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Dos mundos de sensaciones: el haiku y el vino. »»

Desde principios de los años 90 los médicos vienen hablando de “paradoja francesa“: en Francia las enfermedades vasculares y los casos de obesidad tienen menos incidencia que en los Estados Unidos y ello a pesar de que su dieta es rica en grasas saturadas.

Hasta ahora no había una explicación satisfactoria a este fenómeno aunque se barajaban fenómenos de todo tipo: desde la calidad de las carnes y foies que consumen hasta la diferencia de tamaño en las raciones entre uno y otro país. Sin embargo, según un último estudio, parece que el que se lleva el gato al agua es el vino.

Según un estudio elaborado por investigadores de la universidad francesa de Angers, el responsable de la buena salud de los franceses sería el vino o, para ser concretos, sus polifenoles.

Se sabía que estas sustancias, presentes ya en la uva, tienen efectos vasodilatadores, es decir, rebajan la presión aretrial y previenen la obstrucción de las arterias. Lo que no se sabía es cómo pero ahora, con este estudio, los investigadores han concluido que los polifenoles llevan a las paredes de las arterias a producir óxido nítrico, responsable último de la dilatación de los vasos sanguíneos.

Lo interesante de todo esto, además de explicar la paradoja francesa, es que abre el camino a una investigación sobre los efectos beneficiosos de los polifenoles y quién sabe qué aplicaciones pueden tener en el futuro. Y, claro, da una razón más (y muy buena) para seguir bebiendo vino.

Más información, en elmundovino o, si te atreves, puedes leer el estudio original entero (en inglés).

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