Los próximos días 12 y 13 de noviembre se dan cita en Logroño algunos de los grandes nombres del vino. Entre ellos, el gran gurú Robert Parker y el único Master Of Wine español, Pancho Campo. ¿La razón? La celebración del congreso Wine Future 2009.
Se trata de unas jornadas en la que la organizadora, The Wine Academy of Spain (dirigida por Campo), pretende llevar a estas figuras del mundo del vino a la reflexión sobre el futuro de la industria, en un momento crítico. Descenso de la demanda o exceso de oferta, cambio climático, etc., son problemas que acucian al sector.
Precisamente, la idea es aportar soluciones y nuevas ideas, analizar nichos de mercado prometedores o renovadas tácticas para aumentar el consumo del vino. Wine Future nace con la intención de celebrarse cada dos años para convertirse en un referente.
Sin embargo, todas estas buenas intenciones se han visto empañados por varios motivos.
El primero de ellos saltó hace un par de semanas en Decanter. Pocos medios del mundo del vino se hicieron eco, quizás por no ser una noticia estrictamente vinícola: Pancho Campo estaba siendo buscado por la Interpol por no contestar a una citación judicial en Dubai.
Es conocida la heterogénea actividad de Campo. Fue, según se puede leer en la web de The Wine Academy, jugador de tenis y cursó la carrera de medicina. Sin embargo, Pancho Campo ha destacado por su faceta de organizador de eventos, entre ellos varios conciertos en los Emiratos Árabes. Precisamente, el fraude del que le acusan en Dubai tiene que ver con un concierto de Enrique Iglesias organizado por él.
Pancho Campo se ha defendido y, aunque no niega la acusación, afirma que los co-organizadores y patrocinadores del Wine Future estaban al corriente y que lleva varios meses de abogados y papeleos para buscar una salida a esta situación. Además, afirma que la orden es de simple búsqueda y no de captura como se ha dicho. En todo caso, este asunto que, en el fondo, tan poco tiene que ver con el vino ha enrarecido el ambiente en torno al evento.
El segundo bache que ha tenido que solventar la organización ha tocado la fibra de muchos riojanos. Robert Parker ofrecerá una cata durante la celebración del Wine Future. Hay que destacar que es la primera vez que el famoso crítico viene a España en casi 40 años. La cata, a la que asistirán 350 personas, estará orientada a vinos elaborados con uva garnacha en diversos lugares del mundo.
Sin embargo, tratándose de un evento que se celebra en La Rioja, esponsorizado tanto por el Consejo Regulador como por el Gobierno regional, ha chocado (y mucho) que no hubiera ni un solo vino riojano en la lista de 18 vinos proporcionada por Parker.
Las críticas han venido desde todos los lados: bloggers, productores, políticos, etc. La organización ha salido al paso hace poco anunciando que además de los vinos previstos por Parker se catarán dos más, estos sí, de La Rioja.
En definitiva, Wine Future es quizás una oportunidad perdida para unir a un sector, el del vino, que está muy necesitado de iniciativas valientes, con contenido, que proporcionen soluciones o al menos ideas para afrontar el temporal en el que zozobra desde hace años (sobre todo en España). O quizás no, quizás finalmente, y a pesar de todo el ruido, Wine Future sirva para dar un impulso al sector. Esperemos, por el bien del vino, que sea lo segundo.
Reedición (2/10/09):
Finalmente, Pancho Campo ha decidido renunciar a la dirección del WineFuture 09. Según la organización, su decisión esta decisión permitirá a Pancho Campo “trabajar de forma exclusiva en la defensa de sus intereses y resolver una situación jurídica ajena a su voluntad que no debe afectar, en ningún caso, al desarrollo de WineFuture”.
Será un miembro del equipo de Parker, el estadounidense Kevin Zraly, quien se haga cargo del evento a partir de ahora.
Enlaces relacionados:
- Entrevista a Robert Parker con motivo de su asistencia a Winefuture.
