Ayer se celebró en Madrid la primera edición de Vinoquedadas, un encuentro en torno al vino que organiza Alamesa.com. Mucho público en la sala Sport Arena del Estadio Calderón, la mayoría rozando la treintena (por arriba y por abajo) que era el objetivo que se habían marcado los organizadores del evento.
Y es que, según nos contaba Ernesto Gallud, maestro de ceremonias y a la sazón responsable de Vinoquedadas, la idea de llevar a cabo este evento llegó después de concluir “que los jóvenes pasaban del vino porque el vino pasaba de los jóvenes”. Y basa esta afirmación con datos. Según Gallud, “el 32% de los menores de 30 no piden vino porque les da vergüenza no saber”.

Dice Gallud que en España se ha cometido el error de vender el vino “como un producto cultural, no como un estilo de vida” y asegura que hay dos salidas para el vino. Una, “mandarlo fuera de la Unión Europea”. Eso la mayoría de las bodegas ya lo hacen: casi todas exportan más que lo que venden en España. La segunda, “invertir en el mercado interno, en la gente joven”. Gallud aclara, eso sí, que no está hablando de adolescentes ni de chavales de 18 años, sino de personas en torno a los 30. Y presume orgulloso de que la edad media de los asistentes al evento está en los 32 años.
Se queja de que ha habido quien ha querido ver en esta iniciativa casi una apología del alcoholismo y se defiende diciendo que ellos promueven la moderación y que lo que hay que hacer es educar en el consumo. Como para corroborarlo, coge el micrófono y recuerda a los asistentes que hay que beber con calma, sobre todo aquellos que luego tengan que conducir.

Durante el evento se presentaron 5 vinos, cada uno con sus respectivos maridajes. Aunque la imaginación no destacó especialmente en la comida (nachos con guacamole, patatas ali-oli, empanada gallega…), pudimos disfrutar de vinos como el Villa Narcisa elaborado por Javier Sanza en Rueda, el Pagos del Galir de la DO Valdeorras, el muy especial Rosafino de Osborne o el Lar de Paula de La Rioja.
El ambiente era agradable, había música que amenizaba el ambiente (sin molestar) y hubo hasta concursos que premiaban a los afortunados con una de las botellas de vino catadas. También se entregaron los premios Nuevo Vino 2009 de los que os hablaremos más adelante.
En definitiva, una noche dedicada al vino y a la buena compañía, sin estridencias ni artificios, sin más intención que disfrutar de la comida, la bebida y de la conversación con los asistentes. La próxima, el día 10 de julio en Akavino, también en Madrid.


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