Muchas veces se dice que el enoturismo en España no está lo suficientemente explotado, que en Francia o en California llevan mucha ventaja, mucho camino recorrido, y lo cierto es que con las cifras en la mano esto es así.
Sin embargo, poco a poco van surgiendo bodegas que intentan dar ese paso adelante y no sólo abrir sus puertas, sino poner en la red un cartelón bien grande que invite a los amantes del vino y del enoturismo a conocer de primera mano su manera de trabajar y de elaborar el vino.
Es el caso de Enovisits, página web creada para dar a conocer a tres bodegas familiares catalanas y los itinerarios que ofrecen por sus viñedos y sus masías, algunas de ellas del siglo XII.
Por un lado está Parés Baltà, que se dice totalmente ecológica: usan ovejas para fertilizar y abejas para polinizar. Pertenece a la familia Cusiné y de sus cinco parcelas recogen las uvas que luego servirán para la elaboración tanto de cavas como de vinos tranquilos.
También participa Pagès Entrena. La familia Pagès elabora cava desde los años 50 y desde entonces han obtenido continuos reconocimientos por sus vinos. Su bodega se ubica en un edificio del siglo XII.
La tercera pata de este banco enoturística es la bodega Bohigas. Presumen de trabajar sus viñas desde 1290 y desde luego su bonita masía es de aquella época. En realidad, la primera vez que comercializan cava es en 1936. También elaboran vinos tranquilos.
Sin duda, una apuesta fuerte por el enoturismo.
El periodista Carlos Mínguez ha elaborado para Efe un interesante artículo en el que da voz a varios actores del mundo del enoturismo en España. Todos ellos hablan de una actividad cada vez más de moda en España pero que todavía está lejos de manejar las cifras de Francia, Italia o California. Os dejamos con el artículo:
Las cifras son todavía modestas -no más de millón y medio de personas al año-, pero el enoturismo, muy extendido y consolidado en Francia e Italia, o en el californiano valle de Napa, avanza imparable en España, el mayor viñedo del mundo. “Está en auge porque el vino está de moda y porque es un turismo muy emocional, experiencial”, afirma, en conversación con Efe, Mónica Figuerola, directora general de Turismo de La Rioja, comunidad a la que el 70% de sus visitantes acuden atraídos por las excelencias de sus caldos y la cultura creada a su amparo.

Paisaje de La Rioja Alta
El sector, como las administraciones públicas, ha sabido ver que el enoturismo puede ser, y ya es en muchos lugares, un negocio rentable, además de un plus añadido para dar a conocer mejor sus vinos e incrementar así las ventas, tanto dentro como fuera de España.
“Aún falta el último empujón para que podamos considerarla una actividad plenamente consolidada, pero ya se ha demostrado que no se trata de una moda, aunque inicialmente pudiera parecerlo, sino de un tipo de turismo totalmente establecido, rentable y con muchas perspectivas de futuro”. Así de claro lo tiene Mercedes Cantalapiedra, concejala de Cultura, Comercio y Turismo del Ayuntamiento de Valladolid.
Fue hace cuatro años cuando, al amparo del prestigio y la calidad de los vinos de Ribera del Duero, y de otros valores gastronómicos, monumentales y culturales de la zona, el Ayuntamiento de Valladolid decidió aunar esfuerzos -bodegueros, empresarios hosteleros, agencias de viajes…- para convertir la ciudad y su provincia en un “referente enoturístico”.

Los resultados son satisfactorios, con 20.000 visitantes más en 2008 respecto al año anterior y unos ingresos anuales de unos 20 millones de euros, destaca Mercedes Cantalapiedra. “El vino y la gastronomía”, insiste, “son dos de nuestros principales reclamos turísticos”.