Hace un par de meses inauguramos nuestro Calendario del Vino. La idea es recoger todos los eventos que ocurran en el mundo vitivinícola para que estéis informado. Ferias, catas, degustaciones, presentación de bodegas, fiestas… Cualquier cosa que esté relacionada con el vino, ¡para que no os lo perdáis!
Un ejemplo de lo que ocurrirá en las próximas semanas son las Noches con Nombre Propio que organiza la DO Rías Baixas para promocionar el Albariño. Una idea orginal: cada noche desde el 17 de septiembre hasta el 8 de octubre, un bar de Madrid adoptará un nombre propio.
Luis, Carlos, Javier, Ana… Si tu nombre coincide con el del bar esa noche, te regalan una botella de albariño. Parece que esta vez sí se han estrujado la creatividad para promocionar el vino de una manera divertida y especial.
La DO Rioja también busca nuevas maneras de difundir la cultura de vino y lo hace precisamente con Cultura. El Rioja y los 5 Sentidos es música, monólogos, danza… Algunas de las bodegas de esta denominación acogerán estas actividades hasta el 18 de septiembre.
Por otro lado, el 16 de septiembre, Catavino, Citilab y Sommelier Alummni organizan un encuentro del vino 2.0 en el que la variedad Bobal será la gran protagonista. Precisamente una variedad que es muy utilizada en Alicante, región que organiza su Muestra del Vino y la Gastronomía, Firavinum.
Como veis, hay de todo pero seguro que hay mucho más. Si sabéis de otros eventos, no dudéis en hacérnoslos llegar a info@vinogusto.com para que aparezca en nuestro Calendario del Vino.
El portal Diccionariodelvino.com ha convocado el concurso al Mejor blog de 2009 cuya temática aborde el mundo del vino. No hay premio, solamente “el reconocimiento al trabajo diario bien hecho”. Los que votáis sois vosotros, los internautas que todos los días leéis varios blogs de vino.
Cada día podéis votar con hasta diez puntos hasta cinco blogs. Desde Vinogusto os invitamos a votarnos, si creéis que lo merecemos. Las votaciones, por cierto, acaban en septiembre.
Tradicionalmente, siempre ha sido el hombre el que ha elegido el vino en la cena o el que se encarga de su compra en el hogar. Por las razones que sean, es un mundo que se ha construido entorno al hombre y la mujer ha quedado casi siempre fuera de él. Siempre ha habido, por fortuna, excepciones y cada vez más. Precisamente, hace poco fue una mujer la que ganó el prestigioso concurso La Nariz de Oro. La mujer está tomando un papel activo, y las bodegas y las empresas de marketing se preocupan de incluirla en sus campañas, aunque sólo sea por razones comerciales.
Marianna Moglia es una de esas mujeres que desde hace ya unos años está inmersa en el mundo del vino de una manera profesional. Trabajando en tiendas, en contacto con otras mujeres enólogas o trabajadoras del mundillo, se dio cuenta de que “las mujeres que no trabajan en el mundo del vino no saben por donde ir”. Y cuenta entre risas: “lo que escucho cuando vas a una tienda es para escribir un libro”… Además, como muchos hombres también, a la hora de comprar tiraban casi siempre por un Rioja o un Ribera, sobre todo Rioja.
Por eso, un buen día hace un año, decidió crear Beauty&Wine, un exclusivo (pero no excluyente) club enológico para mujeres. Con él, Mariana pretende difundir y acercar la cultura del vino a sus socias, sin ánimo de convertirse en una escuela, sino con la idea de hacerles pasar un buen rato “de pasarlo bien y generar networking”, explica.
Marianna no se mete en berenjenales. No cree en que haya diferencias entre el hombre y la mujer a la hora de beber y elaborar vinos. Un periodista le dijo hace poco que las enológas hacen el vino de una manera y que hay someliers que son capaces de detectarlo pero ella no quiere entrar en eso. Es más, cuenta que cuando organiza eventos con su otra empresa, Wine Catering, los hombres también disfrutan de esos vinos afrutados, sin demasiada madera, que se atribuyen siempre a las mujeres.
