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El mundo del vino no es ajeno a esta nueva manera de afrontar la agricultura, que aboga por no usar productos químicos y por trabajar la tierra de la manera más respetuosa con el medioambiente posible. Cada vez más bodegas se apuntan a esta manera de elaborar vino y una de ellas es el Celler Laureano Serres.

Laureano fue de todo antes de lanzarse al mundo del vino. Estudió ingeniería y trabajó para una central nuclear y para La Caixa, hasta que finalmente decidió lanzarse a la aventura y dedicarse a una pasión heredada: “En casa siempre hemos tenido viñas”, cuenta.

Serres

Su primera experiencia en una cooperativa, en la que intentaban hacer vino de calidad, fue frustrada cuando se metió la política de por medio. Por eso, empezó a elaborar vino en casa a su modo, sin usar levaduras artificiales ni otros aditivos y limitando mucho el sulfuroso.

Laureano tuvo mucho miedo a que el vino no durara. Pero sí, aguantó y el gran empujón final se lo dio la visita de Benoît Valée, gerente de la tienda de vinos naturales L’Anima del Vi, quien le permitió contactar con toda “la movida del vino natural en Francia”.

Eso le dio “mucho aire para trabajar de esta manera”. Y desde entonces, sus vinos han sido lo que la naturaleza ha querido, sin retoques, sin sulfuroso de más, sin virutas para darle ese toque de madera tan de moda, sin levaduras ni tartáricos…

Sin certificación ni denominación de origen.

En realidad, el no añadir nada al vino durante su elaboración es una cuestión aparte. Sólo por el hecho de que las uvas sean de agricultura ecológica Laureano tendría derecho a la certificación pero él ha renunciado igual que renunció en 2006 a ser parte de la DO Terra Alta porque le pedían que cambiara sus vinos.

Viña“La etiqueta ecológica no quiere decir nada”, asegura Laureano quien dice basarse en “la confianza directa del cliente” para vender y distribuir sus vinos. Sin etiqueta ecológica ni DO que ampare sus vinos, sólo le queda que el consumidor pruebe el vino y “compruebe los efectos”.

Para Laureano, el otro camino en la elaboración del vino es el de la “uniformizacion de gustos, el desparpajo en el uso del sulfuroso, vinos que una vez abiertos están muertos porque ya estaban muertos antes”. El camino, también, de Parker, cuyo método de puntos Laureano no acaba de entender: “Busca una perfección que no sé dónde puede estar, en el vino hay muchos parámetros pero al final en la copa tiene que haber un producto vivo”.

Laureano crítica esa especie de cerrazón a vinos diferentes. “Hay quien dice que los vinos naturales son oxidados… Pues vale, ¿por qué no? Los parámetros para juzgar un vino son demasiado estrictos”.

La Asociación de Productores de Vinos Naturales

Precisamente con la idea de generar un poco de movimiento en España, de preocupación por estos temas, a principios de 2008, él y otras bodegas como Barranco Oscuro crearon la asociación de Productores de Vinos Naturales.

Afirma que no se hizo por una cuestión de marketing, sino por crear “un punto de encuentro, que fuera algo serio”. También asegura que no tienen vocación de monopolio, sino que existen para ayudar a otras bodegas que recorran o quieran recorrer el mismo recorrido que ellos

Por ahora han creado una página web donde exponen su código, más que unas normas, una manera de entender la producción que surge de manera natural, sin imposición a nadie. Además, dieron a luz en El Toboso al 1er Salón de Vinos Naturales con bastante éxito.

“No hacer nada implica hacer más”

Hay que matizar un aspecto. Los vinos naturales son lo que la naturaleza quiere, claro, pero eso no significa que no haya muchísimo trabajo del hombre detrás. “No hacer nada implica hacer más”, explica Laureano, “es más complicado no sulfatar que sulfatar, tener el campo limpio, no estresar a la planta buscando alto rendimiento”…

Para Laureano hay muchas razones para hacer vinos así. Una es la salud. No sólo porque hay personas que son alérgicas a la química, sino también por los efectos que esa química puedan tener en el cuerpo.