La de Ribera del Duero es, junto a las de Rioja Alta, Condado de Huelva, Ycoden-Daute-Isora, Alicante y Ribera del Guadiana, una de las seis Rutas del Vino de España pendientes de certificación por Acevin, la Asociación Española de Ciudades del Vino, que entiende la promoción de la cultura y el turismo enológico “como una herramienta complementaria para el desarrollo local”.
Además de las citadas Rutas, otras trece llevan ya tiempo contribuyendo a que el viajero “descubra una España diferente” y pueda “vivir experiencias nuevas”, como la visita a bodegas y viñedos, la participación en catas, la de ser testigo de una jornada de vendimia y hasta someterse a un tratamiento de vinoterapia.
Bullas, Jumilla, La Mancha, del Vino y del Brandy del Marco de Jerez, Montilla-Moriles, Navarra, Rías Baixas, Ribeiro, Rioja Alavesa, Somontano, Tacoronte-Acentejo, del Vino y del Cava del Penedés y Utiel-Requena son las otras 13 Rutas del Vino de España promovidas por Acevin con el apoyo de la Secretaría de Estado de Turismo y el Ministerio de Medio Ambiente y del Medio Rural y Marino. La lista se enriquecerá en breve con otras incorporaciones.
“Adentrarse en ellas es hacerlo en un mundo de placeres y sensaciones”, dicen en Acevin, cuyo presidente, José Fernando Sánchez Bódalo, alcalde de la localidad manchega de Alcázar de San Juan, considera el turismo del vino como una “oferta complementaria” al de sol y playa, en el que España es líder mundial. “No tiene vocación de masivo, pero sí puede ser muy intenso e intensivo”, comenta.
El último ‘Observatorio Turístico de Rutas del Vino de España’, realizado entre noviembre de 2008 y enero de 2009 a instancias de Acevin, concluye que el perfil predominante de quienes se “dejan llevar” por uno de esos itinerarios corresponde a visitantes nacionales (93%) residentes en núcleos de población medio-grandes.
Son turistas que viajan en familia o en grupo, por periodos cortos (fines de semana y puentes), con pernoctación en hoteles de cierta categoría (tres y cuatro estrellas) y que se organizan personalmente aprovechando las recomendaciones de amigos y familiares, con la ayuda de Internet y de las oficinas de turismo en el destino. Su nivel de gasto (unos 100 euros diarios) se sitúa por encima de la media nacional y su índice de satisfacción es muy elevado.
El Penedés catalán es, con casi medio millón de visitantes en 2008, uno de los destinos con más éxito, si bien hay que tener en cuenta que en esta comarca tienen su sede tres de las bodegas españolas más visitadas: Codorniu, Freixenet y Torres. Los otros son La Rioja, Rías Baixas, Ribera del Duero y Jerez.
Para Angels Piñol, gerente del Consorcio de Promoción Turística del Alt Penedés, esa cifra es el fruto de años de trabajo. “Hemos sembrado para recoger esto”, dice, si bien entiende que el auge no ha hecho más que empezar. “Nuestros cavas y vinos son la excusa para conocer este territorio, su cultura y paisajes. Creemos en el enoturismo”.
El mismo convencimiento tienen en Andalucía. “La cultura del vino añade un plus de calidad a nuestra oferta turística”, comenta Antonio Muñoz Martínez, director general de Planificación y Ordenación Turística de la Junta. “Hay que mimar el turismo del vino”, y convencer a los grandes operadores turísticos sobre las oportunidades de negocio “claro” que existe.
“Es el eje fundamental de la actividad turística riojana”, asegura Mónica Figuerola, directora general de Turismo de una Comunidad que considera al vino como “un complemento ideal de otros grandes productos como la naturaleza, la historia, el arte, la gastronomía….Es un gancho importantísimo”.