Ahora que llega el verano a Madrid y sus calles se vacían, Wine&Beauty queda en standby, a la espera del otoño y del regreso de las veraneantes. Por ahora, Marianna dice sentirse sorprendida por la respuesta de las participantes en las catas. Cuenta que a pesar de que la mayoría de las mujeres asistentes no se conocían antes de los eventos, “llegó un momento en el que había que pedir que se callaran, no dejaban de comentar y al final se pasaban los teléfonos y las tarjetas”.
Para Marianna, “la cata es mucho diálogo, que ellas pregunten”. Muchas de las mujeres que asisten no saben “ni las fases de la cata”, por lo que hay que empezar desde lo básico. “Nada de catas técnicas para profesionales, hay que quitar el miedo. A ello también ayuda el tipo de evento que suelen organizar, siempre con un punto de desenfado y originalidad, hasta el punto de que se aceptan propuestas de las propias socias. Por cierto, que éstas no pagan cuota. Si acaso, la asistencia a alguno de los eventos.
Marianna explica que empezó todo esto por ‘hobbie’ y asegura que, al final, la que más disfruta es ella. Eligiendo los vinos, normalmente de corte moderno “pero también clásico, porque la idea es probar y poder elegir”. “He creado Wine&Beauty porque a mí también me interesaba”, explica, “la primera en seguir aprendiendo soy yo”.
A pesar de todo, Wine&Beauty no escapa a la crisis que sufren todos, incluidas las bodegas, y por eso hay cautela en las palabras de Marianna. Además, no es sólo la situación económica. La de Wine&Beauty es una propuesta que se sale de lo común y que apunta a un colectivo al que hay que sacudir un poco todavía. “Casi todo lo que es innovación, cuesta”, dice Marianna, “pero poco a poco”… Y tanto: ya están planeando desembarcar en Barcelona.
El pasado viernes pudimos asistir en la vinoteca Vinarium de Madrid a la presentación de la bodega riojana Luis Cañas. Situada en la Rioja alavesa, posee unas 90 hectáreas de viñedo propio y controla otras 220. Sus cepas tienen una edad media de 40 años y su parque de tonelería consta de 5.000 barricas francesa y americanas. Sus vinos llevan unos cuantos años entre los más valorados de La Rioja y han cosechado numerosos premios, tanto dentro como fuera de España.
Óscar Cárdenas, sumiller de la bodega y maestro de ceremonias, convirtió la velada en toda una experiencia ya que no sólo habló de sus vinos, sino que dio una completa lección de enología, partiendo de los conceptos más básicos de la cata, pasando por las diferencias entre la barrica americana y la francesa, la importancia de la edad de las viñas o el número exacto de vueltas, ocho y media, que hay que dar al sacacorchos para hundirlo en el tapón. Y todo ello respondiendo siempre con amabilidad a las numerosas preguntas que surgieron de público.
Tuvimos la oportunidad de catar 4 vinos de la bodega. Empezamos por el Luis Cañas Blanco Fermentado en Barrica 2008. Óscar explicó que la barrica daba más complejidad al vino y que además ese tiempo en contacto con la madera luego permitía que la botella pudiera ser guardado más tiempo. También fue guiando la cata mientras los presentes intentaban distinguir los matices aromáticos que Óscar iba dibujando.
Pasamos a los tintos con un Luis Cañas Crianza 2005, un vino que todos los presentes encontraron en un buen momento. Ya está en el mercado, por cierto, su hermano de 2006. Pasamos casi sin enterarnos al siguiente caldo: un Reserva Selección de la Familia 2003. Un vino que se ha conservado muy bien estos seis años y que por lo catado parece que todavía tiene recorrido.
Compitió en muy buenas condiciones con el siguiente y último vino, una de las estrellas de la bodega y recientemente declarado Mejor Vino Español en Madrid Fusión: el Amaren Tempranillo 2001. Un vino que proviene de viñedos con una edad más que respetable: 60 años de media. Ocho años han pasado y todavía se conserva joven. De hecho, está en su mejor momento de forma y aún debe estarlo, según estimó Óscar, otros dos años más por lo menos. Su sutilidad y elegancia lucharon con la expresividad del Selección de Familia. Difícil para los asistentes decidir cuál gustaba más.
