Lazaruswine es un caso único en España y casi me atrevería a decir que en el mundo. Su método de producción cuenta con un ingrediente que lo hace especial: la ayuda de personas invidentes que han sido previamente formadas y que llegan a niveles extraordinarios de sensibilidad a los aromas y a los gustos.
Siempre se ha dicho que los ciegos, al estar privados de la vista, desarrollan mucho más el resto de sentidos, y esa es la máxima que aplican en Lazaruswine. Los vinos en producción son catados durante todo el proceso y la colaboración de los ciegos permite detectar cualquier eventual problema antes que los procesos químicos. En Lazaruswine lo llaman Método de Elaboración Sensorial. Gracias a él, los enólogos pueden actuar sobre la elaboración del vino, corregir los problemas y mejorar el producto final.
La aventura comenzó en 2000, cuando Antonio Tomás Palacios, profesor de Análisis Sensorial en la Universidad de La Rioja, comenzó a investigar con las variedades Syrah y Merlot, y con la ayuda de un amigo suyo ciego. Poco a poco, esa colaboración dio resultados y el proyecto ganó en ambición. Entonces se asociaron con el enólogo Gonzalo Gonzalo y su empresa Wine Love. Sin embargo, el hecho de usar estas uvas tiene como consecuencia que no hayan podido instalarse en La Rioja; por ello, los viñedos se sitúan en Ayerbe, provincia de Huesca.
Cuatro años después, se obtuvieron los primeros frutos: dos vinos tintos muy interesantes, los Etiqueta Naranja 2005 y Etiqueta Negra 2004. Además, se está experimentando con Garnacha y con variedades blancas, con vistas a producir de vinos blancos. Todo ello abre un excelente futuro a este método de Elaboración Sensorial y a sus peculiares enólogos.


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