Convencidos del futuro brillante que aguarda en España al enoturismo y del poder de seducción de algunos de los grandes de la arquitectura internacional, son varios ya los bodegueros que han invertido en ladrillo y diseño para atraer visitantes a sus instalaciones. Es el caso de las Bodegas Marqués de Riscal, que contrataron al canadiense Frank O. Gehry, premio Pritzker -el Oscar de la arquitectura- y autor, entre otros emblemáticos edificios, del Museo Guggenheim de Bilbao, para que diseñara el que desde 2006 alberga su sede social en Elciego (Alava), además de un hotel de lujo, restaurante y hasta un centro de vinoterapia. El el año pasado fue visitado por más de 60.000 personas, según el presidente de la compañía, Alejandro Aznar.

Los españoles Santiago Calatrava y Rafael Moneo, además de Philippe Mazières o Zaha Hadid, han puesto también su sabiduría arquitectónica al servicio del vino en otras bodegas de reciente construcción.
Los herederos de Marqués de Riscal se han fijado en el modelo del Valle de Napa, en California, concebido para un turismo masivo pero de calidad, para sus instalaciones de Elciego. Por ese lugar de la costa oeste estadounidense pasaron en 2006 unos ocho millones de visitantes.
Una cifra que “probablemente nunca se alcanzará en España, o que tardará mucho en lograrse”, apunta Carlo Galimberti, director internacional de proyectos de Vinoselección, desde 1973 el mayor club de vinos de España, y pionero aquí del enoturismo.
Galimberti habla de un turismo todavía hoy minoritario, si bien considera que “trabajando mucho y bien”, con profesionalidad, podría alcanzarse pronto la cifra de “cuatro y hasta cinco millones” de enoturistas al año.
“Todavía no es una realidad consolidada, estamos en una fase de asentamiento, pero poco a poco puede convertirse en una opción a sumar al de sol y playa, y de más calidad”, concluye.
Francia, España e Italia copan el mercado del vino europeo. A su enorme producción se les une su poderosa maquinaria de marketing, y apenas Alemania escapa a su omnipresencia. Sin embargo, son muchos los países que tienen un pasado enológico y que poco a poco empiezan a desempolvarlo y a sacarlo al exterior. Hungría ya lo ha hecho y sus Tokaj son reconocidos en todo el mundo, aunque existen más de 20 regiones vinícolas en el país. Bulgaria parece que despierta poco a poco y saca un paso a Rumanía, que tiene regiones muy interesantes como Moldavia. Y por qué no hablar también de Serbia, que poco a poco olvida su tenso pasado reciente y se centra en el desarrollo de su economía y de su sector vinícola.
De los excelentes Tokaj ya os hablamos el mes pasado. La tradición habla de ellos como vino de reyes y de hecho estaban presentes en el menú de los monarcas franceses. Hay mil anécdotas y mitos en torno a este caldo cuyo color dorado se atribuía a la presencia de oro en las tierras en las que se cultivaban las vides. Pero, a pesar de ser la joya vinícola húngara, no es lo único digno de mención.
En Hungría, como ya os hemos adelantado, existen 22 regiones vinícolas, aunque en realidad se pueden distinguir cuatro grandes regiones: el Transdanubio meridional y septentrional, Tokaj y Eger. Esta última es muy conocida también por sus vinos de Sangre de Toro, que poco tienen que ver con la conocida marca de bodegas Torres. Sin embargo, durante muchos años se primó más la producción en cantidad que en calidad, aprovechando la fama para vender lo máximo posible. Eso rebajó mucho la calidad de estos vinos que desde 1997 están regulados y parece que vuelven a remontar.
De Rumanía, la región más conocida es quizás Moldavia, que linda con la convulsa república que lleva el mismo nombre. Como ocurrió en Hungría, los agresivos planes agrícolas del gobierno de Ceaucescu trastocaron completamente el paisaje y la producción. Y, como el país magiar, los vinos rumanos poco a poco van ganando en calidad. Materia prima tienen, ya que entre las uvas autóctonas se encuentran varias de gran calidad, sobre todo blancas como la Feteasca Alba o la Grassa de Cotnari. Ésta última es la que ha dado fama a los vinos rumanos.