En definitiva, una interesantísima presentación de la que salimos, todos, sabiendo un poco más de vinos, de La Rioja, de la cata en general y de los vinos de Luis Cañas. Eso sí, a todos se nos quedaron los dientes largos por no poder probar el Hiru 3 Racimos. “Siempre está agotado”, explicaba Óscar sin que sirviera demasiado de consuelo.
Parece que nos limitamos a España en el blog, pero la verdad es que tenemos siempre un ojo puesto en lo que pasa en otros países como Argentina, Chile o México, todos ellos de una gran tradición enológica. Pues bien, desde la capital argentina nos llega una convocatoria más que interesante.
Y es que por cuarto año se celebra Vinartes, una propuesta que pretende conjugar el vino (o mejor dicho, los vinos en general) con el diseño. Dos industrias que para los organizadores despuntan en Argentina.
En esta ocasión, asistirán bodegas (no todas argentinas) como Fin del Mundo, Mumm, Alma 4, Alta Vista, Ernesto Catena Vineyards o Gimenez Mendez Family. Los vinos estarán organizados siguiendo un circuito de variedades de uva y de vino.
El contrapunto artístico lo darán los alumnos de la carrera de Diseño de Indumentaria de la Escuela de Diseñadores de Mariano Toledo. El reto es elaborar indumentarias que estén inspiradas en el mundo del vino. Tanto las prendas finales como el proceso creativo (bocetos, prototipos, etc.) serán expuestos en la cita.
Se trata, pues de aprender “todo sobre el vino de la mano del diseño” y “del diseño disfrutando del vino”.
Tenéis más información en nuestro Calendario del Vino y en la página oficial de Vinartes.
Ayer se celebró en Madrid la primera edición de Vinoquedadas, un encuentro en torno al vino que organiza Alamesa.com. Mucho público en la sala Sport Arena del Estadio Calderón, la mayoría rozando la treintena (por arriba y por abajo) que era el objetivo que se habían marcado los organizadores del evento.
Y es que, según nos contaba Ernesto Gallud, maestro de ceremonias y a la sazón responsable de Vinoquedadas, la idea de llevar a cabo este evento llegó después de concluir “que los jóvenes pasaban del vino porque el vino pasaba de los jóvenes”. Y basa esta afirmación con datos. Según Gallud, “el 32% de los menores de 30 no piden vino porque les da vergüenza no saber”.

Dice Gallud que en España se ha cometido el error de vender el vino “como un producto cultural, no como un estilo de vida” y asegura que hay dos salidas para el vino. Una, “mandarlo fuera de la Unión Europea”. Eso la mayoría de las bodegas ya lo hacen: casi todas exportan más que lo que venden en España. La segunda, “invertir en el mercado interno, en la gente joven”. Gallud aclara, eso sí, que no está hablando de adolescentes ni de chavales de 18 años, sino de personas en torno a los 30. Y presume orgulloso de que la edad media de los asistentes al evento está en los 32 años.
Se queja de que ha habido quien ha querido ver en esta iniciativa casi una apología del alcoholismo y se defiende diciendo que ellos promueven la moderación y que lo que hay que hacer es educar en el consumo. Como para corroborarlo, coge el micrófono y recuerda a los asistentes que hay que beber con calma, sobre todo aquellos que luego tengan que conducir.

Durante el evento se presentaron 5 vinos, cada uno con sus respectivos maridajes. Aunque la imaginación no destacó especialmente en la comida (nachos con guacamole, patatas ali-oli, empanada gallega…), pudimos disfrutar de vinos como el Villa Narcisa elaborado por Javier Sanza en Rueda, el Pagos del Galir de la DO Valdeorras, el muy especial Rosafino de Osborne o el Lar de Paula de La Rioja.
