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LogoEl Centro de Documentación de Dinastía Vivanco es un atracón de vino para el aficionado y para el investigador, un riesgo para la salud mental del enochalado, un paraíso para todo curioso que quiera adentrarse en la historia del vino representada en todas las formas posibles: libros, fotos, revistas, posters, monedas, billetes. La persona que ha ido creando este pequeño universo compuesto por miles y miles de referencias es Nuria del Rio aunque cuando hable traslade todo el mérito a Pedro Vivanco. Y tiene razón, aunque sólo en parte. Pedro Vivanco está en el origen y fue él quien empezó a coleccionar todo lo que caía en sus manos y tuviera que ver con el vino, pero si 30 años después se ha podido poner a disposición del público ha sido gracias a la labor de Nuria del Río durantes estos últimos 10 años.

En realidad, el Centro de Documentación fue creado en 2004, junto con el museo, pero hasta ahora se le “había dado poca difusión”, cuenta Nuria del Río. Ahora, “gracias a la interconectividad, a Internet”, han decidido compartirlo con todo el mundo informatizando el catálogo. Esperan que dentro de unos cuatro meses ya se pueda acceder a los documentos al completo, porque por ahora sólo es posible ver los documentos in situ. Aunque eso sí, el acceso es libre y todos los servicios salvo la compra de fotografías son gratuitos.

El Centro de Documentación es el tercer pilar de la Fundación Dinastía Vivanco, creada por las bodegas riojanas con el fin de difundir todo lo relacionado con el vino y la enología. Los otros dos bases sobre las que se asienta son “unas excavaciones arqueológicas en Tudelilla”, donde hay un monasterio cisterciense y al que quieren usar para “promover un centro de interpretación del vino”, y una editorial desde la que ya han editado 4 libros, “todos, siempre, sobre el mundo del vino”. Todo el dinero que obtienen de los libros y de la venta de fotografías se utiliza para los proyectos de la fundación, como por ejemplo otorgar becas, porque “para ganar dinero ya están el museo y la bodega”.

La BibliotecaEn total hay más de 8.000 monografías, pero sus fondos no se limitan a los libros, razón por la que se escogió el nombre “Centro de Documentación” y no otros más restrictivos como biblioteca. En él se pueden encontrar desde las últimas revistas especializadas, pasando por fotografías de todas las épocas, por carteles de ferias del vino, hasta fondos de barrica antiguos. Esa variedad es el “auténtico valor del centro, que los visitantes pueden consultar todo tipo de documentos en un mismo sitio”, explica Nuria del Río. Sin embargo, y aunque no cree que haya un documento más importante que otro, las niñas bonitas de la colección son, sin duda, los ocho incunables, impresos en una época, antes de 1500, en la que el proceso de impresión era muy laborioso y se hacían tiradas de pocos ejemplares que hoy en día son codiciadas piezas. Si, además, tenemos en cuenta que versan sobre un tema tan restringido como el vino, su valor se hace aún importante. Entre esas joyas, escritas en varios idiomas, se encuentran libros como él Regimen Sanitatis, atribuido a Arnaldo de Vilanova (1482) o De las propiedades de las cosas: el libro de propietatibus rerum de Anglicus Bartholomaeus de Glanville. Estos dos y los seis restantes, hablan en algún momento del vino y del viñedo.

Hay otras obras no tan antiguas pero no menos curiosas como un documento autógrafo del químico francés Pasteur, el único en el que habla del vino, o el libro Las Uvas y el Viento de Pablo Neruda, con un poema autografiado en la primera página.

Prensa antigua

Tanta diversidad se refleja también en el público que visita el Centro: desde el agricultor que busca una foto de sus viñedos de hace 50 años hasta el estudioso universitario que acude para documentarse para su tesis. En todo caso, hay algo que une a todos los visitantes: el vino. Como los documentos que cobija con mimo y orgullo el Centro.

Si queréis más información, os invitamos a visitar su página web.

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