En la vecina Moldavia, en realidad es un continuo geográfico separado tras la Segunda Guerra Mundial, se pueden encontrar algunas de las bodegas más grandes del mundo, como la de Milestii Mici con kilómetros y kilómetros repletos de botellas reposando.
Los vinos búlgaros fueron durante los años 70 y 80 el descubrimiento para todos aquellos que buscaban una buena relación calidad-precio. Sus Cabernets competían con cierta soltura con los caldos de países más consolidados. Sin embargo, la caida del comunismo fue también la caída del mercado vinícola búlgaro. Se redujeron drásticamente las exportaciones y las tierras ocupadas por viñedos. Y apareció la competencia de los vinos del llamado Nuevo Mundo, también baratos para la calidad que ofrecían.
Sin embargo, Bulgaria es indudablemente tierra de vinos y por ello el gobierno lleva varios años trabajando por mejorar la producción, introduciendo también nuevas viñas, adaptando las leyes y estableciendo criterios de calidad. Además, se están recuperando variedades autóctonas como la Mavrud y buscando nuevas combinaciones con uvas foráneas.
Por último, Serbia. Está siguiendo el mismo proceso que el resto de países de la zona. Sus viñedos se están reduciendo aunque mejorando y al mismo tiempo aumentan poco a poco las exportaciones. En la actualidad existen unos 1.200 productores que están recuperando la elaboración de vinos propios como el Trijumf o el Krokan.
Todas estas regiones gozan de una geografía y unas condiciones climáticas más que aptas para la elaboración de vino, pero se enfrentan a una amenaza: a la estandarización, a la elaboración de caldos que se alejan de su tradición, al uso de variedades foráneas para producir vinos que venden, olvidando que tienen sus propias armas para enfrentarse al complicado, para qué negarlo, mercado del vino.
O Vinobus. Así se llama un servicio ofertado por la Oficina de Turismo de La Rioja. Una iniciativa más que intenta potenciar el tirón turístico del vino algo a lo que se apuntan casi todas las denominaciones de origen, como ya se ha puesto de manifiesto en este blog cuando hemos hablado de otras rutas turísticas.
Hay tres opciones y la primera de ellas incluye una novedad: está dirigida a los niños (aunque evidentemente acompañados por sus padres). Esto es así porque además de visitar bodegas como Pastor Díaz u Ontañón, incluye una vuelta por el museo de Dinosaurios y por un yacimiento de huellas dejadas por aquellos reptiles prehistóricos hace millones de años. Los 40 euros que cuesta (25 para los infantes) dan derecho a comida y la visita dura hasta las 18h.
La segunda de las opciones también tiene su toque original: conjuga la ruta enológica con una parte del Camino de Santiago. Los 20 euros que cuesta esta opción no da derecho a obtener la Compostela, pero sí que ofrece una interesante visita por los viñedos de las bodegas Señorío de Villarrica y Corral, que acompañan a la ruta a su paso por La Rioja, y a la Catedral de Santo Domingo de la Calzada.
La tercera y última opción no se queda atrás y propone un parón en el tiempo con la visita a dos calados donde se envejece el vino desde hace cientos de años: los de bodegas Amézola de la Mora (que datan de 1816) y los de El Conde de los Andes (del siglo XVI). Además, también se visita el museo de Relojes de Torre y las fortificaciones la ciudad de San Vicente de la Sonsierra. Todo ello por 20 euros. Eso sí, la visita es más cortita y acaba a las 15h.
Si queréis más información, o incluso reservar, podéis acudir a la página web que ofrece la oficina de Turismo.
Ya hemos atravesado el ecuador de agosto y para muchos eso implica el principio del fin de las vacaciones. Sin embargo, todavía quedan algunos días que apurar y por eso os proponemos tres ejemplos de rutas del vino de las muchas que han ido apareciendo estos últimos años. Parece que las denominaciones de origen son cada vez más conscientes de la importancia del enoturismo tanto para sus arcas como para su imagen.