El ambiente era agradable, había música que amenizaba el ambiente (sin molestar) y hubo hasta concursos que premiaban a los afortunados con una de las botellas de vino catadas. También se entregaron los premios Nuevo Vino 2009 de los que os hablaremos más adelante.
En definitiva, una noche dedicada al vino y a la buena compañía, sin estridencias ni artificios, sin más intención que disfrutar de la comida, la bebida y de la conversación con los asistentes. La próxima, el día 10 de julio en Akavino, también en Madrid.
Es complicado ponerse en contacto con María José Vázquez. Cada vez que lo intentamos su teléfono comunica. Cuando al fin lo conseguimos, pide amablemente que la llamemos más tarde, que está comiendo y que lleva toda la mañana contestando al teléfono. Es el lado oscuro de ser la ganadora de La Nariz de Oro, seguramente el galardón al mejor sumiller más conocido en España. Pero esta bilbaína de 31 años, que llegó a la enología casi de rebote, lo lleva bien. Cuando más tarde nos atiende, es amable y se la ve cómoda contestando aunque, eso sí, aún se le nota que no acaba de creérselo. Pero sí, María José Vázquez, que trabaja como sumiller en el restaurante Guggenheim, es la nueva y flamante Nariz de Oro.
¿Como has vivido la competición?
Bueno, son 80 sumilleres de todas las provincias, una semifinal y la final, con un examen teórico que es el primer año que se hace. Para mí era todo nuevo, era la primera vez que me presenté. No sabía cómo iba a suceder, no conocía como funcionaba. En cambio, había gente que llevaba varios años. Ha sido muy interesante, he podido conocer a mucha gente, ha habido y algo de nervios, y sobre todo no me esperaba ganar.
¿Era la primera vez que te presentabas a un concurso?
Sí, este es el primer concurso. Bueno, la final de Vizcaya que también gané. Pero me presenté más que nada para ver un concurso. Ha sido una sorpresa. Mis amigos me mandan mensajes sms pero casi no soy consciente de haber ganado.
¿Cómo fue el momento en el que te enfrentaste a las seis copas finales?
Fue un momento de los más difíciles: en un pedestal, con los participantes y la prensa, los bodegueros, todos pendientes. Es complicado y sabíamos que podía ganar cualquiera. No deja de ser una copa negra, es solo con la nariz…
¿Cómo llegaste al mundo del vino?
Realmente yo trabajaba en el mundo de la hostelería, tengo el Grado Superior de Restauración. A través de un compañero al que conocí trabajando me fui metiendo en esto del vino. Antes bebía vino pero no le ponías tanto interés, tanta pasión. Me puse más en serio y me saqué el Curso de Especialista de Sumiller en la escuela de hostelería de Artxanda, pero es un mundo en el que estás constantemente aprendiendo.
¿Crees que este galardón cambiará en algo tu vida?
Supongo que sí cambiará. A nivel de conocer más bodegas, más gente, será más fácil. Es lo que quiere todo sumiller.
¿Cómo es tu trabajo en el Guggenheim?
Es un museo, así que recibimos muchas visitas de extranjeros y de gente del resto de provincias, así que apostamos por vinos nacionales, porque es lo que quieren los turistas extranjeros, conocer los vinos de aquí. Aunque tenemos otros productos, algunos vinos internacionales, alguna cerveza italiana… La clientela se deja aconsejar aunque siempre hay alguno que prefiere elegir y eso está bien.
La tarea de un sumiller es, al fin y al cabo, vender un producto. ¿Cómo se conjuga el hecho de vender con aconsejar honestamente al cliente?
Si eres un buen sumiller tienes que aconsejar dentro del gusto del cliente y dentro del maridaje. Ningún buen sumiller debería aconsejar para vender.
¿Cómo es la carta del restaurante?
Pues ahora estamos cambiando la carta, estamos metiendo cosas de agricultura ecológica para que vaya con la carta, que tiene platos de slow food.
¿Y cómo es el vino que te gusta?
