Dani Martínez, más conocido como Pintxo, es uno de los blogueros de referencia de las redes gastronómicas. Seguro que buscando alguna receta en Google, te lo has encontrado alguna vez. No está mal para alguien que empezó a estudiar Ciencias Políticas y que empezó a escribir en Internet casi por casualidad.
Sin embargo, el amor por la cocina y las posibilidades que encontró en Internet acabaron por hacerle abandonar la hostelería tradicional para dedicarse a descubrirnos, desde distintos lugares, sus deliciosas recetas. Sigue en ello pero ahora también se ha creado su propio rincón: El Monstruo de las Galletas. Sólo por las fotos merece la pena darse un paseo por allí. El olor a bizcocho recién horneado casi se desprende de la pantalla.

Cuéntanos cómo llegaste al mundo de la cocina…
Sicilia 1865… no en serio. De pequeño, tendría yo unos 8 o 9 años me dedicaba a dos cosas los domingos con el periódico dominical recién comprado. Una de las cosas era mirar la tendencia de la bolsa. Creo recordar que la bolsa de Madrid rondaba por aquel entonces los 300 puntos, así que con eso lo digo todo. Otra de las cosas era recortar las recetas que venían en la revista de El País.
Finalmente no me dio por estudiar economía, aunque pienso que se me podía haber dado bien. Por diferentes razones acabé estudiando Ciencias Políticas, carrera que no terminé, no era lo mío. Reconozco que me ha servido para algunas cosas eso sí. Y decidí con 23 años que quería estudiar mi otra pasión, la cocina.
Al final me matriculé en la Escuela Superior de Hostelería de la Comunidad de Madrid (“la de la Casa de Campo”) y allí pasé dos años aprendiendo a cocinar y servir mesas entre otras cosas.
¿Y al mundo de Internet?
Pues realmente ha sido todo un poco una “casualidad”. Por razones familiares el horario de la hostelería era totalmente incompatible y después de pasar por algunas cocinas (poco o nada importantes), de trabajar en colectividades, catering, etc., terminé entrando en Directo al Paladar hace 3 años. Desde entonces he ido profundizando y ampliando mi trabajo tanto para WeblogsSL como otros trabajos de comunicación on line que realizo como freelance o incluso algunas colaboraciones puntuales como corrector de recetas o redacción de fascículos para Gastromedia.
¿Qué es lo que te apasiona de ambos mundos? ¿Algún “pero”?
De la cocina me gustaban dos cosas. La primera es el sacrificio por el trabajo, el esfuerzo que significa estar en una cocina. La segunda es el buen ambiente (por lo general) que hay con los compañeros. El “pero”, que no está bien pagado ese sacrificio ni reconocido por la sociedad si no eres o no trabajas en una cocina con “estrella”.
De Internet me gusta precisamente lo que todavía no está escrito. Es decir es un mundo en constante cambio y está todo por descubrir. Me apasiona el conocer gente por todo el mundo gracias a las Redes Sociales y creo que ese también el peligro. Se crean relaciones entre las personas que en ocasiones tienen una base muy poco sólida y corres el peligro de implicarte demasiado con la otra persona y que todo terminé en un chasco.
¿Cómo crees que se ayudan mutuamente, cómo has vivido tu la relación entre Internet y la cocina?
El tener conocimientos de cocina (sin ser un maestro de la materia) sin duda alguna me ha ayudado para poder trabajar de algún modo en la “blogosfera gastronómica” y poder sacar partido, digamos, “profesional” a mis conocimientos sin necesidad de trabajar en una cocina.
La gastronomía durante unos años ha sido un valor en alza y pienso que ahora mismo es algo que ha crecido para quedarse donde está. Ya no creo que vaya a menos pero tampoco que sea algo por descubrir. Le gusta a todo el mundo, seas periodista, economista, politólogo, bioquímico o vete tu a saber qué. Y como todas las esferas de la vida real tienen su reflejo en la vida 2.0. Por lo que hay que aprender a vivirlo, si es que alguien no lo ha hecho todavía, con una simple naturalidad.
La gente empieza por Google (u otros buscadores) seguramente buscando una receta en concreto. De esa forma llegan a miles de blogs especializados en hacer recetas, para mi hacen un trabajo de divulgación increíble. Son la primera línea de la gastronomía en Internet.