Rías Baixas – Itinerario del mar.
Recorre la cara sur de la ría de Arousa y ofrece una completa oferta que no se limita al vino, desde la ruta de senderismo que recorre el río Umía hasta la visita a la necrópolis de Adri Vello, que acoge restos que datan del siglo IX, pasando por los paisajes naturales de la laguna Bodeira y las miles de aves que la habitan. Pero siendo el vino nuestro motor principal, la ruta ofrece la posibilidad de visitar bodegas como la D’Altamira o la de Condes de Albarei, que elaboran algunos de los albariños más reconocidos de la DO. La ruta incluye varios hoteles donde poder alojarse, pero si no podéis optar por casas rurales como la Quinta de San Amaro o el Eirado de Pino.
Más información: Itinerario del mar
Ruta del vino de Utiel – Requena.
Utiel-Requena es una región donde el cultivo de la vid viene de lejos y actualmente da el sustento a unas 7.000 familias. Su situación geográfica la convierte en una opción interesante a la hora de elegir destino, habida cuenta de su proximidad con la costa levantina. Además, es de las pocas regiones en las que se cultiva la variedad Bobal, lo que no deja de ser una curiosidad y un aliciente. La ruta del vino se puede recorrer de tres maneras distintas: por libre; en un recorrido de un día que ronda los 30 euros y que permite la visita a dos bodegas de la zona; o durante todo un fin de semana, con precio variable en función del alojamiento que elijamos. Además de bodegas como Murviedro o Torre Oria, podemos visitar las cuevas de la Villa de Requena o el curioso Museo de la vid y el vino Bodega Redonda.
Más información: Ruta Utiel Requena.
Ruta del vino de Tacoronte – Acentejo.
Es la primera ruta del vino en la primera DO reconocida en las Islas Afortunadas. No hay que dar muchas razones para hacer una escapada a Tenerife: los espectaculares paisajes, sus hermosas playas y, también, sus variedades de uva únicas en el mundo. El Consejo Regulador quiere poner las cosas fáciles a los visitantes enófilos y por ello las posibilidades son muchas: rutas de medio día, de día entero, a bodegas, rutas con un enfoque más cultural o rutas que incluyen senderismo por la costa o por el Monte de Agua García. Entre las bodegas que forman parte de estas rutas: Agryenca y Bodegas y Viñedos 2005 en Tacoronte o Insercasa en La Laguna. Para descansar, nada como El Adelantado una típica casa canaria con espectaculares jardines.
Más información: Ruta Tacoronte – Acentejo
Desde nuestro acuerdo con TopRural, en Vinogusto podéis encontrar más de 12.000 alojamientos, con sus señas, fotografías, tarifas, … Unidos a las 20.000 bodegas referenciadas, tenéis a vuestra disposición una enorme fuente de información para organizar vuestras escapadas enológicas. En nuestro intento por seros lo más útiles posible, cada vez que:
- busquéis una bodega a la que visitar, tendréis una lista de alojamientos, con la distancia a la que se halla, las opiniones de otros usuarios, etc.
- busquéis un alojamiento, aparecerá una lista con las bodegas cercanas para que os hagáis una idea de qué podéis ver.
¡Una manera sencilla y práctica de hacer turismo enológico!
Andalucía es tierra de vinos pero no muchos saben que más allá de Jerez y Montilla se hacen muy buenos caldos, cada vez mejores, y que las personas que los hacen son personas que respetan y entienden la tierra y el vino. Uno de los mejores ejemplos de ello son los Vinos Singulares de Pagos Andaluces. Esta asociación, dice su página web, nació de un compromiso: “es la promoción de los vinos andaluces de alta calidad y acusada personalidad, dentro del respeto por el terruño del que nacen.” Todo una declaración de intenciones que se intenta cumplir a rajatabla a través de un exhaustivo control y de una cuidada selección de los Pagos que entran a formar parte de ella. Por ahora, sólo son cinco.