Me gustan los vinos elegantes. Si es blanco, que sea de fermentación sobre lías. Eso no quiere decir que no haya muy buenos blancos fermentados en barrica, pero prefiero las lías. Los tintos que sean elegantes.
¿Alguna marca en especial?
Me gustan mucho los Rioja, pero no hay muchos tipos. No hay ningun vino que haya dicho: “este es el mejor”. Hay que seguir aprendiendo.
A la hora de elaborar la carta o de elegir un vino, ¿hasta qué punto influyen gente como Parker o Peñín?
Bueno… Es un trabajo que ellos hacen, beber y puntuar los vinos, que me parece bien. Hay gente que los lee e incluso está bien tener las guías, pero yo me guío por lo que yo pruebo y por lo que creo que va bien para la carta.
¿Se puede separar el placer de beber del oficio de beber?
Es un poco difícil. Te vas con los amigos y la primera copa igual si intentas sacarle algo. Después de alguna copa ya empiezas a disfrutar. (Risas). Hay amigos que siempre dicen “Venga, Mari Jose, sácale algo”, y entonces te ponen ellos a trabajar…
Entrevistando a sumilleres, me encuentro con que muchos de ellos son muy jóvenes… Pero, ¿por qué el vino no atrae a la mayoría de jóvenes?
Les cuesta porque no tienen cultura. Antes pasaba de padre a hijo. Ahora los padres trabajan, no comen con sus hijos asi que no abren una botella… Yo creo que es el ritmo de vida. España es una gran productora de vino y seguro que no nos bebemos todo lo que producimos… (Risas). Habría que hacer algo para que los jóvenes se animen.
Esta tarde hemos tenido la oportunidad de hacer una degustación de champán Ruinart, la conocida casa francesa que pertenece al grupo Moët Hennesy, en la tienda Vinarium de Madrid.
De la mano de Xabier Monclus, hemos recorrido la Champagne, la manera “honesta”, según el propio Xabier, que tiene Ruinart de hacer sus vinos. La importancia de las variedades, de la Chardonnay (“el maquillaje, la que da complejidad” al champán), de la Petite Meunier y de la Pinot Noir (“el núcleo del champán”).
Y lo hemos podido comprobar al degustar tres de los champanes de la casa: el Blanc de Blancs, el R de Ruinart y el Rosé.

Un placer, tanto por los caldos como por la presentación.
Slow Food es un organización, quizás más propiamente un movimiento, que propone una manera distinta de comer y beber. Tal y como ellos mismos explican, “dar la debida importancia al placer vinculado al alimento, aprendiendo a disfrutar de la diversidad de las recetas y de los sabores, a reconocer la variedad de los lugares de producción y de los artificios, a respetar el ritmo de las estaciones y del convite”. Lo llaman eco-gastronomía y lo oponen a la “macdonalización” de las comidas. También ponen el acento en los ritmos, en los tiempos y de ahí su nombre.
Hoy en día poseen más de 83.000 asociados repartidos en 65 países. En España, sus bases de operaciones, desde las que organizan talleres, reuniones, cursos, etc., son los llamados Convivium. Hay 27 en total y uno de ellos, el de Barcelona-Vazquez Montalbán, organiza la tercera edición del Slow Vitis en el aplican su filosofía gastronómica al mundo del vino.

Durante los días 10 y 11 de mayo, alrededor de 50 bodegas nacionales e internacionales tendrán la oportunidad de presentar sus caldos. Entre otras, estarán Raventós i Blanc, Barranco Oscuro, Mas Doix o Celler Genium.
Para esta ocasión, además de centrarse en los vinos naturales y autóctonos como viene siendo habitual, también harán hueco a los vinos biodinámicos. Habrá todo tipo de actividades, talleres, cursos, mesas de discusión, que el domingo serán accesibles para el público general y el lunes para los profesionales. Por cierto, el evento tendrá lugar en el Convent de San Agustí.
Para más información, aquí tenéis el evento al detalle.
Vía De Vinis.