De ahí algunos se quedan navegando en los blogs, conocen otra gente interesada en lo mismo que ellos y algunos profundizan en el tema, quieren saber más y empiezan a participar con su propio blog o a relacionarse en las “Redes Sociales”.
Todo esto es solo un “tinglado” que hay que vivirlo, como he dicho, con naturalidad. Algo que te lleva a otra cosa. Conoces a una persona y a través de esta persona a otra. Salen oportunidades de trabajo (remunerado o no), pero sobre todo salen oportunidades de disfrutar de tu pasión (mi pasión).

Pintxo (izq.) junto a Marc Roisin (CEO de Vinogusto) en el I Encuentro de Vinogusto
Escribías para otros blogs, pero decidiste abrir el tuyo propio, El Monstro de las Galletas. ¿Qué buscabas con él?
Antes de escribir para Directo al Paladar creo que entre en algún blog por simple curiosidad. Yo era la persona que buscaba recetas. Entonces una amiga me dijo que escribiese a WeblogsSL para escribir en su blog de gastronomía y así empezó todo. Yo no tenía ningún conocimiento de Internet ni de blogs. Pasado un tiempo me dí cuenta que aunque estaba genial escribir para otros había ciertos temas que quería contar y que lógicamente escribir en un blog “profesional” me lo impedían.
Como he dicho todo esto ha que vivirlo con naturalidad y eso mismo es lo que me llevo a crear El Monstruo de las Galletas. Solo para contar las cosas de una forma natural. Allí mezclo vivencias personales, “ralladuras de coco” varias con recetas que pueden ser especiales para mí o que descubro y me apetece hacerlas. A veces pienso que mi blog personal es precisamente eso, más personal que “gastronómico”.
¿Puede alguien ganarse la vida escribiendo sobre gastronomía en Internet?
Si me preguntas que si alguien puede ganarse la vida escribiendo en su propio blog personal, yo pienso que no. Es decir de gestionar la publicidad que puedas tener. Google Adsense u otras redes de publicidad en blogs nunca serán suficientes. Además un blog personal no tiene suficientes visitas como para que así sea.
Ahora, creo que puede ser una buena forma de crear su propia marca personal y si sabes gestionarla puedes llegar a sacar partido para que sea una forma de ganarse la vida con colaboraciones u otro tipo de actividades que puedas llegar a realizar.
¿Cómo equilibras escribir para otros y al mismo tiempo conservar tu marca personal?
La clave es la honestidad. Cada vez que lo digo o pienso me acuerdo de El Pingue, que lo suele decir y que a mi me gusta aplicar a mi caso particular. Hay que ser honesto contigo mismo, lo primero. Y después con la gente con la que trabajas o colaboras. Hay que saber diferencias las diferentes esferas y sobre todo no mezclar.
En mi blog personal la honestidad debe ser con mis lectores. No ya solo con los que comentan, si no con todos los que entran y me leen en algún momento. Y yo estaría engañándolos si me dedicase a vender en mi blog a mis clientes, por ejemplo, sin decir que trabajo para ellos.
O en Directo al Paladar no estaría siendo honesto si me dedicase a hablar de productos sin cumplir las propias reglas internas que tenemos al respecto, o incluso si me dedicase a linkar mis posts del blog personal.
¿Crees que la explosión de los blogs gastronómicos es un triunfo de lo “amateur” sobre lo “profesional”?
Creo que en la red hay sitio para todos. Para los que escriben amateur, para los profesionales con sus blogs o webs. Solo cambia la forma de contar las cosas.
Además vivimos en un mundo en constante cambio, precisamente por la forma (en formato y tiempo) que tenemos de comunicarnos. El blog está más vivo que nunca, y si encima eres capaz de hacerlo con frescura y de ser diferente, el éxito está más que garantizado. Es tal vez la diferencia entre lo amateur y lo profesional. Que es más fácil encontrar algo fresco y diferente en el amateurismo.
Por último, dos preguntas: ¿Qué lugar ocupa el vino en tu cocina? y dinos un vino que te haya sorprendido hace poco.
Siempre lo digo cuando me preguntan en el blog al respecto. No cocines con un vino que no te tomarías en la mesa. Así que en mi cazuela solo entra el vino que pongo a mis invitados, e incluso por lo general utilizo el mismo que pondré en la mesa.
El último vino que hemos tomado en casa ha sido un Pago de Carraovejas Crianza 2008. Un buen vino, pero tal vez lo que más sorprende sea lo caro que es.