Barranco Oscuro es una de las bodegas más altas de España. Sus viñedos llegan a situarse en algunos casos en los 1.368 metros de altitud, en la sierra alpujarreña de la Contraviesa. Manuel Valenzuela compró hace ya más de 25 años una parte del cortijo Barranco Oscuro, plantó los viñedos y en 1984 sacó su primer vino embotellado. Los varietales vendría tres años más tarde, con la novedad de incluir un blanco de la variedad “rescatada” vijiriega. En total trabajan hasta 8 variedades a partir de las cuales elaboran vinos que van desde el PX Xarab, pasando por el tinto 1368 (que se elabora a partir de los viñedos más altos de Europa), o el espumoso Brut Natural.
Marenas es otro pago singular. Su joven artífice, José Miguel Márquez, se lanzó a la aventura y compró un terreno en el pago Cerro Encinas, en Montilla, donde plantó él mismo los primeros 4.700 plantones. Con sus tempranillo, syrah y monastrell, fue un pionero en el cultivo de variedades tintas en Córdoba. De las primeras 70 botellas de 1999 pasó rapidamente y gracias a la calidad y aceptación de sus vinos a las 5.100 de 2002. Vinos tintos y rosados de proceso natural, de crianza de 4 meses, y de etiquetado y numeración manual.
Además de Barranco Oscuro y Marenas, también forma parte la bodega de Juan Manuel Vetas. Su finca El Baco, cercana a Ronda, cuenta con apenas una hectárea de viñedos pero su Petit Verdot ha logrado el reconocimiento del mundo del vino. Por último, los pagos Cauzón y Naranjuez, ambos en Sierra Nevada, Granada, completan con sus vinos naturales, auténticos, apegados a su terruño, este quinteto peculiar.

Además, la asociación de Vinos Singulares de Pagos Andaluces también tiene entre sus objetivos divulgar la cultura del vino a través del turismo rural. Por ello, os invitamos a visitar los pagos. Para alojaros en la zona, nada más fácil:
Cerca de Barranco Oscuro:
- Casas en la Alquería de Morayma
Cerca de Marenas:
- Cortijo El Pinar
- Finca Buytron
Cerca de Vetas:
- Los Duranes
- Cortijo de las Piletas
Cerca de Naranjuez y Cauzón:
En este blog estamos pecando quizás de españolitismo, olvidándonos de que hay muchos millones de personas en el mundo que hablan castellano, y, sobre todo, de que se hacen muy buenos vinos allende los mares. Así, hoy vamos a dar un pequeño salto para plantarnos en Argentina aprovechando que este fin de semana se celebra en Mendoza la edición 2008 del Argentina Wine Awards.
Se trata de una reunión anual, ya va por la segunda edición, en la que los productores argentinos intentarán encontrar las claves para penetrar en el mercado de Estados Unidos. Ya el año pasado se hizo lo mismo con el mercado británico como diana, y parece que al final estos concursos son más una excusa comercial que unos premios a la calidad. Pero, sin entrar en política (ni en polémicas), durante estos días se está llevando a cabo la cata a ciegas, y el próximo jueves 21 se llevará a cabo el seminario “Vinos & Estilos exitosos en Estados Unidos”. Para ello, los productores tendrán el consejo de expertos, entre ellos el master of wine Doug Frost o el española afincado en Florida, Charlie Arturaola. De hecho, los vinos argentinos ya cuentan con algo a su favor, ya que el propio Arturaola dijo hace poco en una entrevista que Argentina tiene el potencial que tenía el valle de Napa hace 25 años.

