncada por una lesión, y por ahora parece que su decisión no era tan excéntrica. O quizás sea la protección de las hadas…
Sea como sea, la familia casi siempre parece ser parte importante de la historia de estos pequeños productores. Nicolas Bergasse es un muy joven productor, heredero de una familia con más de 4 siglos de tradición vinícola en el Chateau Viranel, en el Languedoc. Su trabajo en la viña y, sobre todo, en la bodega da frutos tan apetitosos como su Trilogie. En el Domaine Michel Rey, en Borgoña, la cosa también queda en familia. Eve y Michel trabajan sus 9 hectáreas de viñedos de chardonnay de los que sacan unos blancos muy interesantes, entre los que destaca el Pouilly-Fuissé Les Crays. Remarcables es también el trabajo de otra familia, la Boudau, que trabaja sus viñedos en el Rosellón para crear unos caldos de los que merece mucho la pena su tinto Tradition.
Lionel Gauthier también tiene lazos familiares, aunque en su caso políticos, con las viñas. Llegó al Loira con su piel rojiza y su llamativo pelo rubio, y enseguida se ganó el mote de Vikingo. Después de un tiempo decidió que esa era un buen nombre para los viñedos que su mujer había heredado, y desde entonces sus caldos, como el impresionante Vouvray Tendre 1999, llevan con orgullo nórdico el nombre del Domaine du Viking. También de tradición familiar es la Abbaye de Valmagne, donde Philippe d’Allaines se convierte en un hombre-para-todo: él se ocupa de conservar y animar la abadía (situada en el Languedoc y visitada cada mes por unas 3.000 personas), y también de los viñedos, además de ser el creador junto a otros productores de la Association des Vins d’Abbayes. Él mismo vino hasta Grenappe para presentar su Le Secret du Frère Nonenque con el que intenta recuperar el uso de la uva Morrastel.
Hay algo más que tiene en común estos viticultores: la palabra “crisis”. Todos, por unas razones o por otras, coincidían en que la situación es complicada. Sacar adelante los viñedos, hacerse un hueco en el mercado, lograr un espacio propio entre grupos y marcas de prestigio, todo ello sin perder calidad ni identidad, es difícil, muy difícil. Hay que luchar contra el alza del carburante, contra el inflado de precios y contra la competencia de los poderosos. Jean - Baptiste Peitavy, del Domain de Mairan, nos contaba, con una sonrisa triste, que algunos de sus vecinos han tenido que echar el cierre de sus viñedos porque es muy difícil ser rentable. Y si no se es rentable “aguantas un año, dos, tres, pero al cuarto ya no puedes seguir”, lamenta, pero en seguida vuelve a hablarnos de su Chardonnay d’Oc con la misma pasión que antes, hasta que su novia le sustituye en el stand para que se tome un respiro y pueda ir a comer.
Para los viticultores, esta degustación ha supuesto dos días sin apenas descanso, en los que han presentado sus vinos cientos de veces a otros tantos visitantes, de pie, salvo alguno que ha tenido la fortuna o la picardía de coger una silla. A pesar de todo, fue rara la vez que la sonrisa se escapó de sus rostros curtidos por el sol porque estaban allí para hablar de sus hijos o de sus abuelos, de su tierra y de otras mil historias, siempre diferentes, aunque cuando los escuchas parezca que sólo hablen de vinos.
También tuvimos la oportunidad de hablar con los usuarios de Vinogusto que quisieron acercarse a Genappe para compartir con nosotros una copa de vino, una conversación, y nuevos descubrimientos y sensaciones, trascendiendo las fronteras virtuales la comunidad de usuarios. ¡Esperamos que no sea la última vez!