Por ejemplo, Laureano está seguro de que el sulfuroso es el causante de los dolores de cabeza asociados al consumo (excesivo) de vino y de hecho están llevando a cabo investigaciones para establecer si el sulfuroso satura el trabajo de la vitamina B, la encargada de metabolizar el alcohol.

Además están los efectos de herbicidas e insecticidas en el organismo a largo plazo, en el equilibrio del ecosistema y en la uva misma. Laureano lo tiene claro: “Es difícil que haya vida en una uva con química… Y necesitamos la vida”.

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4 respuestas sobre ““Necesitamos vida en el vino” – Laureano Serres”

  1. Miguel ha comentado :

    Enhorabuena a Laureano… nosotros hemos conocido los vinos naturales por casualidad y desde entonces no paramos de maravillarnos por la calidad de estos y los estamos vendiendo en nuestro restaurante. Espero que poco a poco surjan más productores que se tomes este tema en serio.

  2. Autobombo « Laureano Serres Montagut ha comentado :

    [...] http://www.vinogusto.com/blog/es/2009/810/necesitamos-vida-en-el-vino [...]

  3. Isaac Rivera ha comentado :

    Yo creo que en general, entre los consumidores del mundo, existe la creencia de que el vino es simplemente mosto fermentado. Esto no ha sido cierto por varias décadas. Hay varias docenas de aditivos que se le pueden añadir, y se añaden generosa y regularmente, al mosto, para producir el brebaje deseado, lograr uniformidad del producto en un numero impensable de botellas, evitar contratiempos, y corregir la falta general de artesanía que necesariamente conlleva la viticultura y la vinificación industrial.

    A diferencia de otras industrias, a la vinicultura no se le exige que liste los ingredientes del producto en la etiqueta. Esto le permite a muchas bodegas manipular su mosto groseramente y con poca regulación.

    Es claro que se puede hacer vino sin ninguna de estas substancias. El Mediterráneo ha producido vino por mas de 6000 años y solo en los últimos 50 han proliferado los aditivos. Ya sé que antes se usaba el azufre, como así la resina de árboles en algunos casos, pero estos eran aditivos naturales y sus usos eran muy moderados y su efecto a la salud se ha podido observar por mucho, mucho tiempo. Bordeaux ya producía grandes vinos de guarda hace varios siglos al igual que la Borgoña y el Loire y el Rin y el Ródano y la Rioja y la Toscana y el Piemonte. Todo esto sin el uso de química añadida.

    Estos aditivos no son necesarios para la producción de vino de calidad. Todavía hoy existen botellas centenarias en las bodegas de la Rioja o Bordeaux o el Loire que se produjeron sin más que mosto y toda la tecnología moderna no puede producir una sola botella que los supere en sus respectivos terroirs. Estos aditivos son necesarios para la industrialización de la producción del vino. Para la creación de productos homogéneos, consistentes y mercadeables a pesar de la mala e insostenible agricultura industrial. Productos que Parker puede entonces simplificar a una escala de 100 para movilizar a la crédula masa consumidora de occidente a comprar con los ojos cerrados.

    No se debería exigir un sello de garantía de producción ecológica a un productor natural. Se debería exigir un listado de ingredientes a los productores industriales. Los consumidores deben ser capaces de decidir lo que ponen en su cuerpo.

  4. javier ha comentado :

    Muchas gracias por tu comentario Isaac, lo cierto es que esa exigencia de la que hablas, la del listado de ingredientes, lleva detrás un largo debate. Mucha gente pide que se indiquen todos los ingredientes porque no entienden que se haga con todos los alimentos pero con el vino no. Algunos detractores de esa medida consideran que eso sería algo así como desacralizar el vino.
    En fin, es algo que da para discutir mucho.
    Un saludo

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