Y aunque quizás ya es un poco precipitado, existe la posibilidad de asistir para aquellos que quieran de una manera más completa que pagar una entrada. Argentine Wines organiza todos los años Wine Tours por las regiones vinícolas más importantes de Argentina, con la idea de conocer los vinos que por allí se elaboran, junto a las costumbres y a los alimentos típicos. El primero de este año 2008 lo organizan precisamente del 21 al 24 de febrero, para asistir a los Argentina Wine Awards y luego aprovechar los tres días restantes visitando la región de Mendoza, conociendo las bodegas de Valle de Luco, Luján de Cuyo y Valle Central, y cenando en los mejores restaurantes.
Sin duda, una más que interesante proposición de enoturismo en una región vinícola de moda en Argentina.

Organizar una escapada una bodega de Jerez y aprender cómo se elabora un fino, visitar un viñedo en el Somontano y perderse por la accidentada provincia de Huesca, está al alcance de un clic. Gracias a un acuerdo con la página Top Rural, Vinogusto incluye en su página información sobre más de 6.000 casas rurales y habitaciones situadas cerca de los viñedos de toda España. Elegid las bodegas que queréis visitar y consultad las sugerencias de alojamiento cercano y con encanto.
Además, os ofrecemos también una selección de caldos de la región que visitáis, y una lista de direcciones para elegir dónde alojarse cerca de la bodega o del viñedo. Podéis echar un vistazo, por ejemplo, a la sección “alojarse cerca” de la bodega Mata d’Abello.
En total, Vinogusto os ofrece más de 20.000 bodegas y 12.000 alojamientos en toda Europa, con toda la información necesaria para poder alojarse: señas y datos prácticos, fotografías, y las opiniones los usuarios y de vuestros amigos.
Más información en Blog Toprural : acuerdo con Vinogusto.com
La Ruta de Don Quijote puede ofrecer algo más que un recorrido por el imaginario cervantino por el corredor eco-turístico europeo más largo. Para el amante del vino avisado, la ruta ofrece, además, la posibilidad de disfrutar del viñedo más grande del mundo, La Mancha. Pequeños desvíos de la ruta dan la posibilidad de visitar alguna de las decenas de bodegas que elaboran los vinos castellanos. Aunque existen rutas del vino en Castilla – La Mancha, hemos querido ofreceros aquí una versión alternativa, propia, sin ser exhaustiva y sin más pretensiones que daros algunas direcciones que pueden resultar interesantes, donde se conjugan los paisajes que Cervantes inmortalizó en su novela y los vinos que tan importantes son para la cultura de esa tierra.
En este “post” sólo hablaremos de los cinco primeros tramos, el resto serán materia de un segundo post.

La primera de las diez etapas comienza en la magnífica ciudad de Toledo. Poco queda por decir que no se haya dicho ya de esta ciudad centenaria, ciudad de reyes, ciudad Patrimonio de la Humanidad. El recorrido atraviesa una tierra habitada por molinos (que no gigantes) y castillos, pasa por Nambroca, deja atrás el castillo de Almonacid y se divide en dos. El primero, hacia el norte, nos lleva a La Guardia y a Lillo, y nos da la oportunidad de visitar las lagunas de Longar y del Altillo. Además, en La Guardia podemos hacer un alto y visitar las Bodegas Martúe, que elabora el excelente Vino de la Tierra Martúe Chardonnay. Si por el contrario seguimos la ruta del sur, atravesamos Villacañas. Allí, además de los famosos silos subterráneos, se puede visitar la innovadora bodega Viñedos Mejorantes, que buscando calidad en vez de cantidad elabora mono-varietales con personalidad, como el Portillejo Cabernet Sauvignon 2000. Continuando con nuestra ruta se pasa la villa de la bella Dulcinea, El Toboso, por Belmonte y se llega a San Clemente, fin de la primera etapa.

La segunda parte del trayecto recorre tierras moteadas por lagunas plagadas por aves de paso, tierras famosas por sus ajos, y llegamos a Las Pedroñeras. Después el camino nos lleva a Villarobledo, conocida por su plaza mayor pero también por las enormes tinajas de barro donde se almacena el vino, que aquí es la base de la economía local. Entre las muchas bodegas están la Ayuso y sus tintos Estola, vinos de calidad a precios que merecen mucho la pena. Seguimos camino, pasando por la quijotesca cueva de Montesinos y las ruinas del castillo de Rochafrida. Muy cerca se encuentra el Parque Natural de las Lagunas de Ruidera, protegido por la fauna que vive en él. Acaba el recorrido en Villanueva de los Infantes, ciudad “conjunto histórico” y lugar donde murió el gran poeta Quevedo, contemporáneo de Cervantes.
La tercera etapa de la Ruta de Don Quijote nos lleva por las tierras abruptas de Sierra Morena para luego recorrer las infinitas llanuras manchegas. El camino pasa por el castillo del Montizón, a cuyos pies corre el río Guadalén, y recorre, entre otras villas, Moral de Calatrava y Viso del Marqués, donde se encuentra el Archivo nacional de la Marina, alojado en el palacio del Marqués de Santa Cruz. Y entonces el viajero se encuentra en plena tierra de vinos, en Valdepeñas. Bodegas como Invencible (y su tinto Nocturno), o las innovadoras Arúspide (y sus vinos de maceración carbónica como el Agora) mantienen alto el pabellón vinícola de la región. Luego volvemos a entrar en la DO La Mancha al atravesar Manzanares, seguir por Almagro y su preciosa plaza mayor, y, al fin, llegar al convento-castillo de Calatrava La Nueva, desde donde podremos echar la vista atrás, hacia las cumbres de Sierra Morena, y buscar las huellas de nuestros pasos recientes.

La cuarta etapa acaba en el Campo de Calatrava, pero antes tendremos que haber recorrido unas tierras de volcanes, castillos y molinos, hechas del ocre del cereal y el verde del olivo, partiendo de las aguas termales de Fuencaliente. El camino nos lleva en espiral por Almodóvar y Puertollano, donde las minas han creado un paisaje industrial interesante. Después pasamos Villanueva de San Carlos, nos encontramos con que el camino se divide en dos, dándonos a escoger entre el castillo de Calatrava la Nueva, o el Castillo de Salvatierra. La ruta se adentra en tierras volcánicas llenas de vestigios históricos y prehistóricos, hasta que finalmente llegamos a Valenzuela de Calatrava.
La quinta etapa comienza en Albacete, conocida por sus cuchillos y navajas, ciudad más poblada de Castilla La Mancha. Antes de partir podemos visitar también las bodegas Albavinsa. Después la ruta atraviesa Balazote y, siguiendo las orillas del río Jardín, nos lleva a las lagunas de Ojos y del Arquillo, todo ello aprovechando una línea férrea que nunca fue utilizada. Después merece la pena quedarse en Alcaraz y visitar la gran calle Mayor o la Torre del Tardón, antes de la travesía de la Sierra de Alcaraz, que nos llevará a Bienservida, fin de la etapa.

Dónde hospedarse.
Tramo 1.
- Villa Nazules en Almonacid.
- La venta de Don Alonso Quijano en El Toboso.
- El Huerto de Dulcinea en El Toboso.
- La Aldea en San Clemente
Tramo 2
- Aparthotel Don Quijote en la Ruidera
- Posada Abuela Fidela en Villanueva de los Infantes.
- La Casona del Abuelo Parra en Villanueva de los Infantes.
Tramo 3
- La Cooperativa de Bazán en Manzanares
- La Venta de las Estrellas en Valdepeñas.
- La Casa Rural Tia Pilar en Almagro.
Tramo 4
- El Tamujo de Calatrava en Villanueva de San Carlos.
- Hospedería de Calatrava en Calzada de Calatrava.
- Crisalva en Granátula de Calatrava.
- Alcudia Complejo Turístico en Brazatortas.
Tramo 5
- Los Cortijos en Alcaraz.
- Casa Ángeles en Vianos.

